El mundo está atravesando la pandemia del covid-19, la primera del siglo XXI, que incide de manera negativa en la economía global, con impactos directos e indirectos en los principales sectores productivos. Hay más perdedores que ganadores.

Las lamentables consecuencias en la salud para la población afectada directamente por el virus, la inmovilidad y aislamiento que casi obligatoriamente han tomado todos los países para evitar la propagación de este enemigo invisible, ha alterado los ritmos productivos, empleos y condiciones laborales en todas partes del mundo.

Aunque este escenario es aún más complejo de lo que puede brindar este resumen, debemos asumir el  reto y buscar una oportunidad para hacer reingeniería de vida y resetear nuestros objetivos personales, profesionales, espirituales y recreacionales.

Indicadores de McKinsey & Company, covid-19, Global Health and Crisis Response

Evaluando el sector de mi mayor interés y aspirando encontrar oportunidades a corto y mediano plazo en el sector de viajes y turismo, siendo este uno de los más afectados por la crisis pandémica y los variados servicios que integran este mercado, tales como: aviación, naval, hospedaje, traslados, agencias, gastronomía, parques, tour operadores y profesionales particulares como guías, entre otros, encontramos que el sector turismo será uno de los más lentos en recuperarse. Fácilmente podría tardar más de un año (segundo semestre de 2021) para alcanzar su ciclo regular de estabilidad, según su comportamiento en el año 2019, cuando se logró movilizar 1.461 millones de viajeros internacionales, según la Organización Mundial del Turismo.

Indicadores de Monitor Deloitte, covid-19, Impactos y Escenarios de Recuperación de Consumo y Distribución.

Debemos entender que el viajero deberá recuperar la confianza de volar en aerolíneas comerciales, mientras se implementan medidas sanitarias que den  mayor garantía de salubridad al pasajero. Además se deberá recuperar la confianza en los principales destinos turísticos: Francia, España, Italia, Alemania, Estados Unidos, China, entre otros, que han sido gravemente afectados por el covid-19. Será progresivo también que las personas se vuelvan a sentir seguras en visitar los sitios públicos y la manera de relacionarse con extraños. Todas estas son parte de las adaptaciones en las que tendremos que mejorar todos.

Tenemos una gran responsabilidad de saber aprovechar esta oportunidad que se presenta para redireccionar el futuro del turismo en el mundo, la cual nos invita a  reconocer la importancia de la sostenibilidad ambiental, aumentando medidas preventivas, impulsando nuevos destinos e incluyendo nuevas tecnologías para una accesibilidad más confiable y mejorando la forma de consumir experiencias y sensaciones, desde el enfoque ecológico.

El viajero se presentará con nuevas exigencias al mercado para evaluar hacia dónde y cómo es más conveniente viajar, así como también requerirá nuevas garantías de seguridad y sostenibilidad ambiental. Mientras que los prestadores de servicios deberán buscar redefinir sus productos, canales y destinos tradicionales, así como entender las nuevas demandas de sus clientes y el uso medios de comunicación.

Aunque el sector turismo siempre ha sido muy afectado por las diferentes crisis mundiales como el ataque a las Torres Gemelas en 2001, el SARS en 2003 y la crisis económica en 2008-2009 con importantes caídas en los mercados internacionales, entre otros conflictos locales o regionales, podemos confirmar que es un sector de fácil recuperación y que mantiene crecimiento en su demanda.

Pero para que este sacrificio que nos corresponde en esta oportunidad tenga un valor sostenible y duradero en el tiempo, donde se puedan disminuir los impactos negativos, reducir las emisiones de carbonos y garantizar mayor sostenibilidad, nos debemos preparar como empresarios, emprendedores y consumidores más inteligentes y eficientes.

Puede esta crisis convertirse en una oportunidad transformadora para los negocios tradicionales al redefinir sus conceptos, si los emprendedores identifican nuevas fórmulas, si los prestadores de servicios mejoran su calidad y los gobiernos ajustan las regulaciones ante la nueva realidad.

El sector turismo debe comenzar a preparar nuevos procesos para reinsertarse en el nuevo mercado que va a surgir posterior a la pandemia y poder regresar a la operatividad turística redefinidos y fortalecidos, pues los conceptos tradicionales de turismo generarán nuevas demandas después de esta vivencia global.

Los  escenarios de recuperación se proyectan hasta el segundo semestre de 2021, con un período de estabilización y posterior crecimiento de acuerdo con la región, destino y tipo de servicio, en el siguiente orden: viajes de primera necesidad, turismo interno o doméstico, eventos corporativos y turismo internacional.

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El reto es para los más emprendedores e innovadores en el turismo, sean corporaciones o pymes, que tendrán que presentar propuestas más adaptadas a las nuevas exigencias. Sin duda, esta circunstancia es una oportunidad para modificar sus propuestas y los mensajes claves que quieran proyectar.

Desde mi visión profesional en el sector turismo como emprendedor y fundador de Viaja Verde, existe una gran responsabilidad con el medio ambiente que debemos fortalecer y expandir. Podemos impulsar nuevos destinos y actividades increíbles que ofrecen experiencias excepcionales en lugares nuevos, donde se pueda reducir la huella de impacto ambiental, apoyando el desarrollo de comunidades locales y reduciendo la pobreza en zonas aisladas, mejorando la calidad de vida y educación, logrando generar nuevas oportunidades sostenibles para el turismo y el futuro del planeta.

Considerando el caso de Venezuela, este país ha atravesado muchos ciclos de paralizaciones y recesiones imprevistas por diferentes circunstancias en los últimos 10 años, lo cual genera una coraza para situaciones de inestabilidad. Recordando que la reactivación de un escenario post covid-19 requiere adicionalmente impulsar un mercado con mucho potencial, pero afectado por la falta de políticas adecuadas en el  sector Turismo.

Sin embargo, Venezuela se podría beneficiar de esta, si antes de que finalice 2020 se presenta un cambio de visión que incluya dentro de sus principales políticas el desarrollo sostenible del destino turístico aprovechando la voluntad, capacidad técnica y profesional de distintas  organizaciones, asociaciones y fundaciones que hacen vida en el país y se preparan para el cambio del futuro.

Esta circunstancia coyuntural permitirá una oportunidad para reactivar a Venezuela como destino,  del cual el mundo ya habla tanto y añora descubrir.

 

@oscarshariff

@viajaverde


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