Con el estreno de Black Widow de Cate Shortland, Marvel acaba de demostrar que su fórmula sigue siendo exitosa. Pero más allá del suceso en taquilla, la película probó la fidelidad de los fanáticos a la franquicia. ¿Qué hace que la casa de las ideas haya encontrado un vínculo al parecer indestructible con el público? Marketing y los rostros famosos aparte, el mundo Marvelita es también un experimento a gran escala de una forma de relatar historias. 

¿Qué hace a las películas Marvel un éxito inmediato contra todo pronóstico e incluso en las peores condiciones? La pregunta se repitió con frecuencia durante el fin de semana. Nadie esperaba que Black Widow de Cate Shortland fuera otro suceso de la franquicia. En especial, luego de los continuos retrasos para su llegada a la pantalla grande. También, había una considerable especulación acerca del hecho que se trataba de una historia relacionada con un personaje fallecido. Con su arco argumental concluido y en forma heroica, la despedida de Natasha Romanoff tenía más de una curiosidad anecdótica que de éxito de taquilla.

Pero de nuevo, Marvel logró lo que parecía imposible. La película Black Widow se convirtió no solo en un suceso de taquilla sino a pesar de las críticas mixtas, en una sorpresa para los fanáticos. Durante el fin de semana pasado rebasó las expectativas del estudio y se convirtió en el mejor estreno de un filme pospandemia.

Como si eso no fuera suficiente, reverdeció la popularidad del personaje interpretado por Scarlett Johansson. Y también, trajo a la palestra un grupo de nuevos rostros que prometen ser parte esencial de la fase cuatro. Todo en un suceso que sorprendió a la industria e hizo de nuevo preguntarse qué hace de la franquicia un éxito rotundo. Uno que, además, se traslada a sus producciones más inmediatas.

La serie WandaVision se considera de forma una de las mejores del año. Falcon y el Soldado de Invierno fue aclamada por la crítica por su tono maduro y políticamente relevante. Loki se ha convertido en un éxito tan considerable que su capítulo final se convirtió en discusión masiva. Pero, más allá de todo eso, está el hecho de que cada uno de sus personajes se convierte en un elemento de la cultura pop. Uno de tanta importancia como ser parte de una discusión mayor.

¿Por qué Marvel triunfa donde otros proyectos parecidos no lo consiguen? ¿Qué ha hecho que haya superado a DC, su rival más cercano en aceptación y permanencia? ¿Qué provoca que una década después, sus películas y series sean parte de algo mayor y más rentable? El éxito taquillero es sólo el reflejo de la reacción del público al fenómeno Marvel.

Pero sin duda, va más allá de eso. Se trata de un vínculo poderoso con el público y la forma del estudio de contar historias. Ya se trate de magos, alienígenas o villanos manipuladores, la figura del héroe es cada vez más consistente. ¿Cuál es el secreto de la fórmula Marvelita?

Para cada proyecto, un rostro y una estructura

En realidad, podría hablarse que más que el secreto del éxito se trata de algo más sustancioso. Marvel se toma en serio su identidad cinematográfica (y ahora televisiva) y la explora de manera cuidadosa.

Marvel, más allá de un estudio que unifica varias percepciones sobre el género de superhéroes, es también uno que experimenta. Y aunque se suele hablar de la escasísima libertad creativa que el estudio brinda a sus directores, lo cierto es que Marvel es consciente de su identidad. Como conjunto, es una estructura sólida que responde a una idea coherente: un universo en expansión. Uno que, además, debe complementarse entre sí para sostener el futuro de la franquicia.

No hay nada en Marvel que no esté sujeto a la percepción de lo que debería ocurrir en un futuro inmediato en la franquicia. Mucho menos, cómo podría influir en el tono y en la forma en que se comprende el resto de las historias. Meses atrás Jac Schaeffer, creador de la exitosa WandaVision contó cómo se elaboran las ideas en Marvel.

A propósito de la insistencia de las teorías de los fans de un supervillano en puertas, Scheaffer admitió que no se había “analizado la posibilidad”. En una entrevista a ScreenRant , el director comentó que su equipo trabajaba en estrecha comunicación con el de la secuela del Doctor Strange. Por lo que no era probable que ocurriera un cambio “sin que fuera discutido entre ambos grupos de trabajo”. La revelación dejó entrever la forma en que Marvel funciona y, en especial, la manera en que logra construir una interacción total entre sus proyectos.

Se trata de un universo unificado en que cada decisión impacta en la historia mayor. De modo que no hay nada al azar ni fuera de la idea general de lo que la franquicia desea mostrar. ¿Demasiado control para un género pequeño y en apariencia intrascendente? Piensalo de nuevo. Marvel se ha convertido en uno los sucesos cinematográficos más rentables de la historia del cine. Y no solo por la en apariencia interminable sucesión de películas.

La fórmula de acción, una historia emocional con toques de humor y un aire levemente optimista, se ha convertido en algo más. Elaboró un diseño de argumento e impronta visual con la suficiente consistencia para elaborar un paisaje general sobre sus personajes. Uno a uno, cada uno de los rostros de los héroes Marvel transitan hacia un mensaje. Una forma simple de entender el bien y el mal, que a medida que transcurrió el tiempo maduró con su público. Y quizás ese sea otro de los motivos de su permanencia en el tiempo.

Un experimento, un salto al vacío y de nuevo, a triunfar

Hace pocos días, Tom Hiddleston y Michael Waldron comentaron en una entrevista que Kevin Feige les había animado a “experimentar” con la serie Loki. Tanto, como para “transgredir” los en apariencia firmes límites de la franquicia. La noticia causó extrañeza y en especial sorpresa.

Hasta ahora, Feige había sido acusado más de una vez de mantener un firme control sobre la franquicia. Tanto como provocar constantes discusiones acerca de la libertad creativa de directores y guionistas. ¿Qué ocurrió para el cambio en la forma de comprender a la franquicia?

En realidad, más que cambiar, se trata de una necesaria evolución. Es indudable que las primeras películas Marvel, obedecían a una intención y de hecho, estaban sujetas a un único objetivo. Ganar dinero y hacerse cada vez más populares. Pero a medida que el público se hizo más exigente (y de hecho, exigió más a la saga), Feige se ha visto obligado a cambiar también.

Un hecho que se hizo más que evidente al momento de tomar decisiones para la cuarta fase. Una, que se topó de frente con el parón de la pandemia y además, con la pérdida de la mayoría de sus rostros conocidos. La nueva fase Marvelita tuvo que enfrentar una especie de paralelo con el mundo cinematográfico que sobrevivió al chasquido de Thanos.

Con la salida de Robert Downey Jr, Chris Evans y las declaraciones de Mark Ruffalo de que no volvería a interpretar a Hulk hubo un punto de inflexión. La franquicia volvió a su punto original. Y debió comenzar otra vez a recorrer terreno desconocido, que trajo a primer plano a sus ya tradicionales secundarios de lujo.

No fue casual la decisión de que WandaVision, que relata la historia de la Wanda Maximoff, de Elizabeth Olsen comenzara el recorrido de la nueva fase. Tampoco que lo hiciera a través de Disney Plus. Con un sentido de la oportunidad que sorprende, pero, sobre todo, habla de la estrategia interna, Marvel se transformó. Y lo hizo a través de la forma en que su público exigió una reformulación de esa visión de los héroes que admiraban.

La primera serie Marvelita para la televisión no fue un gran espectáculo apoteósico, sino una rareza desconcertante sobre el duelo y el dolor. Falcon y el Soldado de Invierno elaboró todo un recorrido hacia temas sociales y culturales concretos. Por primera vez, Marvel mostró sus intenciones de tocar temas como el racismo y la exclusión.

Y finalmente Loki llegó para romper desde la base la idea sustancial de Marvel. La historia de un villano que se redime a través de un acelerado trayecto a través del tiempo, podría haber sido un fracaso. Pero Marvel se aseguró que también fuera una rarísima combinación de surrealismo y experimentación. El resultado fue un éxito resonante que abre las puertas hacia nuevas ideas, nuevas fronteras y una condición esencial. La renovación como pauta.

¿Y qué pasaría sí…? 

Spider man no way home, Shang-Chi and the Legend of the Ten Ring, Eternals abrirán posibilidades infinitas en Marvel. También, las futuras series de televisión entre la que se encuentra What If…? y Hawkeye. Por si eso no fuera suficiente, la futura Doctor Strange in the Multiverse of Madness es un proyecto cada vez ambicioso.

La franquicia Marvel no hace más que crecer y en especial expandir el horizonte hacia algo más extraño y retador. Y en especial, uno en búsqueda de relanzar y reconstruir los límites de su propuesta. Marvel, más que un proyecto, es ahora mismo un recorrido por un tipo de cine enfocado en el entretenimiento que se hace más elaborado.


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