vacunas

Indiferencia y desprecio por el pueblo. Esa es la conducta asumida por la Asamblea Nacional y el CNE, que solo piensan en celebrar elecciones sin tomar en cuenta el crecimiento exponencial del covid-19, que sigue dejando récord de contagios y 22 fallecidos en 24 horas.

Cuestiono la oferta engañosa que viene haciendo el Estado con respecto al pago de las vacunas, pues hasta el momento no lo ha hecho. El derecho a la salud y a la vida son derechos humanos universales que al Estado le está prohibido vulnerar.

La Asamblea Nacional, el CNE y el Estado no deben seguir pensando en nuevas elecciones y plantearse una «tregua por la vida» con todos los sectores políticos, en favor de un pueblo que sigue crucificado por la crisis económica devastadora que ha convertido los miserables salarios que devengan los menos pudientes en sal y agua, sin tener la posibilidad de recibir algún tratamiento en dólares para hacerle frente al contagio de covid-19.

Han sido un verdadero fracaso tanto los decretos de estados de excepción, de alarmas perpetuas, como el equipo de salud que está al mando de la misión de contener la cadena de contagios. Lo improvisación ha sido la norma en todo, como la apertura de playas, una decisión muy irresponsable. La mentira de la cuarentena radical sigue siendo el mejor aliado de la pandemia.

Para finalizar, insisto en la obligación que tiene el Estado de traer las vacunas lo más pronto posible y aplicarlas de forma masiva, sin privilegios, para detener el  crecimiento de este mortal covid-19 que nos ha acostumbrado en los últimos días a las cifras récord de contagios y fallecidos. De lo contrario, seguirá siendo el responsable de todas las muertes que pudieran seguir en aumento por negligencia, mezquindad, indolencia y desprecio por este noble pueblo.

 


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