Maduro y su régimen no se pasean todavía por la idea de que tendrán que salir de Miraflores. Para ellos, el escenario ideal es hacer unas elecciones con un montón de candidatos sin apoyo popular, ganarles, recibir el reconocimiento de todos ellos, y legitimar a Maduro como presidente de Venezuela. El pequeño detalle que falla en este escenario es la falta de pueblo.

El pueblo venezolano apoya, masivamente, a María Corina. En la encuesta de abril recién publicada por Meganálisis, María Corina llega a una intención de voto de 71%, subiendo 2 puntos porcentuales respecto a la edición de marzo de esta misma encuestadora. Los que se muestran indecisos bajan de 13% en marzo a 5% en abril. Maduro no levanta cabeza y sigue por debajo del 10% de apoyo.

En este ambiente desesperado, el régimen ha echado mano del gobernador Manuel Rosales, tratando de mostrarlo como el representante de la oposición. Sabemos que el gobernador Rosales se inscribió en los últimos minutos en los que sospechosamente se abrió el registro electoral, después de haber estado cerrado para la inscripción de la representante de María Corina y de la plataforma unitaria, la Dra. Corina Yoris. Sabemos también que la candidatura del gobernador Rosales no ha levantado vuelo. En la reciente encuesta de Meganálisis solo 2,2% de los encuestados lo apoya, cuando pueden elegir entre todos los candidatos inscritos, Maduro y María Corina. Sabemos que 89% de los encuestados responde que el gobernador Rosales traicionó a los venezolanos de oposición. También sabemos que en caso de que María Corina no participe en la elección directamente o a través de la candidatura de la Dra. Yoris, habría una abstención de 77%. En ese caso Maduro sacaría 13% de los votos, el gobernador Rosales 6% y el resto de los candidatos ni registran números significativos. El escenario ideal de Maduro y su régimen. El mismo gobernador Rosales entiende que “no va pa’l baile”. Después de un entusiasta arranque con mítin y todo, y cara de presidenciable, hace un par de semanas, ha terminado declarando que si es por él se regresa a Maracaibo, a su gobernación, a trabajar por los zulianos, que esto de la candidatura presidencial era solo para no perder la tarjeta, que no chico, que no le estoy quitando el lugar a nadie, que era solo para ayudar. Le creemos estimado gobernador. Entregue la tarjeta a María Corina o a Corina Yoris.

Llegados a este punto, algunos opinadores de oficio, encuestadores interesados, y algún que otro grupo que no cree que se puede derrotar al régimen, dicen con cara muy seria y grave: hay que ser pragmáticos. El régimen jamás va a dejar que María Corina o cualquier representante de ella participen en la contienda electoral. No chico, eso no. Le ganaría a Maduro y eso no lo va a permitir el régimen. La siguiente frase que se les escucha es sorprendente, por decir lo menos: “Lo que tiene que hacer María Corina es apoyar a Manuel Rosales, para transferirle sus votos, porque el régimen lo que está decidiendo es con quién va a perder, no con quién va a ganar”.

Me ha costado mucho entender la lógica de esta idea. De acuerdo con quienes sostienen esto, resulta que el régimen aceptaría perder las elecciones y dejar Miraflores negociando su salida con Rosales, quien tendría los votos de María Corina, pero sin María Corina. Me pregunto: ¿cómo piensa Maduro negociar con Rosales sin María Corina?, ¿cómo cree el régimen que Rosales puede convencer al país de lo que acuerden entre ellos para salir de Miraflores, sin María Corina? La intención del régimen no es perder, es ganar aunque sea chucutamente y perpetuarse en el poder.

Para resolver esta crisis política si es necesario negociar, pero entre María Corina y Maduro. Ella es la única en Venezuela que es capaz de garantizarles a Maduro y al régimen que lo que acuerden como transición política será aceptado por la inmensa mayoría del país. Las elecciones son el camino para superar esta situación. Pero para llegar a elecciones creíbles y aceptadas por la inmensa mayoría de los venezolanos, se requiere esa negociación.

Lo he dicho anteriormente, a Maduro y a los personeros del régimen les conviene ir pensando en las garantías que quisieran tener para abandonar Miraflores y contárselas a María Corina. Es bueno para ellos y para todo el país.


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