Ucrania es la única noticia. El mundo entero está pendiente de lo que en ese país acontece por la cruel e insensata decisión de un mandatario que no reconoce el concepto de soberanía. El rechazo a Vladimir Putin ha sido casi que unánime en todo el planeta. Y ese casi tristemente nos involucra porque irresponsablemente Nicolás Maduro ha ubicado a Venezuela entre las pocas naciones que se han puesto del lado de Rusia.

El presidente de Ucrania se ha comportado como un verdadero líder en esta crisis. Las decisiones de Volodímir Zelensky son seguidas con gran atención y respaldo de sus ciudadanos. Las fotos de los civiles recibiendo armas de alto calibre han dado la vuelta al mundo. Las imágenes de cómo afrontan la defensa de su territorio llena de tristeza los corazones. Diputados, reinas de belleza, abuelos, mujeres, hombres, todos han puesto la vida en riesgo para defender su patria.

Un país con fuerte influencia de su invasor, con 30% de la población que reconoce el ruso como primera lengua, un alto porcentaje que profesa la fe ortodoxa rusa y con mucha historia compartida con el gigante que ahora quiere pisarlos, ha encontrado un punto importante de coincidencia en esta guerra: la libertad.

Esta es la gran lección que está dando el pueblo ucraniano, liderado por un gobierno que tiene desde el principio el objetivo claro: no van a dejar que nadie les imponga desde afuera directrices sobre su destino. Saben que tienen todo lo que necesitan y ahora están comprobando que poseen algo más importante: la valentía y el compromiso de su gente.

Los jóvenes están dejando sus casas para lanzarse a la lucha. Un sacrificio que no dudan vale la pena. Los que han muerto ya son héroes. Son la parte débil, pero su fuerza reside en la unidad de propósito. Su valentía recuerda la de aquellos muchachos venezolanos que salieron en 2017 a las calles, con miedo aunque con la certeza de que solo así se podría acabar con el terror de un gobierno que solo quería exterminarlos.

En el caso de nuestra juventud pareciera que la lucha fue en vano. La dirigencia de los partidos políticos no parece haber entendido que dejar de lado las ambiciones personales y luchar unidos es lo que sacaría a Venezuela airosa de esta larga batalla. En Volodimír Zelenski tienen un líder del que mucho aprender.

Qué hermoso ejemplo le está dando el pueblo de Ucrania al mundo. No esperaron por nadie, se sacudieron la falta de ayuda externa y siguieron en su empeño. Con el tiempo recordarán este ataque de Putin como una victoria especialmente civil y eso los fortalecerá como país.

Desde este paraje sin independencia, en donde el propio gobierno chavista es el enemigo, va nuestro saludo al valiente pueblo ucraniano.


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