El empoderamiento femenino ha tocado fondo en la taquilla con dos naufragios financieros, recientemente estrenados en Venezuela.

Las dos películas exponen el límite de adaptarse forzadamente a la tendencia que surgió a raíz de la ola del #MeToo, como consecuencia de las denuncias por abuso sexual que recayeron sobre el productor Harvey Weinstein.

Visto a la distancia, la posición afirmativa de la mujer en Hollywood generó cuestiones positivas y negativas.

En materia industrial hizo que la meca prestara mayor atención a la producción de contenidos protagonizados por mujeres empoderadas.

2020, por ejemplo, será recordado como el año del aluvión de las superheroínas en la pantalla grande, considerando los próximos lanzamientos de La Viuda Negra de Marvel y Birds of Prey con Harley Quinn de Dc Comics.

El cierre momentáneo de la franquicia de Star Wars ha decidido despedirse por un tiempo con El ascenso de Skykwalker, que rinde culto a la imagen de la guerrera Rey, al erigirla como la monarca que sucede en el trono a los Jedis clásicos de la serie.

La última trilogía baja el telón con ella en un plano que resignifica el montaje masculino de Una nueva esperanza, para decirnos que el futuro se simboliza en la victoria de la doncella de armas tomar ante los designios despóticos de Palpatine, que representa a un poder sectario y machista en estado de decadencia. Así que Disney ha tomado partido por las agendas reivindicativas de nuevo cuño, bien sea por pragmatismo o por afinidad con la moda de la época.

Discuten los críticos si el asunto logrará permanecer en el tiempo.

Al respecto los pronósticos son divididos. Ciertamente la igualdad ha ido ganando terreno en la industria, como valor y principio de la ética laboral, a pesar de las opiniones de los pensadores e intelectuales libertarianos que comparten la postura de Jordan Petersen, argumentando que debemos dejar que el sistema y el mercado decidan en función de los méritos antes que de las ponderaciones de género.

Es una de múltiples lecturas del tema que siempre requiere de la sana discusión, para llegar a una conclusión satisfactoria para todas las partes involucradas.

Las instituciones del medio no quieren perderse el tren de identificarse como empresas socialmente responsables en cuanto a equidad, pero que al final solo postulan a candidatos masculinos en las categorías de dirección, tal como sucedió en los Globos de Oro y en el Oscar de 2020.

Paradójicamente, había cualquier cantidad de aspirantes para seleccionar en una temporada fructífera para el cine de las autoras y realizadoras de altura, como el caso de Lili Wang (The Farewell), Greta Gerwig (Mujercitas) y Mati Diop (Atlantics), por mencionar a tres de un grupo importante.

Por otro lado, la burbuja económica amenaza con estallar y traer un poco de realismo a la mesa de debate. Terminamos donde empezamos en la columna de hoy.

Los Ángeles de Charlie Terminator Destino Oculto son filmes, preñados de buenas intenciones, que los espectadores castigan con su indiferencia y malas reseñas. Ambas cintas arrojan números bajos de audiencia en relación con sus presupuestos.

Los portales especializados cuestionan su falta de identidad, su escritura redundante, sus obvias moralejas progresistas, su pornografía pirotécnica y espectacular al servicio de historias contadas de forma clónica.

Las dos tienen a la mujer como nicho de explotación, adoración y redención de la humanidad, cayendo en prejuicios binarios de hombres malos versus mujeres nobles que salvan al planeta.

Los estudios han querido complacer al algoritmo, para sobrevivir. Pero han conseguido rechazo y polarización de la que no es rentable. Seguramente tomarán correctivos.

El populismo de la corrección política ha fracasado en uno de sus campos de batalla. Esta pelea continuará y usted será juez, si lo considera relevante con su voto, a la hora de comprar el ticket.

Fuera del tópico, pero no tanto, al chavismo lo derrotamos en el cine nacional. Los rojos del CNAC y la Villa se cansaron de estrenar bodrios de propaganda que nadie apoyaba en la cartelera.

Es un relato inspirador que me gusta contarle a mis alumnos en la universidad.