No lo creí, hasta que me lo contaron con pelos y señales. Así como existe un cuartel de la montaña donde los camaradas rojos rojitos veneran los despojos mortales de ese error biológico, histórico, político y militar que es Hugo Chávez; la oposición levantó en una gran explanada, en la capital de la república, otra construcción mortuoria para honrar los errores cometidos durante 23 años de revolución. No faltaba más.

La puerta está inspirada en la del cementerio Père-Lachaise de París en el 16 de la rue de Repos. Ese célebre camposanto de la capital francesa que tiene los restos mortales de Edith Piaf, Marcel Proust, Abelardo y Eloísa, Miguel Ángel Asturias, Honore de Balzac, Frederic Chopin, Isadora Duncan, Reinaldo Hahn, Oscar Wilde, entre otros muertos notables. De hecho, tiene el mismo diseño arquitectónico y la misma distribución en sus amplias avenidas para recoger historias y recuerdos políticos de 23 años de régimen rojo.

La entrada principal está franqueada por dos grandes columnas en hemiciclo, coronadas por antorchas imperiales que tienen como base cada una inscripciones en grandes planchas de mármol muy bien cuidado. La de la derecha registra «Errare humanum est, perseverare autem diabolicum» atribuida a Séneca, la de la izquierda tiene un texto más contundente que no hay necesidad de explicarlo «Humano es errar; pero solo los estúpidos perseveran en el error (Cicerón)».

Como en el camposanto de la ciudad luz, a sus bien cuidados jardines van estudiantes. En aquel, de arquitectura, urbanismo y diseño; en este de ciencias politicas, de historia, de psicología, de sociologia y de las academias militares a recibir clases al aire libre sobre liderazgo y toma de decisiones.

En el centro de la puerta, en la parte superior, en el remate que une ambas columnas, ilustrado hasta el detalle de resaltar a lo lejos, se lee para el visitante «Estos son los verdaderos espacios que hay que ocupar y mantener». Unos ángeles portan una corona de olivos en oferta extendida al visitante.

Las largas paredes internas, blanquecinas, se extienden hasta los confines del camposanto tapizadas de eventos alusivos. La de la derecha nos recibe con una figura militar que emerge a medio cuerpo. Es un recuerdo a las decisiones que no se tomaron en los cuadros militares del Alto Mando Militar de esas épocas, antes de los sucesos del 4F. Más adelante está una placa con todo el discurso del famoso «Por ahora» de Hugo Chávez el 4F. En metal, en una placa ya oxidada, están algunas argumentaciones de por qué ha debido impedírsele hablar. El público se excede en grafitis de elevado tono en esta zona y eso ha obligado a la seguridad del cementerio a extremar los controles. Otra estación que compite en grafitis con la del  famoso «Por ahora» es el perdón de Hugo Chávez en 1994 por el presidente Rafael Caldera. La siguiente memoria evoca el cambio de caballo candidatural en la mitad del río electoral de 1998. Un jinete torpe con unas manos en parihuela que lo ayudan a montar y a caerse simultáneamente de la cabalgadura, evoca en el cuadro, las elecciones del 6 de diciembre de 1998.

La pared de la izquierda hace bienvenida con un cuadro al óleo cerrado herméticamente y con seguridad las 24 horas del día. Los cristales reforzados proyectan un grupo de civiles y militares, y una placa en bronce pulido registra «Los Notables». Es una de las etapas donde los turistas permanecen más tiempo; por aquello de identificar y sorprenderse por los personajes. Es la estación que más recibe flores durante toda la época del año. Inmediatamente hay un pequeño podio levantado a la unidad de las elecciones del año 2000. Es una remembranza a la candidatura de la oposición representada por Francisco Javier Arias Cárdenas. La gente castiga con la indiferencia de un paso rápido y acelerado sin dignarse a voltear y pasa inmediatamente a la siguiente. Después hay varias placas pequeñas en seguidilla que rememoran desaciertos y pifias políticas y militares. Allí está el castigo de influencers y opinadores para desmontar y estigmatizar a los estudiantes y jóvenes con las movilizaciones multitudinarias de La Salida, La Calle que dejaron en el pavimento muchos cadáveres y heridos, cientos de detenidos y perseguidos, y millones de compatriotas que se sumaron a la diáspora. Y todos los pronunciamientos y rebeliones militares develados por el régimen desde entonces, que mantienen en sus cárceles a un grupo numeroso de efectivos de todos los componentes. Es el más amplio paredón expositivo del cementerio. Un extenso homenaje en alto relieve tiene las caras de Luis Vicente León y el logotipo de Datanálisis con un número dorado graficado en porcentajes que expresan en tiempo real la tendencia del momento, la cierra al extremo en contraste, la de Chuo Torrealba, excoordinador ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática y algunas de sus opiniones mas notables. Al centro de ambos, las opiniones de los más connotados influencers y opinadores de redes sociales con las baterías verbales de sus más demoledoras y mortíferas granadas de artillería retórica, impactando en las movilizaciones populares y militares de ese momento, para desactivarlas y desmovilizarlas. Todas tienen abajo una nota en mayúsculas que dice: La solución es pacífica, electoral y constitucional.

La avenida principal tiene los más importantes mausoleos. Lo preside el que ha sido levantado al 11 de abril de 2002. Es un remedo de Partenón tropical con un amplio pasillo con 5 libros abiertos en mármol, 2 de lado y lado, y uno presidiendo al centro con las preguntas más importantes que penan por un entierro definitivo en cada aniversario. A la izquierda nos da la bienvenida ¿Fue un golpe de Estado?, e inmediatamente la otra: ¿Estaban previstos los muertos en la marcha? En tanto que si haces el recorrido del lado derecho, te recibe ¿Después de la renuncia de Hugo Chávez anunciada por el general en jefe Lucas Rincón, quién tenía el poder en Venezuela? Y cierras ese lado con ¿Quién designó presidente a Pedro Carmona Estanga? Al centro, haciendo de altar mayor está la principal pregunta: ¿Quién regresó a Hugo Chávez al poder? Una gran placa respalda todo el recinto: «En homenaje a las preguntas que cada año se hacen sobre el 11 de abril de 2002 y a las respuestas que dejan más dudas». Al frente de este mausoleo está un pequeño panteón con un pequeño obelisco de Altamira. Una placa sencilla también registra en letras de alto relieve el texto «Lo que pudo haber sido y no fue».

Al final, en una redoma que remata la avenida, hay un gran muro con los cuadros que sacó Ramos Allup de la Asamblea Nacional, un playlist con la salsa más sonada y bailada, después de las elecciones de 2013 y un grueso libro en blanco, con los logros de la Asamblea Nacional del año 2015.

En obras aún inconclusas y con las que se trabaja apresuradamente, se están levantando dos moles que compiten en tamaño, ambas, con el Palacio Federal Legislativo. Una está reservada para inhumar el cadáver de la consulta popular del pasado diciembre. No lo han anunciado públicamente, pero la asistencia diaria con flores, de la doctora Mármol de León, así lo indica. El otro también tiene señales de a quién van a sembrar. Un gigantesco monolito preside la bienvenida con tres inscripciones. Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Un monumento recoge la inscripción «Vamos bien». De respaldo, una pequeña plaza interna recoge en lápidas el homenaje a la Operación Gedeón y la que se ejecutó el 30 de abril de 2019.

La explanada se extiende, lo que indica que aún queda camino y tumbas por levantar en el tiempo para honrar las pifias y los yerros. Por allí vienen las elecciones de gobernadores.

Y sí, realmente merece el nombre que el ingenio popular le ha acreditado. El cementerio de Séneca. Tantos desaciertos y errores, y su perseverancia, solo pueden ser obra del diablo. Lo otro, es justificarlo con el pensamiento de Cicerón.

 


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