Discurso sobre el Estado de la Unión de Franklin Delano Roosevelt en 1941

Tal día como hoy, Día de Reyes, pero hace 80 años, el presidente de Estados Unidos: Franklin Delano Roosevelt, da su discurso anual ante el Congreso (“sobre el Estado de la Unión”) que es conocido como el “Discurso de las cuatro libertades”. Su importancia es fundamental porque al hablar del mundo de posguerra está construyendo la utopía que inspira la lucha contra el Eje en la Segunda Guerra Mundial. Sin declararle formalmente la guerra al Tercer Reich le está diciendo que no aceptará su “Nuevo Orden” para Europa y el mundo, pero también se lo dice al imperio del Japón en el Pacífico y Asia. Estas palabras eran parte de una estrategia que en diciembre de 1940 había tomado mayor fuerza con la defensa de lo que en el futuro se conocerá como la Ley de Préstamo y Arriendo. La idea fue propuesta por Winston Churchill a Roosevelt en un correo privado a principios de ese mes, presentada a los pocos días por el segundo ante la opinión pública con una sencilla metáfora (“si a tu vecino se le está quemando la casa, uno le presta los implementos para apagarlo y no le cobra de inmediato por ello”) y explicada ampliamente junto a su vínculo con la defensa de su país y los regímenes de libertades en su discurso radiofónico de hace nueve días, en el que afirma: “Debemos ser el gran arsenal de la democracia”.

En ese discurso del 29 de diciembre de 1940 desmonta los argumentos de los “aislacionistas” (posición contraria a la participación de Estados Unidos en una nueva guerra europea después de la Primera Guerra y que se hizo dominante en la opinión pública) aunque sin señalar que apoyaba el enviar tropas a “guerras extranjeras”. Afirma en este sentido: “Si Gran Bretaña cae, las potencias del Eje controlarán los continentes de Europa, Asia, África, Australasia y la alta mar, y estarán en condiciones de traer enormes recursos militares y navales contra este hemisferio”. Porque la tesis contraria creía que el aislamiento de Estados Unidos –por estar entre dos océanos– lo hacían invulnerable a un ataque, pero esto ya no podía ser sostenido ante el avance de la tecnología militar (bombarderos de largo alcance, portaviones, etc.).

Roosevelt, conociendo la influencia de los aislacionistas advierte: Europa “no nos pide que luchemos. Nos pide material de guerra, los aviones, los tanques, las armas, los cargueros que les permitirán luchar por su libertad y por nuestra seguridad. Enfatizamos que debemos llevarles estas armas, llevarlas en un volumen suficiente y lo suficientemente rápido, para que nosotros y nuestros hijos podamos evitar la agonía y el sufrimiento de la guerra que otros han tenido que soportar”. Y sienta las bases ideológicas del enfrentamiento con el Eje, en especial con los nazis que considera los más peligrosos. De esa forma, no solo habla de los medios para conservar la seguridad de su nación sino que advierte del gran peligro que representan para los valores estadounidenses e incluso para la humanidad entera. Poco a poco comienza a recorrer los primeros pasos del argumento de la guerra justa.

Describe el profundo mal que es el nazismo al decir: “no solo quieren dominar toda vida y pensamiento en su país (totalitarismo), sino esclavizar a Europa y usar sus recursos para dominar el mundo”. E incluso acepta una idea de Adolf Hitler, palabras más palabras menos para explicar la radicalidad de la SGM: el hecho de la imposibilidad de reconciliación entre los nazis y los demócratas. Esta idea será defendida por Roosevelt al plantear la meta de la “rendición incondicional” del Eje mucho más adelante. Advierte que es imposible negociar con ellos porque estos buscan la dominación total y de esa forma condena la política de “apaciguamiento” que se desarrolló antes de la guerra. Y referirse al “Nuevo Orden” nazi lo describe como la peor de las tiranías donde domina el racismo y en la que no existe “libertad, religión o esperanza” para la humanidad, para las mujeres y hombres corrientes.

Y finaliza con las palabras: “We have every good reason for hope –hope for peace, yes, and hope for the defense of our civilization and for the building of a better civilization in the future”. Y el bien que buscan los Aliados es la “mejor civilización del futuro”, es la utopía que se basa en los cuatro principios del discurso de 1941 y el cual tiene varios monumentos conmemorativos, el primero de ellos en Nueva York, inaugurado en 1943 y dedicado al que se considera el primer héroe estadounidense de la Segunda Guerra Mundial: Collin Kelly, pero incluso se hizo una bandera para las Naciones Unidas y una escultura en el Congreso del Perú (entrada Four Freedoms de Wikipedia). Pero la más importante influencia es la que tiene en el contenido la Carta de las Naciones Unidas. Las cuatro libertades son que “en cualquier sitio del mundo” (se repite en cada una) se pueda disfrutar de:

La primera es la libertad de expresión.

La segunda es la libertad de culto, para adorar a Dios a su propio modo.

La tercera es la libertad de vivir libre de la pobreza o penuria –que, traducido en términos mundanos, significa llegar a acuerdos económicos que aseguren a toda nación una vida en paz y con salud para sus habitantes–.

El cuarto es la libertad de vivir sin miedo –que, traducido en términos mundanos, significa una reducción a nivel mundial de los armamentos hasta un punto y de una manera tan concienzuda que ninguna nación estará en situación de cometer ningún acto de agresión física contra ningún vecino–.

Esto no es la visión de un milenio distante. Es una base definitiva para un mundo posible en nuestro propio tiempo y generación. Ese tipo de mundo es la antítesis del denominado nuevo orden de tiranía que los dictadores pretenden crear a golpe de bombas.

(…) El orden mundial que queremos es la cooperación de países libres, trabajando juntos en una sociedad civilizada y amistosa.

(…) La libertad implica la supremacía de los derechos humanos en todos lados. Nuestro apoyo es para aquellos que luchan para obtener esos derechos y mantenerlos. Nuestra fuerza es nuestra unidad de propósito.

A ese gran concepto no le puede seguir otro final que no sea la victoria.

La historiografía sobre el largo camino del gobierno de Roosevelt para superar el “aislacionismo” y apoyar el esfuerzo de guerra de las democracias es muy amplia, nosotros nos apoyamos en el historiador Ian Kersham (famoso por su biografía: Hitler) y su obra del 2007: Decisiones trascendentales. De Dunquerque a Pearl Harbour (1940-41), el año que cambió la historia, entre otros. Nuestra primera aproximación fue a través de dos discursos que se consideran como punto de inflexión antes de la definitiva entrada en la guerra con el ataque a Pearl Harbour el siete de diciembre de 1941. Pero todo este año esperamos hacer varios artículos (cada tantos meses) sobre la participación cada vez más comprometida de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Y mostrar cómo poco a poco los principios democráticos definidos por Roosevelt principalmente son expresados en la creciente producción cinematográfica bélica y de propaganda.

Les deseamos a todos nuestros lectores un Feliz Año 2021 y tenemos como propósito para este año seguir con el proyecto sobre el 80 aniversario de la Segunda Guerra Mundial que iniciamos en 2019 y al que le dedicamos todos nuestros artículos semanales. En este sentido analizaremos, como siempre, la más reciente historiografía sobre el tema y la cinematografía de cada tema que tocamos. El año de 1941 es muy importante por ser el que termina de convertir a la Segunda Guerra Mundial en una conflagración global. La semana que viene retomaremos el Frente Mediterráneo por el desarrollo de las batallas relativas a la isla de Malta, Noráfrica (nace el Afrika Korps) y los Balcanes (invasión alemana a Yugoslavia y Grecia); repasaremos en varios momentos la Batalla del Atlántico siendo el primero por el hundimiento del acorazado Bismarck en mayo; después le dedicaremos muchas entradas en el Frente más importante: el Oriental al iniciarse la Operación Barbarroja (invasión a la Unión Soviética) en junio de 1941 y para finalizar con todo lo relativo al Frente del Pacífico, la guerra en China y el inicio de la expansión japonesa con el ataque a Estados Unidos en diciembre. Como siempre haremos los escritos sobre los temas permanentes: campaña de bombardero, resistencia, espionaje, el Holocausto y el Nuevo Orden Nazi y la economía. Siempre dispuesto a escuchar sus consejos y comentarios para mejorar en nuestro tarea de comprensión de la historia.


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