Negar, como lo han hecho Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, que el periplo realizado por Juan Guaidó tiene trascendencia es querer ignorar una realidad que ratifica el amplio apoyo internacional a su liderazgo y legitimidad como presidente de la Asamblea Nacional y presidente interino de la República.

Para demostrar esa realidad me referiré a algunos aspectos de ese viaje, el cual no ha concluido aún, a fin de valorar, con la mayor objetividad posible, sus consecuencias políticas en la lucha por la democracia y la libertad que se libra en nuestro país contra del totalitarismo madurista.

Su primer destino fue Bogotá. Allí fue recibido, con honores de jefe de Estado, por el presidente Duque. Posteriormente, asistió como observador a la Tercera Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo, en la cual se condenó ese fenómeno social ratificando que ISIS, Al Qaeda, Hezbolá, el ELN y Sendero Luminoso son organizaciones terroristas que representan una permanente amenaza para la seguridad colectiva. En ese foro Iván Duque y Mike Pompeo corroboraron las denuncias sobre la presencia en Venezuela de células del Hezbolá, respaldadas por Irán, con la anuencia del régimen madurista.

Posteriormente, viajó a Londres para reunirse privadamente con el primer ministro Boris Johnson y su canciller Dominic Raab, quien expresó en una rueda de prensa: “El Reino Unido se preocupa por la crisis humanitaria de Latinoamérica a causa de la situación en Venezuela y rechaza la permanente violación de derechos humanos. Insisto en señalar nuestro interés para que en Venezuela se realice una transición pacífica y democrática”.

De Londres viajó a Bruselas. Allí fue recibido por Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, quien reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y ratificó su compromiso de trabajar por una solución basada en elecciones presidenciales y legislativas creíbles y transparentes. Además, fue escuchado por el Parlamento Europeo, donde expuso el problema venezolano.

Después viajó a Suiza, para participar en el Foro Económico Mundial en Davos, en donde expuso, una vez más, nuestra grave crisis política, económica y humanitaria. En dicha reunión conversó privadamente con la canciller de Alemania, Angela Merkel, y el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte.

Durante su estadía en París fue recibido por el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, quien le reiteró el apoyo de Francia a su reelección como presidente de la Asamblea Nacional y condenó las acciones intimidatorias contra el Parlamento y sus miembros ocurridas el pasado 5 de enero. Luego fue recibido, durante más de una hora, por el presidente Emmanuel Macron, quien no emitió ninguna declaración al final de esa reunión.

De París viajó a España, donde su visita generó una crisis política interna ante la inexplicable negativa de Pedro Sánchez a recibirlo en audiencia. Sin embargo, fue recibido en la Casa de América por la canciller Arancha González y luego por los líderes de los principales partidos políticos de España.

A pesar de la negativa de Pedro Sánchez, Juan Guaidó fue reconocido por el gobierno socialista como presidente encargado de la República. Seguidamente, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, lo distinguió con la entrega de la Llave de Oro de la Ciudad. Al final de ese día participó en una multitudinaria  demostración popular de respaldo en la Puerta del Sol.

Por último, al momento de escribir este artículo, sin haber concluido la gira, fue recibido por el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien le manifestó su solidaridad y respaldo en la búsqueda de elecciones libres y justas y respeto a los derechos humanos.

Tan importante y exitosa gira debe ser evaluada en su exacta dimensión por Juan Guaidó y toda la dirigencia opositora venezolana. Un primer aspecto es entender que en la Unión Europea existe un respaldo mayoritario, con diversos matices, a las aspiraciones de las fuerzas democráticas venezolanas. Sin embargo, existe un rechazo unánime a las salidas de fuerza. Es decir, que en caso de aplicar el TIAR, ello debe hacerse en las modalidades que no impliquen el empleo de la violencia. Un segundo aspecto a tomar  en cuenta, después de analizar las declaraciones de los distintos cancilleres  es que, en general, la solución de la crisis que respaldaría Europa sería la realización de elecciones presidenciales y legislativas creíbles y transparentes. Un tercer aspecto es la debilidad del gobierno de Pedro Sánchez. Por último, se impone la necesidad de revisar la actual estrategia de la oposición democrática para adaptarla a este exitoso resultado.

De igual manera, Nicolás Maduro y su camarilla no pueden desdeñar los resultados de la exitosa gira de Juan Guaidó. Considerar que se puede mantener el poder mediante una irresponsable política exterior de alianza con Irán y con elementos del terrorismo internacional es sencillamente una locura.

Si en el actual clima de confrontación entre Estados Unidos e Irán ocurriese un atentado contra un objetivo estadounidense, Venezuela se convertiría  en un objetivo militar. Por otra parte, los reiterados abusos de Nicolás Maduro, como los ocurridos durante el presente mes y su innegable ilegitimidad podrían generar un cambio de opinión en los gobiernos de la Unión Europea y conducirlos a aceptar que la única solución a esta tragedia obliga el empleo de la fuerza.

Por eso, una vez más, le insisto a Nicolás Maduro que la única manera para conjurar un desenlace trágico para Venezuela es la convocatoria a unas elecciones presidenciales creíbles y transparentes. La admirable experiencia democrática vivida recientemente por Argentina y Uruguay debería servirle de ejemplo como el único camino para evitar la violencia.

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Al teniente Diosdado Cabello:

Usted, teniente Cabello, se atrevió a acusarme de haber cometido alguna irregularidad en el caso de los tanques AMX-30 y de que yo vivía en el exterior. Esa acusación es falsa, como se lo demostré, con documentos en la mano, a la diputada Lelis Páez, quien era la parlamentaria que realizaba dicha investigación.

Yo fui ministro de la Defensa en 1991. El contrato de modernización de los tanques AMX-30  se  firmó en 1988 con la empresa Van Dam. Durante mi gestión como ministro de la Defensa se detectó que dicha empresa no había entregado las correspondientes fianzas de fiel cumplimiento. Ante  tan grave irregularidad suspendí el pago, detuve los trabajos y ordené abrir la correspondiente averiguación sumarial al juez de instrucción de la Corte Marcial por los delitos cometidos.

Ante la necesidad de continuar la modernización de los tanques, se encontraban cortados 40 de 80 tanques y la nación había pagado  69,9% del monto del contrato, mi asesor, el doctor José  Melich Orsini, me recomendó firmar una enmienda que estableciera una Comisión de Arbitraje y que incrementara sustancialmente las fianzas de fiel cumplimiento. Así lo hice.

También es importante que usted conozca que mi residencia es en Caracas, y que no pienso irme para el exterior. No tendría cómo vivir.

Fernando Ochoa Antich.