La Policía Nacional de España venía siguiendo la pista de Raúl Morodo y acaba de dar pasos para ponerlo en buen recaudo después del resultado de sus primeras investigaciones. Ha ordenado el registro de su domicilio y el arresto de uno de sus hijos y de otro compinche, como paso previo para ocuparse del pez gordo, es decir, del propio Raúl Morodo.

¿Por qué nos incumbe este caso, que a primera vista parece lejano y despegado de nuestros asuntos venezolanos? Raúl Morodo fue embajador de España en Venezuela durante el mandato de un personaje familiar entre nosotros, el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, y ahora saben los sabuesos de su país que no se dedicó solamente a los oficios propios de su representación.

¿Qué hizo Morodo entre nosotros, de acuerdo con la Policía Nacional de España? Le birló 4 millones de euros a Pdvsa, mediante contrato por asesorías legales a la petrolera que jamás realizó y por las cuales ahora se le acusa de delitos dignos de juicio y de condena. Ha participado, según los diligencias de un juez de la Audiencia Nacional, en el delito de blanqueo de capitales, y en la operación está complicado su hijo Alejo Morodo, quien se prestó para poner las cosas a punto para que la ilegalidad se consumara.

El doctor Morodo ha sido catedrático de Derecho Constitucional y fue fundador del Partido Socialista Popular junto con una figura destacada de la política española, Enrique Tierno Galván, pero olvidó sus logros en la cátedra y la lección de sus pasos con un personaje digno de encomio para dedicarse a las pillerías de las que se le acusa. Abusó de su calidad de representante de un reino extranjero y del comedimiento exigido por su representación, para cometer delitos como el que ahora lo tiene en las puertas de la cárcel.

Su hijo Alejo, con los pergaminos de su apellido y con los contactos facilitados por la trayectoria del padre en la altas esferas, se dedicó a blanquear el dinero mal habido, pero dejó rastros suficientes cuyo análisis ha conducido a las medidas que ahora divulga la prensa madrileña y que recogemos aquí porque la operación se hizo en connivencia con funcionarios de Pdvsa que están necesariamente involucrados en el negociado, y sobre quienes debe llevarse a cabo la correspondiente averiguación.

El ex embajador Morodo no ha sido llevado a la cárcel por consideración a su elevada edad, pero suponemos que la justicia recordará el vigor físico que desarrolló en el escamoteo de 4 millones de euros para ponerlo finalmente entre rejas. Dudamos que suceda lo mismo con sus compinches venezolanos, debido a la impunidad que reina entre nosotros. También dudamos de la condena que lance al respecto su antiguo jefe, Rodríguez Zapatero, por sus vínculos cercanos con la cúpula chavista, pero nos ocupamos del asunto porque aporta nuevas evidencias sobre la corrupción del chavismo, capaz de traspasar cualquier frontera, según consideró necesario en esta ocasión para robar los dineros públicos.