En el momento de escribir estas líneas (7-10-2019), más allá de estar esperando unas medidas de protección del salario que casi seguramente implicarán un ajuste del salario mínimo y de las pensiones, así como de las asignaciones del programa de protección social conocido como el carnet de la patria a unos niveles reales vinculados al precio del dólar estadounidense en referencia a lo establecido por el Banco Central de Venezuela, que debería elevar el salario mínimo de 40.000 bolívares a por lo menos 600.000, es de mi interés particular analizar la interminable argumentación de que vivimos una economía de guerra y una guerra económica dirigida desde Estados Unidos y proyectada a nivel global, a objeto de observar en forma crítica las reacciones y medidas del gobierno de Nicolás Maduro Moros frente a este problema.

Para ello, debemos acudir a los clásicos autores económicos que han escrito sobre las causas y consecuencias económicas de los conflictos militares en aquellos países de los últimos 100 años y observar si las medidas que aplicaron tienen alguna imitación o adaptación en la Venezuela, que según el gobierno de Maduro está en guerra desde 2015, como serían las siguientes:

  1. Control exhaustivo de la política monetaria que evite los procesos de hiperinflación: es más que evidente que esta primera condición no se ha cumplido jamás en Venezuela desde el comienzo de la denominada “guerra económica” en la propaganda oficialista, por lo cual debemos revisar muy seriamente el comportamiento de la directiva del Banco Central de Venezuela y de todo el equipo económico desde aquella fecha que han hecho imposible el control de los precios, especialmente de los rubros de los denominados 42 productos de la canasta básica, pues muy al contrario, después de años de escasez que dieron pie a la aparición del “bachaquero”, se dio una liberación informal de precios que han llenado los estantes y almacenes de minoristas, con la grave situación de que la hiperinflación ha empobrecido a más de 90% de la población, reduciendo los niveles de consumo a términos de subsistencia biológica, mientras sigue campeando el aumento desmedido de precios y la destrucción de las relaciones económicas de producción entre los diversos niveles de la economía nacional.
  2. Favorecimiento de la autarquía como sistema que evite la dependencia de las importaciones exteriores en productos básicos y material militar: en este campo de la producción en términos estrictamente “endógenos”, no se puede describir el fracaso político del desarrollo de las propuestas de economía social y comunal con otro término que sea menor a colosal, debido a los inmensos gastos y esfuerzos realizados entre 2007-2019 en comunas, consejos comunales y empresas de propiedad social, además de la expropiación de un gran número de empresas privadas y unidades agrícolas que debieron sustituir sus implementos de trabajo, así como tecnología de origen foráneo, por bienes y servicios producidos en Venezuela, a objeto de reducir drásticamente las importaciones y desarrollar la economía como ocurrió en otros casos de guerra, por ejemplo, la guerra civil estadounidense (1861-1865) y ambas guerras mundiales del siglo XX, que dieron pie a enormes imperios industriales y a la transformación total de la infraestructura, los métodos de trabajo y las universidades. En Venezuela, estas situaciones no son percibidas por el autor de este escrito, de manera muy positiva, debido esencialmente al divorcio político e intelectual entre ministros, protectores de estados y municipios, gobernadores, alcaldes y empresarios afines al PSUV que jamás han logrado coordinar sus políticas públicas, dilapidando recursos financieros, humanos y materiales sin lograr propósitos políticos y económicos comunes.
  3. Medidas de ahorro del consumo energético: sin duda alguna, uno de los mayores, si no el más grande fracaso de esta economía de guerra gestionada por Maduro, es producto de la herencia macabra de la denominada “emergencia eléctrica” donde se gastaron decenas de miles de millones de dólares, sin que renovara o fortaleciera el sistema eléctrico nacional que está extremadamente débil debido a la depauperación de Corpoelec a pesar de los esfuerzos heroicos de su personal restante que labora en medio de sus espantosas condiciones de trabajo y terribles riesgos humanos, con lo cual se puede asumir que todos los servicios públicos esenciales están al borde de un colapso, debido a la posibilidad real de fallas energéticas que pudiesen pasar de horas a días en condiciones normales y a semanas o meses en condiciones de guerra.
  4. Incentivación de la mano de obra femenina para ocupar los puestos de trabajo de aquellos que se incorporan al Ejército: partiendo del hecho anunciado por el gobierno de Nicolás Maduro de creer en la guerra popular del todo el pueblo sin distinción de sexo ni edad, apoyado en la metodología del método táctico de resistencia revolucionaria, en la que casi 4 millones de milicianos dominan las 11 herramientas o disciplinas básicas de combate individual para el logro de los 4 elementos centrales del combate integral que le permiten enfrentar a soldados profesionales o con experiencia en guerras de manera exitosa, existe la idea obviamente en planes operacionales “secretos” que seguramente la directiva del Sebin que abandonó el país el 30 de abril debe haber entregado al Comando Sur, sobre el despliegue de los milicianos y el mantenimiento del personal calificado en sus sitios de trabajo de aquellos funcionarios vitales para el funcionamiento vital de una sociedad. Es inexplicable para el autor de este trabajo cómo funcionarios calificados de todas las ramas de la administración pública abandonan semanalmente Venezuela para trabajar en el exterior, a no ser que tengan escondida una reserva secreta de mano de obra calificada.
  5. Cambios en la política agrícola que dirigen los cultivos y la industria transformadora hacia la producción de grano y, en general, cultivos que aporten una alta cantidad de hidratos de carbono: siendo testigo de la destrucción de la industria agrícola y alimenticia en Venezuela en los últimos años, a pesar de la importancia del concepto denominado Seguridad Alimentaria, es evidente que la dependencia de las importaciones se ha consolidado a pesar de la brutal caída del consumo familiar y la fuga de millones de estómagos al exterior, por lo cual se puede entender que no existe capacidad de soportar un bloqueo como el cual soportaron otros países durante años de guerra a través de rigurosos procesos de racionamiento alimenticio, especialmente si Brasil, Colombia y Estados Unidos cierran las fronteras terrestres, aéreas y marítimas con la fuerza militar. En este campo específico se debe destacar los esfuerzos infructuosos del Ministerio de Agricultura Urbana, que debió apoyarse en la exitosa experiencia estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, en la que organizaron 12 millones de explotaciones urbanas y 6 millones de explotaciones rurales en un programa conjunto de empresas privadas y ciudadanos particulares y autoridades locales, obteniendo millones de toneladas de productos agrícolas en los conocidos como Victory Gardens, lo cual evidentemente no sucedió por una enfermiza obsesión antiestadounidense y anticapitalista que lleva a casi todos los ministerios a rechazar las políticas públicas exitosas a nivel mundial que se aplican en su sector específico, obsesionados con la idea comunal, con el mismo empeño con el cual los comunistas chinos mataron de hambre de 10 a 46 millones de personas, según el autor que se consulte, durante la aplicación del Gran Salto Adelante entre 1958 y 1961. Está de más decir que todas las actividades e industria referentes a la agricultura, ganadería, pesca e incluso la caza y recolección están severamente deterioradas en Venezuela.
  6. Aumento de la producción de la industria pesada y de material militar: en esta área, entra todo lo referente a las industrias básicas de Guayana, que han sido destruidas de manera gerencial, sin que medie ningún tipo de bombardeo aéreo o ataque militar de fuerzas especiales a manera de saboteo, es evidente a todas luces como los grandes proyectos de desarrollo de la industria pesada e incluso de la industria ligera han fracasado de forma rotunda en las zonas industriales públicas o privadas, por lo cual es muy poco lo que se puede aportar en este campo, que no sea de conocimiento público, notorio y comunicacional, siendo la industria militar un caso especial de estudio que está fuera de este análisis por falta de insumos informativos por parte del autor en cuanto a detalles de su producción industrial y agrícola, habiéndosele destinado enormes tareas y responsabilidades que los demás ministerios e incluso Pdvsa no pudo o no supo cumplir. Es tarea de los próximos gobiernos establecer qué destino le debe acompañar a las miles de unidades económicas nacionales, estatales y municipales de bienes y servicios en todos los campos para insertarlas exitosamente en la economía nacional, incluyendo el finiquito de la fábrica de fusiles Kalashnikov que debería inaugurarse, según la administración de Maduro, entre 2020-21 y que lleva demasiados años de atraso, por razones gerenciales y políticas.
  7. Establecimiento de reducciones del consumo privado, que puede incluir el racionamiento a la industria y a las familias: una de las mayores contradicciones de la economía de guerra que predica el gobierno y sus políticas cotidianas es la falta de rigor en la aplicación de normas y procedimientos para restringir el consumo y la realización de actividades no prioritarias, por lo cual se observa aun el gasto público en actividades culturales y deportivas, mientras escasean los insumos industriales y de salud para los hospitales y se deteriora la infraestructura, haciendo difícil creer para el autor de este artículo, que en verdad los 34 ministros, 20 gobernadores y 307 alcaldes del PSUV están manejando un concepto estandarizado de economía de guerra que estén aplicando a nivel nacional.

En consecuencia debe el lector del presente artículo reflexionar sobre el porqué de tanta incoherencia y solo quedan dos explicaciones: o no entienden la esencia de lo que predicaban y no practicaban o nunca quisieron aplicar una disciplina de gobierno por razones personales que a cada uno de ellos le tocará explicar en su forma particular.

Por razones de espacio, no se pudieron explicar conceptos fundamentales sobre 7 factores básicos y 3 consecuencias de la guerra aplicada a la economía para su correcta gestión desde el punto de vista de una economía de guerra que evidentemente no se aplican en Venezuela, pero que pudieran ser tratados a posteriori en otros artículos. Gracias por llegar hasta el final de este escrito.