Más allá del auge indiscutible que ha tenido el teletrabajo debido a la pandemia, las oficinas no se convertirán en reliquias del pasado y así lo señalé en mi artículo “Oficinas, una especie en extinción: no lo creo”, publicado el 28 de diciembre de 2020. Y hoy lo sigo sosteniendo.

En ese artículo hice referencia a un estudio de Cisco Systems, divulgado en octubre del año pasado por Reuters, el cual revela que casi nueve de cada diez trabajadores querían poder elegir entre laborar desde sus hogares o en la oficina una vez que las restricciones por el covid-19 se levanten, lo que, a juzgar por cómo ha ido evolucionando la pandemia, no será pronto.

Lo cierto es que el modelo laboral cambió y eso nadie lo pone en duda. Lo que sí estamos viendo ahora es cómo son cada vez más los empleados que se inclinan por regresar a sus escritorios, pero redefiniendo la manera cómo trabajan. Los horarios rígidos estarían “pasados de moda” y proponen esquemas flexibles o híbridos: algunos días en la oficina, otros en la casa.

Pero en medio de esto no se puede dejar de lado las motivaciones de los empleados por volver a la oficina. El 20 de enero de este año, el portal Quartz hizo públicas algunas de las conclusiones de la encuesta global llevada a cabo por la empresa estadounidense Steelcase y que involucró a 32.000 trabajadores.

Los resultados están recogidos en el informe Reinvented Workplace, realizado durante el lapso de cinco meses y que resume los hallazgos de los estudios realizados en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Australia, España, China, la India y México.

En la encuesta se consultó la opinión de empleados, gerentes y ejecutivos que laboran en oficinas con una nómina de 100 o más personas y el principal hallazgo fue que después de casi un año de experimentar con el teletrabajo, 95% afirmó que preferiría volver a la oficina. “Solo 19% dijo que está completamente satisfecho con su trabajo actual desde casa. Más de la mitad quiere limitar su tiempo de trabajo remoto a uno o dos días a la semana”, indica Quartz.

Tracy Brower, directora de la división de Consultoría e Investigación Aplicada de Steelcase, reveló las razones. Sostuvo que a los “trabajadores remotos” les resulta difícil hacer su trabajo de manera eficaz, en gran parte porque es difícil encontrar espacios para pensar junto al alboroto y las exigencias de su vida doméstica.

Tal descubrimiento va de la mano con lo que ya es un hecho desde mucho antes de que se desatara la pandemia: las bases que sustentan la productividad, la innovación y el funcionamiento en general de una empresa se crean a partir de las condiciones laborales en las que se desarrollan los trabajadores.

Si en una oficina o en cualquier lugar de trabajo se requiere de un entorno favorable para que los empleados puedan realizar eficaz y eficientemente sus actividades, qué se puede decir de una casa donde es poco probable que existan espacios que cumplan con los estándares laborales requeridos, como iluminación, ventilación y mobiliario cómodo. O que los empleados dispongan del material necesario que optimice los procesos, los tiempos y la calidad de su trabajo.

De acuerdo con el informe Reinvented Workplace, solo la mitad de los teletrabajadores labora desde un escritorio, un quinto trabaja en una mesa de comedor, 15% está en un sofá, 9% en la cama, 7% en la encimera de la cocina y 5% usa muebles del patio.

Así que es comprensible que deseen regresar a la oficina, pues efectivamente los espacios en los que los empleados hacen su trabajo influyen directamente en su desempeño. En otras palabras, el lugar donde trabajan tiene una relación directa con su productividad, compromiso y capacidad de innovación.

Pero la pregunta es: ¿están listas las empresas para recibirlos y garantizar su seguridad en la pandemia? Ya eso será tema de otro artículo. En tanto, las compañías y sus trabajadores deben juntos encontrar vías para potenciar el rendimiento e incentivar la productividad, la innovación y la creatividad, incluso mientras se trabaje desde el hogar.

@DavidParedes861


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