En su interesante análisis de noviembre de 2006, el doctor Ely Karmon, investigador especialista en el Instituto de Política Internacional para el Contraterrorismo (ICT), en Herzliya, Israel, resaltaba que “Hezbolá Venezuela” anunciaba la suspensión de sus actividades hasta después de las elecciones del 3 de diciembre de ese año, como un gesto de respeto a la condición revolucionaria de Chávez para su reelección. Esa organización pidió, mediante su vocero, votar “en contra de Estados Unidos y por Chávez, el candidato antiimperialista de Hezbolá Venezuela”.

Karmon, en ese trabajo titulado Hezbolá América Latina. ¿Grupo extraño o amenaza real?, sostuvo que este fue el último episodio de lo que para entonces era una breve historia de Hezbolá en América Latina, que aún no le permitía llegar a una conclusión clara sobre las características y objetivos reales del grupo; sin embargo, expresó que con ocasión al primer intento terrorista de Hezbolá Venezuela, ocurrido en octubre de 2006, cuando la policía local del municipio Baruta impidió que explotaran dos paquetes explosivos, con material panfletario de Hezbolá frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, se debían recalcar  aspectos preocupantes.

En primer lugar, la atmósfera permisiva especial de Venezuela como terreno abonado para la actividad de organizaciones terroristas en el suelo de América Latina. Y, en segundo lugar, la posibilidad de que Hezbolá del Líbano y al-Qaeda intentasen reclutar terroristas latinoamericanos «conversos» para su actividad terrorista internacional.

Ha corrido mucha agua bajo el puente desde que en 1995 uno de los más nefastos protagonistas de ese andamiaje terrorista-neofacista-antisemita, Norberto Ceresole, fue detenido y deportado del país, acusado de iniciar vínculos políticos con Chávez. Luego mentor con lo de la fatídica alianza cívico-militar. Propuso la creación de una Oficina de Inteligencia Estratégica en el país financiada por Hezbolá, al igual que su oficina en Madrid. Consideró a Irán como “el centro de resistencia a la agresión judía”, afirmando que “la lucha contra el Estado judío no se puede circunscribir geográficamente solo al Medio Oriente”. Estuvo vinculado el acto terrorista iraní contra el centro cultural judío AMIA en Buenos Aires, que dejó un saldo de 85 muertos. Esos vientos, más la influencia iraní mediante la relación de Chávez y Mahmud Ahmadineyad, trajeron esta tormenta perfecta.

El iraní estuvo involucrado en el ataque de la Embajada de Estados Unidos en Teherán; fue instructor del organizaciones terroristas que integró con niños de hasta 12 años, forzados a combatir para el régimen «armados» con una llave de plástico en el cuello. También fueron utilizados para barrer los campos minados. Ese era el representante del “hermano pueblo de Irán”, que recientemente sufrió la pérdida de otro personaje emblemático de esas luchas, Soleimani. Sobre ese país, Nathan Sales, coordinador de contraterrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos, decía: “No podemos hablar sobre terrorismo sin mencionar a Irán, el peor Estado patrocinador del terrorismo en el mundo”.

Los estadounidenses han manifestado que el régimen de Maduro sigue estrechamente relacionado con Irán, Hezbolá y la disidencia de las FARC. País y organizaciones que han sido designados como terroristas por Estados Unidos. A Venezuela la tienen como una de las bases del Hezbolá libanés en América Latina. El 7 de febrero de 2020, James Story, encargado de negocios de Estados Unidos para Venezuela, señaló la posibilidad de que la Casa Blanca incluya a Venezuela en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Luego de los indicments, el rechazo del régimen al “Marco de transición democrática para Venezuela” y la actitud refractaria a las advertencias que le ha hecho Estados Unidos apoyado por 21 países que apuntalan un bloqueo, suponemos que una designación como esta traería consigo, en forma determinante, un mayor respaldo internacional, especialmente de todos aquellos países que han sido víctimas del terrorismo islámico. Esto pudiera provocar finalmente el desenlace de la salida de Maduro del poder

Ya el presidente Guaidó, en sintonía con estos acontecimientos, anunció la creación de la Comisión de Seguridad e Inteligencia, que se dedicará a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Pareciera que todo responde a un preconcebido guion, en el que  Maduro se entrega, lo entregan o lo vienen a buscar, ese es el verdadero camino a la transición.


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