“A joke is a very serious thing” (Winston Churchill)

Nos equivocamos cuando insistimos tanto en cosas que a nosotros nos parecen evidentes, como por ejemplo, al volver a ver a un alumno que llevaba sin asistir a clase más de tres semanas y le saludamos con cierta ironía “¡Buenos días, ¿es usted alumno mío?”. El alumno recién llegado se gira sorprendido hasta que observa el gesto sonriente del profesor, inventa una excusa que no cree ni él mismo y se sienta al fondo del aula. Los compañeros lo reciben de buen humor mientras el docente trata de recuperar la atención -cada vez más dispersa- de la clase.

Creo que el profesor debe conocer la asignatura que imparte y también debe saber cómo transmitírsela al alumnado. El buen profesor es vocacional. El buen profesor convierte una materia quizás aburrida, pesada o difícil en algo interesante, atractivo y útil.

Todo profesor necesita además ser bueno; me refiero que un profesor ha de ser buena persona. Un profesor decente debe anteponer la bondad y la objetividad a cualquier cosa. Un profesor no puede ser injusto. Nunca. Los alumnos tienen que ver en el profesor una referencia de integridad y decencia.

Por otro lado, el profesor es un estratega y hoy propongo un decálogo provechoso para los alumnos a quienes predicamos constantemente cómo deben comportarse en clase para aprender nuestra asignatura y, consecuentemente, aprobarla. Pero, ojo, este decálogo es para que sepan qué deberían hacer o qué están haciendo tan bien para lograr no aprender nada y suspender. Si conoce a alguien que esté harto de oír la misma monserga todos los días en casa “¡deja el teléfono!”, “¿no tienes nada que estudiar?”, “sin ir a clase, no apruebas en la vida” a lo mejor le ayuda leer este

Decálogo para suspender mejor

  1. No vaya a clase, o al menos, no vaya todos los días ya que seguramente hay cosas más importantes en las que ocuparse.
  2. Si asiste a la escuela o instituto, intente llegar un poco tarde
  3. En el caso de que no haya realizado una prueba o examen, pida o incluso mejor, exija a su profesor que le haga a usted un examen aparte. Trate de hacerse con la prueba que ya han hecho sus compañeros por si acaso le pone la misma a usted. (Ya sabe que los profesores trabajamos lo mínimo).
  4. Siéntese al fondo de la clase. Así el profesor no le molestará mucho y ni usted ni los alumnos acostumbrados a la última fila aprenderán menos cosas.
  5. Hable constantemente durante la hora de clase.
  6. No se pare a pensar qué hacen los otros alumnos para aprender. No se fije en ellos ni en su actitud.
  7. Bajo ningún concepto vaya a prestar atención al profesor.
  8. Prescinda de libreta, bolígrafo, libros o diccionarios que son un peso en la mochila y no sirven para nada
  9. No tome apuntes en clase y no se le ocurra anotar tarea para casa (¿estamos locos, o qué?).
  10. Olvídese de hacer preguntas en clase. A lo mejor el profesor le contesta y va a aprender algo.

Me gustaría acabar el decálogo con una sugerencia: si en algún momento llega a sentirse mal por los resultados obtenidos, siempre puede echarle la culpa al profesor.


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