Convencida de que algunas situaciones están escritas, listas para ser vistas, leídas y disfrutadas por aquellos que logran mirar y ser conscientes de tales momentos. Hoy me atrevo a citar experiencias meditando en las muchas que pueden perderme al respecto. Encontré un camino conocido donde fluye agua limpia y cristalina, mientras se colecta en cunetas que albergan toda clase de plantas acuáticas y protegen del sol centenares de renacuajos lábiles. Una y otra vez, pasando por allí, se aprecia cómo las especies vegetales por más que las sacan y desechan vuelven a crecer con gran astucia.

En algún momento toda la atención se concentró en aquel mínimo ecosistema y en lo profundo de las capas hojaldradas del pensamiento surgían algunas inquietudes como, por ejemplo, la ausencia de sapos adultos, sea cual sea el momento del ciclo circadiano que se escoja para transitar aquel lugar, nunca ves sapos adultos. Sin embargo, es curioso que si se escucha uno que otro croado cuyas ondas confluyen en los aires. Por supuesto, lejos de hacer una observación formal del fenómeno y desarrollar algunas hipótesis, mi corazón se inclinó a sopesar un paralelismo humano.

Disertaba cuántas veces se yace cómodo en un estanque pequeño donde tenemos cierta protección temporal y cuya vitalidad quizás tan frágil como la propia. Pasa el tiempo y las estaciones de aquellos destinados a tragar moscas, y solo unos pocos se desarrollan para convertirse en adultos. A saber, cuán rápido proliferan las moscas y solo unos pocos anfibios están listos para tragar, concentrándose y con perfecta coordinación engullendo aquellas situaciones enviadas para contaminar. Un poco atrevida la comparación y hasta propensa discusión, pero lejos de menospreciar un ser vivo con papel ecológico necesario, pretendo exponer un par de ideas que la vida se encargará de confirmar.

Habrá momentos en los que la demanda merodeadora de exceso de moscas (situaciones, individuos o conflictos) totalmente diseñados con el propósito de posarse y contaminar, estimulará el desarrollo acelerado de renacuajos preparándolos para ser anfibios altamente capacitados, mecánicamente provistos de una perspectiva y coordinación apropiada para capturar y tragar toda mosca. En tal sentido, alégrense los que han visto, que viva dicho corazón porque seguramente han buscado la Fuente de todo crecimiento y maduración.

@alelinssey20


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