Dedico este artículo, agradeciendo la oportunidad a El Nacional, a los pequeños partidos venezolanos que acaban de tomar una gran y oportuna decisión política: la designación de Juan Guaidó para ser reelegido en la presidencia de la Asamblea Nacional de Venezuela; de llegarse a enero del año 2020 en las actuales circunstancias. Invito a que hagamos un breve recuento-análisis de lo ocurrido hasta ahora.

La Asamblea Nacional elegida en diciembre de 2015 tiene establecido período constitucional de cinco años (2016- 2021). Cumplimos 2/3 de su cuarto año. Por acuerdo de alternancia en su presidencia por factores de la unidad han ejercido antes AD, PJ y UNT, con base en el número de diputados. Tocado el turno a la fracción del partido Voluntad Popular, en el año 2019-2020, este seleccionó a Juan Guaidó para la inédita e histórica responsabilidad de ser presidente encargado de la República de Venezuela.

Dentro del marco del cumplido fraude de elección presidencial de abril de 2013, y más no siendo venezolano por nacimiento, el títere castrista Nicolás Maduro y sus cómplices llegan, bajo una estela de sangre derramada, al fin del período 2013-2019. Sin poder elegirse legítima y constitucionalmente, provocaría adicionalmente el “vacío anunciado” para el ejercicio 2019-2024, por el teatro-fraude electoral de mayo de  2018. Era preciso entonces llenar dicho vacío, y en primer orden correspondía por analogía jurídica, con base al artículo 233 de “atribuciones de la Asamblea Nacional” asumirlo al presidente de la Asamblea Nacional. El 23 de enero de 2019 Juan Guaidó se juramentó frente al pueblo para cumplir su mandato constitucional: hacer cesar la usurpación, conformar un gobierno de transición, y lograr convocar elecciones libres y transparentes.

¡Algunos podrán opinar que a este trágico e inhumano circo político de la tiranía que nos secuestra, le han crecido los enanos!  Los partidos pequeños se han levantado  informando al país de una poderosa decisión. A razón de no generar más zozobra sobre un amenazante huracán que se formaría hacia el último trimestre del presente 2019. Por ello declaran ceder la oportunidad que les correspondería para postular el sustituto en la presidencia de la Asamblea Nacional escogido entre las fracciones minoritarias. Así culminaría el pacto entre todos los partidos que concurrieron a la unidad electoral 2015. “Más allá de pensar que no hay quinto malo” decidieron ratificar al actual presidente de la Asamblea Nacional para el 2020. Bajo ese razonamiento de re legitimarlo en su condición de presidente de la Asamblea Nacional, queda desde ya resuelto tal espinoso asunto, y seguiría como presidente encargado de la República, si antes, por supuesto, no se hubiere producido dicho cese de usurpación, gobierno de transición y la realización de elecciones libres. 

Con tan importante decisión se conjuran eventuales chantajes, y se despejan desconfianzas hacia cómo se llenaría nuevamente tal responsabilidad de presidente encargado de Venezuela y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Libertadoras. Creo que está claro para todos que el problema de fondo es la necesidad vital de responder a un grado de cohesión política básica, que aleje los “malos espíritus” de la controversia interna. Requerimos dar correcta orientación y sentido a las alineaciones estratégicas y tácticas de lucha, para que, como mayoría legítima que somos, podamos activar las fuerzas nacionales e internacionales necesarias para desalojar al tiránico régimen del títere castrista y la corporación criminal, nacional e internacional, que lo sustenta.

Corresponde igual superación del tema de reelección de la directiva del Tribunal Supremo de Justicia Legítimo de Venezuela; actualmente en el exilio por la persecución criminal de que ha sido víctima. Directiva escogida cada dos años, dentro del ejercicio constitucional de doce años que corresponde a cada magistrado El objetivo es hacer cesar la usurpación e iniciar la transición hacia la democracia ¡cuanto antes! La subalterna complacencia o no que subyace, con actores e intereses dentro del drama venezolano planteado, es ese lugar común que el pueblo sabe reconocer bajo la magnífica expresión que reza: “La procesión va por dentro”. 

Para algunos esto no querrá decir que se avanzó en la solución del problema de fondo de cómo salir de la tiranía, sino se fijarán más de si esto ocurre o no en quien recae la “cara del culpable”, perdón quise decir del “responsable”. Tomárselo así de fácil podría ser más que inoficioso, traicionero. De ¿cómo se hará posible que dicha usurpación termine?, y de ¿quienes asumirán los costos de una u otra estrategia y sus resultados? ¡se sabrá en su día y en su hora!  En esto no cabe cuento ni cuenta: (a) sea que los resultados se den más temprano que tarde, y no se llegue al 2020 gracias al logro de una estrategia compartida y responsable de actores leales a la nación venezolana para lograr la aplicación del Tiar, 187-11, y R2P; o  (b) sea más tarde que temprano; ocasionando miles de muertes más de inocentes, absolutamente evitables, y más migración con pérdidas de capital humano, enfermedades, y relaciones de naturaleza intrafamiliar traumatizadas; con diferentes impactos irreversibles, para caer igualmente en lo necesario del uso de las fuerzas del bien para desalojar la tiranía. 

En lo que sí no cabe duda es que la historia pasará factura a unos y otros que no actúen con madurez política, y con el país en el corazón antes que nada. Ante el demolido Estado democrático venezolano, bajo autoría intelectual castrista, además de todo lo ocurrido en nuestro caso venezolano, ¿Que más se debe aprender o esperar para llevar a una indispensable conjunción humanitaria de liberación? Una Alianza Internacional por la Libertad debe tomar las riendas de solución de este genocidio, que  está afectando gravemente a toda la región. Con distribuciones mafiosas de poder, como fue el triste caso de paz colombiano, y ya antes afectó a Venezuela, más décadas y décadas de intromisión castrista con  doloroso e histórico desmembramiento cubano y ahora venezolano. ¿Que más podemos esperar de diálogos falsos y buenas intenciones de quienes son capaces de secuestrar y asesinar a sus propios hermanos? La respuesta la tiene el pueblo de Miranda, de Bolívar, de Martí unidos  a la fuerza humanitaria internacional. Debemos ir de la resistencia a la respuesta de rebelión democrática cívico-militar. Impulsar y organizar nuestra Alianza Internacional por la Libertad, desde el influjo inmortal de Miranda, de nuestra juventud caída en la luchas libertadoras del 2013 al 2019. Con Brito, Pérez , Albán, Acosta Arévalo y todos nuestros héroes de hoy, gritemos unidos: “Muera la tiranía viva la Libertad”.

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