Para la dictadura “toda crisis es una oportunidad”, pero no en el sentido optimista de la expresión, una oportunidad para perseguir, reprimir y restringir cuanto derecho aún exista. Lo hemos visto en innumerables ocasiones, solo hay que recordar cuando el difunto presidente Chávez aprovechaba cualquier situación para hacerse de decretos leyes y asumir poderes absolutos que le permitieron, entre otras cosas, aprobar por contrabando la reforma constitucional que había sido rechazada en referéndum popular. Para eso cualquier excusa era válida: El Niño, la Niña, la iguana, el cuarto menguante. Todo podía ser utilizado y si la crisis no existía, se la inventaban.

Hoy, cuando estamos en medio de una emergencia sanitaria mundial, nadie duda que ciertas medidas del Estado sean necesarias para contener la crisis. El problema es cuando vives en un país donde el Estado ha sido desmantelado y en su lugar opera una mafia que lejos de preocuparse por resguardar la vida de la población, solo le interesa mantenerse en el poder en una especie de carrera contra reloj donde se vale sacrificar todo menos sus privilegios. Es así como funcionan las cosas en la Venezuela de hoy, no hay nada que haga la dictadura que sea por el bienestar general, porque han demostrado de manera inequívoca que eso no les importa. Lo han demostrado siendo indolentes durante años con quienes dependen de una diálisis, con quienes necesitan de antirretrovirales para seguir viviendo, con quienes tienen que tratar su cáncer y si no tienen dólares se mueren. Lo han demostrado con lo más elemental, convirtiendo los hospitales en tierra de nadie, campos de muerte y desidia.

Es así como la llamada “cuarentena social” es utilizada para seguir arrebatando derechos y garantías al pueblo venezolano. Solo hay que ver cómo mientras envían gasolina a Cuba, dejan a todo un país pernoctando en las estaciones de servicios horas y horas, sin importarles absolutamente nada. Han aprovechado la coyuntura para seguir censurando la información, encarcelar periodistas y profesionales de la salud. Ahora nos dicen que extenderán la cuarentena treinta días más, sin mayor explicación, sin hablar de tendencias o proyecciones como hacen en otros países. Lo más absurdo es que según las cifras que ellos mismos publican, en Venezuela hay más curados que contagiados. Alguien está mintiendo y no es difícil imaginar quién. Frente a la desinformación solo queda resguardarse, subestimar la pandemia puede ser peor, porque todos sabemos que en Venezuela reina la incapacidad. Toca agradecer, sin embargo, al personal médico que hace enormes sacrificios no desde ahora, desde hace muchos años luchando por salvar vidas, incluso teniendo que ir a los hospitales en bicicleta, porque ni gasolina les garantizan.

Para luchar contra una pandemia no se trata solo de decretos, es indispensable ayudar a los más vulnerables a superar la contingencia y eso es imposible mientras exista una dictadura a la que no le importa la gente. Por eso la necesidad del gobierno de emergencia en el que la cuarentena sea acompañada de los insumos y servicios básicos en casa para poder respetarla. Por ejemplo, las transferencias directas sin condiciones políticas a los que más necesitan, hemos propuesto que en lugar de un bono de 2 dólares que la dictadura ofrece, sean 100 dólares por familia, todos estarían dispuestos a ayudar: multilaterales y comunidad internacional. Todo esto en paralelo a un gran despliegue para atender la pandemia sin mezquindad, es el momento de aliarse con los mejores cuando de salvar vidas se trata. La vida de los venezolanos debe estar por encima de todo.

@BrianFincheltub


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