Sin soberanía nacional resulta imposible ejercer la soberanía popular; las elecciones resultarían un acto nugatorio y decepcionante para los concurrentes al percatarse de haber sido víctimas de una estafa.

Un elemento fundamental de la democracia es el voto que elige y permite la alternabilidad en el poder; a los demócratas nos gusta ejercer ese derecho político.

Recordemos que su reivindicación y reconocimiento correspondieron al gobierno de Rómulo Betancourt, cuando estableció el voto directo, universal y secreto, y amplió la sociedad venezolana con la incorporación de las mujeres, los mayores de 18 años y los analfabetas. Esta conquista no pudo ser desconocida por las satrapías del siglo XXI, y por ello se valen de la convicción profunda de la gente sobre su derecho al voto, manipulándolo, prostituyéndolo y pervirtiéndolo.

Los venezolanos consustanciados con los principios y valores democráticos no nos prestaremos a ninguna farsa más, como la espuria constituyente comunal cubana y la elección írrita que implantó al usurpador.

En un rotundo fracaso se convertirá el simulacro previsto para el 6-D, en el que  participará arreado el esmirriado PSUV. Ya ha sido rechazado en los ámbitos internacionales e internos.

Ahora bien, más allá de denunciar y no participar en una actividad electoral delincuencial, resulta necesario, a pesar de las limitaciones impuestas por el covid-19 y el control social distorsionado ejercido por el régimen forajido, levantar nuestras voces por todos los medios y concientizar a la ciudadanía sobre este hecho abominable. Explicarles que el territorio  venezolano está ocupado por diferentes mafias y grupos irregulares, y carecemos de instituciones independientes que garanticen la pulcritud del voto ciudadano. Contribuyamos desde nuestra propia tribuna con el cese de la pandemia y el cese de la usurpación, en esta hora dilemática y calamitosa.

Ya está bueno de seguir transitando los caminos del fracaso por voluntad propia. No estamos satisfechos con el gobierno interino, afortunadamente se salió de la línea electoral en la que estaba montado, debido a la presión ejercida por los sectores mayoritarios negados a asistir a una nueva farsa.

Hay un liderazgo que se ha mantenido firme frente a los señuelos de diálogos y elecciones fraudulentos, que han resultado siempre un negocio para los politicastros, debería ser incluido, según el clamor nacional, en la dirección política. Se ha desperdiciado la diplomacia democrática presente en más de 60 países; rompamos la inercia y adelantemos una campaña admirable internacional y nacional, para el cese de la usurpación. Aun con pandemia, de por sí una calamidad mundial, se acentúan sus males por el enquistamiento de la usurpación y la ocupación del territorio por las mafias que la tienen colonizada. Lo primero de lo primero es el cese de la usurpación y lo demás se dará por añadidura. No asumamos el fracaso como voluntad histórica.

250 lingotes de oro en poder de la enfermera del galáctico es una grosería y un contraste con Ana Rosario Contreras y las corajudas y serviciales enfermeras venezolanas, que sin sueldos las vemos colocadas en la primera línea de lucha contra el coronavirus. ¡Bravo por esas mujeres!

Liberen a Maury. ¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados, ni exiliados!


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