Es muy acertado analizar la ventaja que representa la gran oportunidad que como individuos tenemos de construir nuestro camino en la vida, de hacernos cargo de nuestra existencia y del cumplimiento de los propósitos que nos hemos planteado. Sin duda, uno de los mejores dones del cual disponemos como personas es nuestra capacidad para decidir y elegir, pues, aunque muchos factores externos pueden tratar de influir en nuestras acciones, como las circunstancias presentes en el entorno, contamos con la posibilidad de dominar lo que hacemos para definir nuestro destino.

En este sentido, podemos decir que cada uno de nosotros tiene la oportunidad de lograr lo que desee, pero para eso se requiere asumir el compromiso y la responsabilidad de tomar el control, pues si no lo hacemos dejamos en manos de otros el dominio de nuestro porvenir. Así mismo, contamos con la fortuna de decidir cuáles son nuestras creencias y convicciones, ya que estas son determinantes para definir las acciones y el comportamiento que demostremos.

Igualmente, influyen de manera relevante nuestras expectativas. Cuando estas se encuentran orientadas hacia el éxito, propician motivación y empuje para realizar el esfuerzo requerido, avanzar y hacer realidad nuestras metas. Recordemos que muchas creencias pueden provenir también del exterior, pero debemos tratar de evitar que nos veamos afectados negativamente, así como los pensamientos perjudiciales que no nos favorezcan, los cuales nos impiden consolidar el destino satisfactorio que deseamos.

Nunca podemos perder el enfoque cuando se trata de lograr nuestras metas y el desarrollo que deseamos como personas. Debemos siempre defender a toda costa nuestras expectativas y darle total prioridad, pues solo nosotros sabemos cuáles son y cómo alcanzarlas. Únicamente, nuestro entendimiento comprende lo que aspiramos consolidar, por eso es necesario actuar haciendo algo al respecto.

Además, se requiere apartar todo lo que pueda limitarnos, la opinión de otros que tratan de frenarnos, pues debemos demostrar que somos autores o creadores de nuestro futuro. Para esto, necesitamos reconocer ese poder que tenemos de transformarnos, cambiando el pensamiento y la actitud, hacia una más favorable orientada a la materialización de nuestros propósitos.

Es recomendable realizar un análisis introspectivo para diagnosticar lo que debemos ajustar en todos los aspectos de nuestra vida y así lograr lo que nos proponemos. Se hace oportuno mantener el optimismo, la buena disposición y ganas de triunfar, pues así derrocharemos energía y superaremos cualquier obstáculo que se presente, definiendo de esta manera el destino que merecemos.


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