En momento de crisis económica, social y política, en tiempo de tiranía, es obligación exhibir a todos aquellos que, bajo la careta de pundonorosos defensores del pueblo, se convierten en socios, cómplices y cohabitadores de la opresión. Efigie que, con perseverancia, se oculta en las oscuridades. El cortesano. Personaje cobarde, movido por el egoísmo, con interés partidista o personal; falta de valor moral y desprovisto de ética, traiciona a su patria y compatriotas. Doblemente traidor al servir de instrumento encubridor de regímenes autoritarios.

La naturaleza peligrosa de los doble perjuros, hidalgos distinguidos del despotismo y su impacto perjudicial en la sociedad, son incalculables. Maestros en el arte de la hipocresía, movidos por haberes, avaricia y codicias, venden su lealtad e integridad con tal de obtener beneficios y mantener su estatus privilegiado dentro del régimen. Eligen colaborar con el autócrata sin importar las consecuencias para su país y sus ciudadanos. Proclaman a los cuatro vientos, su compromiso con la democracia, libertad y justicia. Sin embargo, en privado, dispuestos a arrodillarse a la dictadura inhumana y perpetuar al régimen violador de los Derechos Humanos. Individuos despreciables, de palabras vacías, promesas falsas para engañar, por mantener sus groseras prerrogativas. Aparentan lealtad y simulan devoción, pero en realidad, solo buscan provecho y bienestar, incluso a expensas del sufrimiento, la libertad y los derechos de sus conciudadanos.

Sujetos de baja calaña, se caracterizan por su habilidad para manipular, engañar, presentándose como patriotas, protectores de la ciudadanía, mientras actúan como verdaderos saboteadores del progreso y verdugos de la justicia. Utilizan su posición de influencia y cercanía, para silenciar a los que osan oponerse, los difaman, encarcelan, destierran, desaparecen; y mientras el pueblo sufre la opresión; los cortesanos disfrutan las riquezas otorgadas, robadas, pertenecientes a la nación, a cambio de silencio y sumisión.

Lo más peligroso, la capacidad para corromper -desde las entrañas- a las instituciones y sistemas democráticos. Utilizan su dominio para maniobrar leyes, debilitar controles y balances; socavar la independencia y el equilibrio de los poderes judiciales, legislativos; y a través de su malicia, perpetúan el absolutismo y aseguran su impunidad.

Los cortesanos, no solo son partícipes pasivos, sino que también actúan como colaboradores activos en la represión, se convierten en ojos y oídos, informando, delatando a aquellos que se atreven a alzar la voz contra la injusticia. Se valen de la propaganda y desinformación para mantener al ciudadano bajo su control. Utilizan los medios de comunicación y les aplican censura para difundir una imagen distorsionada de la realidad, desacreditando a quienes intentan cuestionar, sembrando duda en la mente ciudadana. Con ello, buscan eternizar su poder y evitar cualquier amenaza a su estatus.

Los gentiles nobles de la tiranía amenazan a cualquier sociedad que aspire libertad y justicia. Carentes de principios están siempre dispuestos a traicionar. Figuras resbaladizas que se disfrazan, pero cuyas acciones los convierten en bárbaros desnaturalizados, y como cómplices colaboradores, corroen la manumisión, imparcialidad y derechos ciudadanos. Su lealtad no reside en el bienestar de la población, sino en su propia ambición y sed de poder.

Es responsabilidad de todos los ciudadanos estar alerta y denunciarlos. Desenmascararlos preserva los valores fundamentales de la nación y evita que la tiranía se afiance. Debemos fortalecer las instituciones democráticas, defender la libertad de expresión, el Estado de Derecho y promover la participación ciudadana activa. Solo así podremos romper los lazos de complicidad y construir sociedades más justas, libres y resistentes al avasallamiento. La cruzada contra los cortesanos de la tiranía es por la verdadera independencia y el bienestar de nuestras naciones. Solo a través de la valentía y unidad de los verdaderos ciudadanos podremos superar la traición y construir un futuro en el que la libertad y la justicia prevalezcan sobre la opresión.

@ArmandoMartini


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