El tema político venezolano tiende a ser más complejo cada día. Se hace difícil de entender y su análisis requiere de nuevos portafolios de herramientas para abordarlos más allá de la percepción subjetiva que se tenga de ella, por cierto, claro error de algunos analistas políticos internacionales que interpretan de manera sesgada y hasta intervencionista una realidad que están muy lejos de conocer y de girar sobre variables tradicionales de interpretación.

El entorno se hace difuso dependiendo del estrato político a examinar, el régimen tiene sus estrategias de corto y mediano plazo perfectamente definidas, es el caso, que lo más inmediato es la celebración de elecciones parlamentarias –cueste lo que cueste– y sus resultados incluso fueron anunciados nada menos que por el ministro de la Defensa y sus escuadrones de la muerte buscarán de ser necesario a la gente en sus casas para obligarlos a votar.

Esas elecciones son claves para el régimen, no solo para legitimarse y contribuir a una aproximación vendible a escala internacional de simulación democrática, sino para cumplir los objetivos cubanos cuyos dirigentes del Partido Comunista en opiniones vertidas en su diario oficial tienen el tupé de anunciar que “estas elecciones son necesarias y tenemos que llevarlas a cabo a como dé lugar”, ni siquiera cuidan el lenguaje en primera persona, lo cual los involucra de manera intervencionista y flagrante, sino que refuerzan la presencia invasora con nuevos contingentes de “médicos” para ampliar sus escuadrones que presuntamente y en declaraciones de ellos mismos son de 22.000 efectivos, que hacen presumir en deducción subjetiva que son al menos el doble de funcionarios gobernando su provincia en tierra firma.

Las acciones de ese objetivo electoral son claves para sus propósitos, los cuales se confirman oficialmente cuando se anuncia que el control de la Asamblea cumplirá con el propósito de rescatar los activos y empresas en manos del gobierno interino, de rescatar de los gobiernos interventores el patrimonio retenido como consecuencia de las medidas judiciales, es decir, perfeccionar el objetivo económico de validar contratos de altos montos y la inversión de países que pretenden apoderarse del país que ya lo hicieron, y abrir las fronteras a una táctica de intervención con sus aliados de gobiernos antidemocráticos y del crimen organizado. Su única concesión es dejar que los procedimientos electorales fraudulentos permitan la dádiva de elegir a algunos diputados de la “oposición colaboracionista” para completar la simulación democrática.

Otro estrato que denominaremos “oposición colaboracionista” también trazó sus objetivos; participar en dichas elecciones, conseguir mediante la negociación la mayor cantidad posible de curules, especialmente para sus líderes de pacotilla, tránsfugas de la política y los herederos de los símbolos de los partidos tradicionales expropiados para compartir como buenos colaboracionistas,

Un tercer estrato integrado por la oposición representada por los grupos políticos de la actual Asamblea que mediante un pacto juegan al gobierno de transición y finalmente, convocan a la sociedad civil representada por 105 organizaciones civiles nacionales, y 78 internacionales, las cuales, supuestamente, lograron ese consenso y que hasta ahora no hemos visto la supuesta integración al gobierno interino. Tampoco hemos visto  compromisos tangibles publicitados en las redes ni en los noticieros, solamente en pocos medios que dibujan la idea de unidad, y expresan la denuncia del fraude de las elecciones parlamentarias poniendo énfasis en hacer una consulta plebiscitaria para no solo validar el rechazo del soberano al régimen, sino lograr el cese la usurpación; luego, obtener la ayuda humanitaria, la formación del gobierno interino e ir posteriormente a un proceso electoral integral, es decir, poderes públicos y presidenciales. Otras organizaciones civiles con el mismo tema solo desean elegir mediante consulta virtual a sus dirigentes.

Como se ven las cosas, esa colcha de retazos que es la unidad toma tanto tiempo en integrarse que corre el peligro de que se hagan las elecciones y el tema será otro, mucho más complejo, política y organizacionalmente, pues habrá una Asamblea que se proclamará legítima frente a otra con períodos vencidos.

El escenario anterior, cuya probabilidad de ocurrencia crece día por día, nos va a dejar con un esquema dramático y en términos de aproximación tendrá un régimen con tendencia a consolidarse, una oposición que ya no será tal, sino que se integrará al sistema y dejará flotando en el ambiente una pregunta: ¿hasta cuándo se dejará de ser colaboracionista? La respuesta es: ¡hasta que ya no sean tales sino parte de la estructura de poder del régimen! Eso les permitirá tapar sus irregularidades, complicidad, corrupción, y apañarán cualquier desmán de la dictadura. ¿Entonces, qué queda?, pues no cabe la menor duda que, integrados al régimen todos los colaboracionistas, solo queda la resistencia.

Esta resistencia disminuida será perseguida. En consecuencia, o se subliman al régimen esperando que unas elecciones presidenciales dentro de algunos años los salve para empezar de nuevo el ciclo, o lo enfrentan con toda la fuerza necesaria, incluso de los que se han ido voluntariamente del país, o que han sido perseguidos como millares de militares disidentes, y si no se tiene éxito, convertirán a la resistencia en fugitivos.

La gente, además de agotada, está decepcionada de sus dirigentes, que solo les han demostrado desinterés real de cambiar, que sus egos e intereses personales han podido más que el deseo de voltear esta tragedia. Ya a estas alturas las personas, en su diaria y dura faena por llevar algo a sus mesas, solo les permite preocuparse de sobrevivir y les importa poco o nada el participar o involucrarse nuevamente en alguna actividad que promueva un cambio.

Las organizaciones  citadas, a la fecha solo han concentrado sus esfuerzos en tratar de lograr un consenso de cohesión y, paralelamente, no han logrado estructurarse como gobierno de emergencia, con un gabinete de ministros vitales y claramente identificados y comprometidos; no han coordinado con las fuerzas militares de venezolanos en exterior un plan de intervención y no se han reunido con los principales países aliados para procurar recursos logísticos y materiales que los habilite para lograr una real intervención, pues de nada sirve que se pronuncien como una opción real de cambio y como vía para la recuperación del país.

Si por el contrario han logrado este mínimo de elementos claves, promover que estas agrupaciones con una sola voz arremetan con fuerza en contra de la traición de los dirigentes que se prestan para la farsa, arremetan con fuerza en contra del régimen, y en contra del mismo interinato que solo busca estirar la vida del régimen, y asuma las riendas, presentándose ante el país y el mundo, como una Junta de Gobierno cuyo norte sea promover el ingreso de fuerzas militares de venezolanos, que desde el exterior estén ingresando al país apoyados por misiones internacionales, y paralelamente exponiendo un gabinete de ministros que implemente con toda celeridad un plan de emergencia y reconstrucción nacional.

Esta acción debería ser ejecutada con la urgencia requerida, donde se anuncien los eventos con dichas fuerzas militares venezolanas e internacionales ya en el terreno, accionando, tomando posiciones claves y apresando a los que corresponda; se debe hacer una declaración firme, dando a conocer cada uno de los miembros que integran esta junta, su estructura, ministros y responsables, exponiendo con claridad el plan concreto de reordenamiento, las acciones de emergencia en las diferentes áreas, especialmente las inherentes a la salud, la alimentación y el orden. A la denuncia sin miedos, y a la incorporación por la defensa, la protesta y recuperación que esté en proceso. Solo así, con una acción concreta, tajante, firme y decidida, lograremos acabar con estos 21 años de tragedia y desesperanza, para después poder iniciar ese largo camino de reconstrucción de la nación.

De lo contrario, los fugitivos engrosarán la migración en busca de trabajo, una vida mejor como la que ya están intentando todos los que se han marchado en cantidades millonarias. No la tenemos fácil, dejamos atrás cultura, familia y, profesiones. Afuera es hostil, xenofóbico, con ofertas de trabajo disminuidas y solo en condiciones de baja categoría laboral, sin documentos, búsqueda de visas de residencia y de trabajo de difícil trámite, lo cual nos convierte en caminantes o gitanos por el mundo.

Esta realidad, vemos en magnitudes inimaginables esa migración fugitiva que se agregará a la existente, con las dificultades de mantenimiento y supervivencia como la que destaca la organización Hope for Venezuela Refugees, proyecto civil humanitario financiado por la organización internacional contra el hambre Rise Against Hunger, con la gerencia de la venezolana Cristal Montañez, cuya iniciativa ha brindado más de 647.000 raciones de comida y elementos de supervivencia en el Norte de Santander.

¿Queremos seguir con esto?, o enfrentar la realidad de una dictadura que nos arrebata al país y nos convierte en marionetas de fuerzas externas cuyos objetivos están enmarcados en misiones claras de destrucción de la democracia y la imposición del llamado globalismo socialista y destructor.

Debemos enfrentar la realidad cuyo costo es alto, pero que sin iniciativas internas no tenemos chance. Entonces veremos que los colaboracionistas dejarán de ser colaboradores cuando se conviertan en mayoría y los que no nos integremos seremos resistencia, pero si no tenemos éxito, seremos fugitivos, y seguramente, acusados de delincuentes sin serlo.


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