Desde hace unas semanas a esta parte existe una incertidumbre creciente en la población. Es poco lo que se conoce de los temas en las reuniones de Barbados, prolongación de las sostenidas en Noruega y, por supuesto, de los fracasos comprobados de las realizadas en Santo Domingo. Debemos evitar que esa incertidumbre se transforme en frustración o desesperanza. El tiempo avanza. El rechazo nacional a quienes han dirigido al país crece y el anhelo de cambio existente en 90% de la gente luce consolidado. No es reversible. Esto significa que no es aceptable una estrategia de convivencia con Nicolás Maduro. Tampoco con los supremos responsables del desastre actual.

El ciudadano común aspira a tener la convicción de que todos los dirigentes opositores trabajan para hacer realidad la ruta trazada por la Asamblea Nacional y proyectada como objetivo central por el presidente (e) Guaidó. En primer lugar, el cese de la usurpación, es decir, la salida definitiva del usurpador. Segundo, un gobierno de transición que además de poner orden en las instituciones fundamentales integre a todos los sectores a las tareas de la reconstrucción democrática. Y en tercer lugar, como complemento a la legitimación de cuanto se hace y se hará, unas elecciones libres y verdaderamente honestas en términos diferentes a lo que actualmente existe. Ese es el camino del cual no es lícito apartarse. En consecuencia, no se pueden alterar el orden señalado. Mucho menos pensar en términos exclusivamente electoralistas que solo sirven para darle tiempo a los usurpadores.

Como no está suficientemente claro quién es quién en esta coyuntura, un grupo de calificados compatriotas está planteando la posibilidad de hacer una gran consulta nacional, un plesbicito o referendo, para preguntardirectamente al pueblo sobre su visión presente y con relación al futuro inmediato. La iniciativa ha sido básicamente de la Alianza Nacional Constituyente Originaria, ANCO. El planteamiento ha ido tomando fuerza. Muchos sectores y personalidades de la vida nacional están estudiando la propuesta con seriedad. Se fundamenta en varios artículos de la Constitución vigente. Sobre todo en el Artículo 5°, según el cual la soberanía reside instransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce mediante el sufragio, por supuesto, todo dentro de los límites y extremos señalados en la carta magna.

La consulta deberá ser organizada al margen de las autoridades actuales por la estructura especial que a tal efecto construya la propia sociedad venezolana. Invito a la discusión de esta importante propuesta. Se trata de una enorme contribución para el desarrollo democrático de Venezuela en esta hora tan difícil. Tengo la seguridad de que tanto en el sector militar como en la comunidad internacional, se tendría una determinación clara y definitiva de lo que se necesita.

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