Desde sus inicios, para el Movimiento Caracas Mi Convive ha sido un factor principal de trabajo y articulación el establecimiento de vínculos con la comunidad, como el encuentro con grupos organizados y liderazgos locales o el trato personal e inmediato con la gente.

El bienestar social y el desarrollo en conjunto solo pueden lograrse desde el establecimiento de lazos personales y colectivos, que puedan generar transformaciones con participación plural y organizada.

Pero generamos estos vínculos en un contexto, precipitado por el régimen, de emergencia, violencia y desconfianza, que se complica luego de años de polarización política y fragmentación social. Por ello, desde  Mi Convive, buscamos distintas y nuevas formas de encontrarnos, reconocernos y relacionarnos.

En este sentido, bajo la iniciativa Monitor de Víctimas, hemos realizado una serie de encuentros personales llamados “Un café por Caracas”, dirigidos por el coordinador del proyecto, Manuel Parejo. Nos reunimos con vecinos en comunidades como Mamera, Propatria, La Pastora, Coco Frío o la parroquia de El Valle, y compartimos un café mientras conversamos.

En estas interacciones conocemos la visión y experiencia de las personas, los problemas que más les preocupan, las realidades propias y de su comunidad. Así, las expresiones de la crisis, pero también de la resiliencia y la fuerza de voluntad, tienen rostros y voces concretos con los que nos comunicamos de manera directa y próxima.

En los encuentros recientes, las personas nos hablan de su preocupación por los niños y el impacto que la emergencia educativa ha tenido sobre ellos. Ya no solo no tienen acceso a la educación, sino que también carecen de modelos que puedan transmitir valores formativos. De igual forma, se palpa la orfandad de grupos vulnerables como los jóvenes, que se encuentran ante un panorama desolador de falta de trabajo y opciones de formación o desarrollo.

En muchas de nuestras comunidades, las personas resienten la pérdida de tolerancia y el aumento de la agresividad entre la gente, presionada por las terribles condiciones de la crisis que vivimos. Para muchos de ellos, la convivencia debe ser rescatada como valor.

Por otra parte, la violencia siempre surge como un tema recurrente. Y se constata cada vez más que la FAES y sus masivas violaciones de derechos humanos continúan siendo un factor de amenaza y riesgo preponderante para los vecinos.

La iniciativa “Un café por Caracas” permite en lo inmediato espacios que posibilitan la organización y la conexión con los miembros de nuestras comunidades, generando canales de comunicación abiertos e inclusivos. En un futuro también pueden aprovecharse para recoger información que, desde la misma gente, permita el desarrollo de políticas públicas y sociales.

Para el liderazgo político y social es necesaria la generación y reforzamiento de vías de comunicación cercanas e incluyentes con la gente, que de diversas maneras promuevan el encuentro y la organización civil.  Estas son las bases para una nueva convivencia, que permita la superación de la crisis sistémica que nos embarga.

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