Ha sido de tales dimensiones la exitosa gira llevada a cabo por Juan Guaidó desde el 20 de enero, que aún es forzoso referirse a ella; es decir, no hay forma de tomar otro camino. Las enrevesadas y múltiples opiniones de escritores y analistas no cesan, como tampoco paran las interpretaciones veladas de políticos opositores que en privado manifiestan las sospechosas reservas de que se concrete la salida de Nicolás Maduro del poder. Algunos de los incrédulos, aquellos que actúan con cuestionable pesimismo, sin argumentos contundentes, para sostener sus puntos de vista, son dirigentes políticos identificados con el G4, aunque suene extraño.

Por una parte, los partidos políticos de oposición frente al respaldo preferente, tan excepcionalmente distinguido por figuras de gran poder en el mundo como: Donald Trump, Iván Duque, cancilleres del Grupo de Lima, Boris Johnson, Ángela Merkel, Emmanuel Macron, Justin Trudeau, y ahora se suma el gobierno español de Pedro Sánchez, es evidente que estos partidos pierden contundencia. Frente al respaldo al ante dicho G4 todo esto le resta indispensabilidad, ya que los hombros sobre los que hoy se afinca el presidente encargado venezolano hace más frágiles los omoplatos criollos. En otras palabras, estas acciones bajaron bruscamente de precios, sin desestimar, por supuesto, la estricta importancia de los cuatros partidos confederados, la unidad y la participación…

Pareciera, sin embargo, que mayor rédito obtendría estas organizaciones si el camino se hiciera más largo, más tortuoso y el tiempo más dilatado o difuso. En fin, estos partidos amigos de la causa tendrán que realizar evidentes esfuerzos para conquistar un lugar prominente entre las predilecciones de JG.

Por otra parte, hay unos cuantos elementos que podemos ubicarlos del lado de lo que se conoce como de naturaleza subjetiva, ejemplo: El trato afectuoso del presidente Trump, un hombre osco por naturaleza, le dé palmadas afables a la entrada de la Casa Blanca, tiene consecuencias significativas. La casi euforia puesta de manifiesto, en varias ocasiones, por el embajador venezolano Gustavo Tarre Briceño; político de muchos años acostumbrado a ver y ser actor, en otras ocasiones, de hechos trascendentes, no suceden por cosas nimias, es decir, insignificantes. Del mismo modo, el mandatario conversó acerca de las herramientas económicas para construir un futuro próspero para Venezuela con el Banco Interamericano de Desarrollo. De este encuentro con el BID puede sacarse como conclusión conjetural, que la salida de Maduro de Miraflores es tan factible que se están previendo desde ya planes de desarrollo para el gobierno por venir.

En conclusión, el liderazgo de Guaidó se afiló dentro y fuera del país. Si a algunos de los dirigentes de la oposición pensaron en el peor momento de este, que lo tuvo, subirse al ring, no dudo que desistirán de esa idea antes de salir gravemente magullados de ese combate. El régimen, por otra parte, tiene muchas cosas que atender, cosas muy serias de las que ocuparse. Se rumora que medios de comunicación amigos de NM, entre ellos AlNavío, le instan: “No tomarse a la ligera la amenaza del presidente de Estados Unidos. Asimismo, la posición del mandatario, se refiere a Trump, respecto a Venezuela podría generar rupturas entre las filas oficialistas”. De modo que estamos viviendo tiempos quizás de menos euforias, de menos embriagueces, pero mucho más reflexivos, más auspiciosos, de mejores resultados que el año 2019 y de una trayectoria vital determinada. Por si algo quedaba por fuera, no creo que Trump tenga condiciones, ni vocación, para hacer el papel del hazmerreír del planeta, esto no se puede comer con nada; simplemente, ese maridaje no existe.

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