Foto EPA/MIGUEL GUTIÉRREZ

Este año tenemos una gran oportunidad para  cambiar nuestra realidad. Las elecciones regionales son una ventana que se abre para iniciar la reconstrucción de Venezuela. Sin embargo, para tener éxito en ese nuevo reto, es imprescindible que los ciudadanos recuperen la confianza en el voto y se convenzan de que en sus manos tienen el poder para reorientar el destino político del país.

El desafío que se nos presenta es importante, pero claramente posible de superar. Solo necesitamos que la voluntad de cambio de todos prevalezca por encima de cualquier otro interés circunstancial. Tracemos una estrategia eficaz y planteémonos objetivos por etapas, para ir alcanzando pequeños logros que sumados nos lleven al gran triunfo.

El primer paso es recobrar la confianza en nuestra capacidad y en la fuerza de nuestra determinación. Asumamos nuevamente el voto como nuestra contribución a la construcción de un país mejor. En estos primeros meses, aprovechemos para desmontar todos los prejuicios y mitos que lamentablemente fueron creados alrededor del voto en los últimos años. Con ese trabajo avanzaremos y venceremos.

Está claro que hablar hoy de elecciones, sin antes convencer a la gente del poder que tiene en el voto, convierte a cualquier proceso electoral en un ejercicio inútil, incluso contraproducente, porque si no se cuenta con el nivel de conciencia y sensibilización necesaria para que la concurrencia a las mesas electorales sea los suficientemente masiva, será difícil neutralizar cualquier intento de fraude, ventajismo o desconocimiento de resultados.

Si cada partido político, si cada dirigente, si cada organización social y cada ciudadano aprovecha esta primera parte del año para impulsar una campaña nacional de concientización sobre el voto, sus ventajas y el poder de cambio que representa, organizando luego a la gente en grupos de promoción y defensa del voto, estará abonado el camino victorioso de cualquier elección que se convoque.

Para cosechar una victoria electoral, primero se siembra conciencia y responsabilidad democrática. Las elecciones se ganan con votos y los cambios políticos se conquistan defendiendo esos votos.

El liderazgo político y social tiene una enorme responsabilidad con el país. Este momento histórico exige madurez, sensatez y altura política. Hay que dejar las discusiones estériles y evitar reincidir en argumentos fracasados que restan capacidad organizativa y movilizadora. Una estrategia coherente centrada en la promoción y fortalecimiento del voto es la tarea más urgente que tenemos, y la que puede asegurarnos el triunfo que tanto necesitamos.

La gran solución que hemos estado buscando nace en la determinación de cada venezolano de que con su voto puede acabar con el oprobio y la anarquía que reina en el país.

Confiemos en nosotros mismos, cada voto es necesario. Si queremos cambiar y que Venezuela resurja, vamos a votar. Solo votando, unidos por el propósito de una Venezuela distinta, lograremos el triunfo. Estoy segura de que venciendo en las próximas elecciones regionales daremos un primer paso firme y exitoso hacia la recuperación de nuestra democracia plena.


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