El general Vladimir Padrino opinó en Twitter que el almirante Craig Faller dejó atrás las “comiquitas” en una suerte de “viraje retórico” porque el jefe del Comando Sur de Estados Unidos elogió recientemente los esfuerzos internacionales a favor de “una solución diplomática” de la crisis en Venezuela.

Pero cuando Padrino protesta por el comentario “de quien pedía intervención militar” en Venezuela, y ahora estaría inmiscuyéndose en un asunto que “se resuelve entre venezolanos”, dice algo más profundo que las palabras que emplea.

Y no es solo porque Faller criticó en el mismo contexto al régimen de Nicolás Maduro, al considerarlo una “vergüenza” que ha destrozado el país, arruinado a su pueblo y violado sus derechos humanos.

El almirante, que supervisa las operaciones de Estados Unidos en América Latina y el Caribe, es la representación de un enemigo formidable. Su país -con el apoyo de más de 20 naciones- anunció el primero de abril de 2020 el despliegue de barcos destructores y aviones con la mira puesta en el Cartel de los Soles. Esa acción comenzó un mes después de que la junta Internacional de Fiscalización, un organismo independiente de la ONU, advirtió en un informe en Viena sobre las operaciones de mafias criminales para inundar de drogas Estados Unidos y Europa con la complicidad de militares y civiles del régimen venezolano. El narcotráfico desde Colombia, dice el documento, cuenta con luz verde de militares en Venezuela.

No conviene olvidar que Colombia y el Comando Sur han dicho que trabajan para bloquear los corredores de suministro de droga al Cartel de los Soles, lo mismo que para cortar los negocios de la minería ilegal entre el ELN y sus socios en Venezuela.

Las declaraciones que irritaron a Padrino las formuló Faller a mediados de este mes en la Conferencia de Defensa Suramericana, que se celebró durante dos días en la sede del Comando Sur, en Doral, Miami-Dade. Uno de los 11 representantes de defensa de la región fue Colombia, y el almirante destacó que el objetivo de la cita era  “debatir desafíos mutuos que enfrentamos en el hemisferio”.

El Comando Sur ha señalado que Venezuela es el principal punto de apoyo y acceso en la región para “actores de Estados externos” que impactan la región y “prosperan con la corrupción”. Además, señala, permite las actividades de organizaciones criminales transnacionales y brinda refugio a grupos narcoterroristas regionales.

El 16 de julio de 2020, ante un  ejercicio en aguas internacionales del Caribe del destructor USS Pinckney, barco lanzamisiles de clase Arleigh Burke, Padrino insistió en que las operaciones antidrogas del entonces presidente Donald Trump respondían a “una desesperada campaña” para atraer el voto latino en Florida “a cambio de la permanente e ilegal agresión contra Venezuela”.

Pero el jefe del Comando Sur le advirtió: “Vamos a continuar ejerciendo nuestro legítimo derecho a navegar libremente por aguas internacionales sin someternos a reclamos ilegales”. Esa determinación de Washington continúa por supuesto con el presidente Joe Biden porque para la primera potencia mundial -que no es precisamente “un imperio en decadencia”- significa garantizar su seguridad frente a las mafias que la inundan con drogas y defender su zona de influencia. Y para eso el almirante Faller cuenta con un comando sin comiquitas.

 


El periodismo independiente necesita del apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que las noticias incómodas que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy, con tu apoyo, seguiremos trabajando arduamente por un periodismo libre de censuras!