Alemania, es un país ubicado al noroeste de Europa con una muy antigua tradición vinícola; se estima que fueron los romanos quienes plantaron y desarrollaron los primeros viñedos en las cuencas de los ríos Rin y Mosela. Todavía se recuerda al vino Riesling de la zona de Rheingau que fue uno de los vinos más costosos del mundo en el siglo XIX.

Según las estadísticas de la Organización Internacional de Viña y el Vino (OIV) publicadas en 2017, Alemania para el año 2016, poseía una superficie de viñedo de  102.000  hectáreas, ocupando el  décimo lugar como productor de vinos del mundo, con 9 millones de hectólitros;  para 2017, se estimó una producción de 8,1 millones de hectólitros (cifras no oficiales); la reducción se atribuyó a desfavorables condiciones climáticas ocurridas durante ese año en la zona. Para el año 2016, Alemania consumió 19,5 millones de hectólitros, ocupando el cuarto lugar a nivel mundial, luego de Italia.

El clima frío del norte de Europa impide lograr una buena maduración de las uvas, por lo que los viticultores alemanes han tenido que seleccionar los microclimas con mayor insolación; lo que determina que los viñedos se encuentren ubicados al oeste y sur del país, a lo largo del río Rin y Mosela; donde la insolación permite obtener un microclima ligeramente cálido que favorece la maduración, especialmente de cepas para vino blanco, de menor requerimiento heliotérmico, obteniéndose vinos muy aromático, y de una alta acidez y ligero contenido de alcohol.

Actualmente, debido al cambio climático y el aumento de las temperaturas, a nivel mundial, estas zonas vitícolas han adquirido un alto potencial no solo para la elaboración de vinos blancos sino también de vinos tintos.

Aunque existen diversas cepas alemanas, solo tres de ellas son las más  cultivadas, ocupando el 44 % del área del viñedo del país; las de vino blanco, Riesling con un 22 % del viñedo, y Müller-Thurgau con un 14 %, además de la de vino tinto, Dornfelder con un 8 %; otra muy importante es la tinta francesa Pinot Noir, conocida como Blauer Spätburgunder, con un 12 %. Entre el resto de las cepas, se destacan las blancas alemanas Sylvaner, Gewürztraminer y Morio-Muskat, así como las francesas Pinot Blanc, conocida como Weißer Burgunder y Pinot Gris o Pinot Grigio, conocida como Grauer Burgunder y Pinot Meunier, conocida como Trollinger, además de Schwarzriesling, Lember y  Blauer Portugieser.

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