El sábado 15 de septiembre pasado asistí al taller “Una nueva narrativa” de la organización Creemos Alianza Ciudadana, el cual fue dictado por la profesora Moraima González con la asistencia del ingeniero Pedro Rivas. Fue la mejor manera de celebrar el Día Internacional de la Democracia (establecido por la ONU), porque me demostró que en Venezuela la conciencia ciudadana y el anhelo de vivir en un país próspero y libre no ha muerto, y son legión los que trabajan todos los días para lograr este sueño. El taller tenía como objetivo hacernos conscientes del hecho de que mientras hablemos la neolengua (palabras vaciadas de contenido para adaptarlas a la ideología del sistema totalitario o cercano a él, de manera que pueda lograr el control del pensamiento y acción de los gobernados) del régimen nada cambiará, por lo cual debemos asumir las palabras que harán realidad la transición a un “país normal”. Desde este humilde espacio les agradezco a todos los que han asumido esta labor republicana. ¡No se rindan! ¡No nos rindamos!

¿Quiénes son Creemos Alianza Ciudadana en sus propias palabras? “Somos un grupo de ciudadanos preocupados por la situación del país que nos integramos a una iniciativa ciudadana conjuntamente con el Centro de Estudios Políticos de la UCAB, cuyo objetivo es articular a organizaciones, gremios y grupos de personas a nivel nacional con el fin de capacitarlos y fortalecerlos en las áreas de ‘Activación Ciudadana y Nueva Narrativa democrática’ (correo: [email protected], twitter: @creemosalianzac, instagram: @creemosalianzaciudadana)”. Sus talleres no son simples reuniones de motivación o autoayuda en medio de esta terrible crisis, sino que se sustentan en todo un estudio previo gracias al apoyo del CEP de la UCAB. Es de esa forma que al hacer un diagnóstico no son solo palabras, sino que son realidades medidas por estudios sociológicos; y las propuestas de solución y del nuevo lenguaje (en el caso específico del taller) son apoyadas por las preferencias tomadas de las encuestas recientes. De igual forma en lo referente a la activación ciudadana, se parte de la experiencia en varias transiciones del autoritarismo a la democracia por vías pacíficas.

En el taller se nos preguntó: “¿Cuál es problema del país? Y ¿cuál es su solución?”. De manera que se pudiera identificar al principio el grado de uso de la neolengua (“guerra económica”, “cuarta república”, “imperio”, “situación país”, “escuálidos”, etc.) para después incorporar los nuevos conceptos (“ciudadanía”, “productividad”, “trabajo”, “demócratas”, etc.), haciendo –propuesta mía– la firme promesa de no hablar como los que nos tiranizan. Y a lo largo de dos horas y un poco más, se nos va mostrando también un proyecto de país que busca construir lo que siempre repetían cual mantra (y la gente lo está haciendo también en la calle): “Un país normal”, entendiendo por tal: una nación donde nuestro trabajo y libre emprendimiento rinda frutos y podamos vivir con dignidad, junto a la libertad para que como ciudadanos influyamos en el destino común. A estas dos preguntas, mi grupo ya estaba en buena parte “vacunado”, por lo que las respuestas usaban la “nueva narrativa” y fueron las siguientes: nuestro problema actual es la aplicación de un modelo fracasado que ha generado hambre y opresión; y la solución está en la transición al país normal que describimos antes y para ello es necesaria la unidad de todos los demócratas en estrategia y objetivos.

“Creemos” ha dado en el clavo ante nuestros problemas, y ante una carencia histórica de nuestra democracia: la ausencia o debilidad del venezolano como ciudadano. De manera que su labor debería ser asumida por todas las organizaciones que anhelan el cambio para bien, hasta lograr desechar la neolengua; y todos estar activos en los diferentes ámbitos pero especialmente en las colas y en la calle, y en el tiempo que se requiera la lucha por la libertad. Ideal sería hacer estos talleres en casas y salones de fiestas o algún área común de todos los edificios y caseríos. Dejar la charla en Youtube o Podcast y lograr que dichos links sean publicitados por todas las redes sociales, de manera que aquellos que no vayan a las charlas las puedan escuchar en su PC o celular. Y poco a poco que en cada cola y espacio donde la desesperanza y la neolengua chavista se intente meter, cada uno de los demócratas tenga las herramientas para contrarrestar el mal.


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