El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, destacó el miércoles ante un comité del Senado el “riesgo muy real” que supone para su país el tráfico de drogas a través de territorio venezolano. Un día después, James Story, encargado de negocios de Estados Unidos para Venezuela, aseguró que gran parte de la cocaína que entra a esa nación procede de este país.

A finales de 2015 el comienzo de una noticia de la AP fechada en Bogotá tenía la sugestiva frase de que el faro fundido del camión de un narcotraficante colombiano “podría ayudar a arrojar luz sobre la magnitud de la participación de militares venezolanos en el tráfico de cocaína”.

Autoridades estadounidenses y colombianas lo habían estado rastreando durante dos años, pero curiosamente lo que finalmente lo hundió fue la crisis económica en Venezuela. Lo atraparon cuando cruzó la frontera rumbo a la población colombiana de Puerto Carreño en busca del faro de repuesto para su vehículo.

Gersain Viáfara Mina, alias Eliseo, considerado por las autoridades colombianas y estadounidenses como un contacto crucial entre narcotraficantes de otras naciones y miembros de la FANB, tenía como “mampara” una carnicería en el estado Apure, donde según Washington hay pistas de aterrizaje clandestinas.

Colombia extraditó al hombre de 49 años de edad a Estados Unidos, donde un día después, el 16 de octubre de 2015, comenzó a cantar como “canario” ante un juez del distrito sur de Nueva York, jurisdicción temida por muchos militares y civiles venezolanos. Lo acusaron de ayudar a organizar vuelos con narcóticos desde 2010, algunos incluso con hasta 1,6 toneladas de cocaína.

Investigaciones de la DEA señalan que en llamadas telefónicas y mensajes de texto interceptados se escuchaba a Viáfara Mina negociando la venta ilegal de códigos de transpondedor (dispositivo de telecomunicaciones) que normalmente son asignados a vuelos autorizados.

Los investigadores argumentaron que el narcotraficante cobraba 100.000 dólares por vuelo, cuyas ganancias se pagaban en sobornos más arriba en la cadena de mando, con el fin de que militares venezolanos no enviaran cazas si sospechaban que había drogas a bordo.

Además del tráfico de drogas a través de territorio venezolano, Pompeo destacó en su comparecencia ante un comité del Senado la presencia en Venezuela de la organización terrorista Hezbolá, así como sus lazos con Rusia, país que recientemente envió dos aviones con militares a Caracas.

“Combina todo eso con la relación con los cubanos y el círculo cubano que rodea a Maduro y queda claro que el antiguo liderazgo de Venezuela, el régimen de Maduro, es una verdadera amenaza para Estados Unidos”, insistió Pompeo.