El maestro Sun dijo: “Por término medio, el pueblo y el tesoro se gastan 1.000 piezas de oro diarias para costear un ejército de 100.000 hombres, destacado a 500 kilómetros de la frontera. Además, su movilización originará tumultos internos y externos, desperdigará miles de hombres exhaustos por los caminos y unos 700.000 hogares dejarán de cultivar los campos. Dos países quedarán enemistados durante varios años por causa de una batalla decisiva, que apenas duró un solo día (El arte de la guerra de Sun-Zi, Edición de Fernando Puell de la Villa, Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, 2000). Con el anterior párrafo abre el capítulo canónico 13, “El empleo de agentes”, de la versión referenciada y Sun-Zi (también Sun Tzu) establece su punto: La guerra es costosa en todo orden y por tal razón constituye una opción secundaria, pues la primera es someter al enemigo sin librar combate.

Más adelante en el mismo capítulo, añade Sun-Zi: “La información es lo que permite que el soberano sagaz y el jefe experto se impongan al adversario en cada lance, y sus éxitos  no estén al alcance de la gente vulgar. La información no se consigue con invocaciones a espíritus celestiales, circunscritas a escudriñar eventos pretéritos y a cálculos astronómicos. La información se consigue utilizando hombres, hombres que estén al tanto de la situación del enemigo”.

De acuerdo con Nicholas Morrow, de la Escuela Paul H. Nitze de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, el doble tema del engaño y el espionaje prevalece en toda la recopilación de Sun-Zi. No es en balde que en su primer capítulo, «Análisis de los factores», el maestro Sun-Zi afirma: «El arte de la guerra es dao de ficción». Y aquí ficción debe entenderse como engaño y como operaciones psicológicas.

El supuesto es que la guerra es una valoración constante del enemigo y el éxito proviene de capitalizar sus estimaciones incorrectas. “Siempre que la comparación entre la suma de factores favorables y desfavorables arroje un saldo positivo, cuanto mayor sea la diferencia, mayores serán las posibilidades de vencer; y cuanto menor sea esa diferencia, menores serán las posibilidades de vencer; pero si la comparación arroja un saldo negativo, las posibilidades de vencer serán nulas», continúa Sun-Zi en el primer capítulo.

Un componente clave de tal valoración es la recopilación de información para tomar decisiones. En este sentido, está estructurado el capítulo 13. Sun-Zi describe los tipos de agentes utilizados tanto para engañar a un enemigo como para recopilar información precisa a fin de superar los esfuerzos del adversario y materializar el engaño. El propósito de tales agentes es suministrar información anticipada sobre los planes del adversario y realizar campañas de desinformación tras las líneas enemigas, operaciones muy similares a las de la recopilación de inteligencia de hoy día y las operaciones de acción encubierta.

Así, cada tipo de agente tiene un propósito específico y se emplearía de forma independiente para variar las fuentes de recopilación y confirmar la información. Su consejo para usar el espionaje en beneficio de un comandante es uno de los tratamientos más tempranos y sofisticados del tema y muestra la importancia de la información y la toma racional de decisiones para Sun-Zi.

En ese orden de ideas establece que hay cinco clases de agentes: locales, infiltrados, dobles, falsos y destacados. Los agentes locales son los procedentes del país enemigo (por ejemplo, los habitantes de un determinado distrito); los infiltrados son funcionarios del país enemigo empleados por nosotros; los dobles son espías del enemigo empleados por nosotros; los falsos son aquellos de nuestros espías a los que deliberadamente proporcionamos informaciones totalmente falsas (son, por tanto, prescindibles o desechables) y finalmente están los agentes destacados, que son todos aquellos que están en condiciones de observar los movimientos del enemigo y de sus planes y cuando conocen la situación real entonces vienen a informarnos.

Si bien la información es importante, las operaciones psicológicas son vitales, sobre todo en un mundo globalizado que consume drama a través de los medios de comunicación y redes sociales. En consecuencia, si Sun-Zi estuviera vivo añadiría una sexta clase de agente: el agente para propósitos comunicacionales especiales. Se trata de un agente falso que es colocado de manera particular y peculiar en líneas enemigas, a través de una deserción, y desde allí opera vertiendo información en medios y redes de manera sistemática y pública a favor de los que lo infiltraron.

El caso es que el sexto tipo de agente existe y ustedes, amigos lectores, en las últimas semanas seguramente ya han visto sus videos en las redes sociales y han leído las entrevistas que medios globales le han realizado. De esta manera, los infiltradores esperan que el beneficio comunicacional derivado de las acciones del infiltrado supere con creces los costos de los conexos de la operación de infiltración.

Los infiltradores infiltraron al infiltrado, ¿quién lo desinfiltrará? Aquel que lo desinfiltre, buen desinfiltrador será.