La voluntad de cambio para salir de la crisis se ha vuelto una fuerza imparable que brota de toda Venezuela. Los mecanismos de chantaje y control del régimen no pueden frenar esta energía, por lo que el Estado agudiza la violencia para detener el cambio.

Líderes, vecinos y familiares de los integrantes de nuestra red solidaria, en las diversas comunidades del municipio Libertador, sufren el embate de fuerzas policiales y grupos violentos. Junto con el presidente encargado, Juan Guaidó, este fin de semana hemos mostrado el caso de Johny Godoy, líder social de La Vega, ejecutado el 25 de enero en la mañana por un comando de la FAES. “Por haber ido a unas marchas”, relata su prima Marbellis, madre de Alimenta la Solidaridad. Su historia es solo una de las de cientos de víctimas de las violaciones masivas de derechos humanos que lleva a cabo el régimen. Violaciones agudizadas a partir del rechazo popular expresado el 23 de enero.

La violencia desbocada es el último recurso de la dictadura para aferrarse al poder. Violencia con la que amenaza con arrastrar al país a escenarios de extremismo bélico. Pero la articulación social que se va formando entorno al plan de transición de Juan Guaidó, y el llamado constante y sostenido a la fuerza armada y los cuerpos de seguridad a sumarse al cambio, han iniciado un proceso con el que podemos enfrentar esta realidad.

El 2 de febrero se realizaron encuentros multitudinarios en todo el país, en apoyo a las medidas para la apertura del canal humanitario. Tal como lo afirma la organización Foro Penal, por primera vez en nuestra historia reciente no se producen detenciones en el transcurso de una manifestación. Durante esa jornada se difunden ampliamente los videos de funcionarios policiales del estado Lara sumándose a los manifestantes en una marcha en Barquisimeto. Aunque se originan tres detenciones ese día en la noche, se evidencia que los efectos del llamado al sector militar y policial están haciendo efecto.

Continuemos fortaleciendo el proceso de cohesión de la sociedad venezolana entorno al logro de la transición a la democracia y la puesta en marcha del Plan País, así como los llamados al sector militar y las fuerzas de seguridad para sumarse. Tendremos mayores posibilidades de contrarrestar de manera efectiva la estrategia de violencia desbocada por el grupo aferrado al poder.

Nos encontramos en un momento histórico y convulso, impulsados por la esperanza de cambio. Hemos llegado a este momento luego de mucho dolor, conflicto y desconsuelo, movidos por principios de democracia, humanidad y encuentro. La violencia no viene de nosotros sino del régimen, para impedir este cambio. Él es el responsable principal y no puede seguir utilizándola contra Venezuela y su gente.