Cuando se llega al extremo de que alguien en funciones de “magistrada” del mal llamado Tribunal Supremo de Justicia emplea el más despreciable de los léxicos para justificar lo que ellos consideran las “mentiras” del informe que ofreció Michelle Bachelet como alta comisionada de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre tales violaciones en ese contexto en Venezuela, no solo se demuestra el talante neototalitario del madurismo sino la violencia verbal con la que se expresan desde lo más alto del poder, en esta ocasión una “dama”.

Por ello, cuando esa “dama” en su cuenta de Twitter asegura que una mujer en Venezuela que opta por prostituirse es porque es “puta”¹ –si esto lo dice un hombre sería acusado de violencia de género– suponemos que esta “magistrada” está rodeada solamente de “respetadas damas”, sobre todo en el entorno de la política y el campo judicial.

Así tenemos que, según esta “magistrada” del TSJ, una mujer que se encuentre privada de libertad y tenga que prostituirse por razones de subsistencia, eso la convierte en “puta” ¡Claro! Para esta “magistrada” si algunas mujeres del  mundo político madurista ejercen funciones de “Estado”, o simplemente trabajan para algún alto funcionario, aunque decidan acostarse con tales individuos, y aunque usted las observe que con salarios de 10 dólares mensuales visten de etiqueta, están operadas en sus senos, cintura, caderas y rostros, usan carteras y prendas de marcas, se desplazan en camionetas o vehículos de lujo, viajan con frecuencia al exterior,  esas mujeres –menos si no están casadas o tienen relaciones de pareja bajo un mismo techo– nunca serán prostitutas o “putas”, en virtud de que sus relaciones sexuales jamás serán por dinero o interés económico. Por el contrario, esas mujeres siempre serán las “damas”, “señoras”, “asistentes”, “doctoras”, o por supuesto, la alcaldesa, gobernadora, (vice)ministra, o hasta “magistrada”.

Para la “magistrada” del TSJ una mujer es “puta” cuando, después de haberse visto obligada a emigrar de su país por la inmensa crisis política, económica y social, llega a otra nación en la que es engañada y llevada a cumplir tales roles bajo amenazas de muerte, o en su defecto, cuando es objeto de mafias que la obligan a tales acciones, aunque se encuentre en “libertad”, que también puede ocurrir en su propia Venezuela. Obviamente, ninguna de esas “damas”, “señoras”, “asistentes” o “funcionarias” será obligada a pasar por una situación semejante. Cuando llegue ese momento para ellas serán rodeadas de las más lujosas condiciones y ambientes inmejorables, y como reiteramos, no lo hacen por dinero ni intereses, siempre serán eso: “una dama”.

Esta “magistrada” del TSJ y suponemos que es la posición oficial de tal “institución”, una “puta” es aquella que termina siendo objeto de pesquisas y detenciones por parte de policías y funcionarios de semejantes organismos. Por el contrario, las damas, señoras y funcionarias mencionadas que trabajan para el madurismo, terminan por órdenes de sus superiores o jefes protegidas y escoltadas por los policías o cuerpos de “investigación” que detienen a las “putas”. Tal vez sea para proteger a esas “ciudadanas morales” de las mujeres inmorales.

En síntesis, queda en evidencia que cuando una mujer se acuesta por dinero, sean cuales sean las condiciones para obtener esa plata, la “magistrada” del TSJ las considera “putas”. Suponemos que en el TSJ y menos en el mundo madurista ocurren esas acciones con las damas, señoras, asistentes y funcionarias. Sin duda, la “magistrada” dice saber muy bien el tema de las prostitutas.

¹ https://twitter.com/zuletamerchan/status/1147532303347920899