¡Dedico, en su muy merecido día, este artículo a mi madre “María”! También a todas esas madres cubanas que han luchado durante décadas por la libertad de su nación. A las madres nicaragüenses, y a las de toda nuestra ¡América, grande, promisoria y de esperanza! que tendrá que renacer para un mundo más sano y fraterno. Desde mi patria, Venezuela, oramos por aquellas que han sufrido la pérdida de una hija, un hijo. Nuestro compromiso vital es luchar hasta lograr que no haya sido en vano su dolor sino en bien de toda nuestra humanidad.

El 15 de febrero de 1819, hace dos siglos, Simón Bolívar se dirigió al Congreso Nacional convocado por él mismo en la población de Angostura; denominada hoy día en su honor Ciudad Bolívar. Ella fue testigo de la esencia de su legado auténtico a la doctrina profesional-militar venezolana: “Señor, !dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la soberanía nacional para que ejerza su voluntad absoluta!” (Itinerario documental de Simón Bolívar. Ediciones de la Presidencia de la República de Venezuela. Caracas. Pág. 148). 

La actual ofensiva en detenciones de los diputados de la Asamblea Nacional en Venezuela, ordenadas por la tiranía castrista bajo el títere Nicolás, alertan a los venezolanos y al mundo, sobre la escalada final en esta ya larga etapa de cohabitación y sobrevivencia junto a una supuesta asamblea nacional constituyente. 

Reiterada como trampa dictatorial para el control permanente de todos los poderes públicos, la “prostituyente” se reutilizó a partir de 2017, por no operar la manipulación del TSJ (recuérdense decisiones anteriores de la Sala Constitucional usurpadora en sus sentencias 155 del 27 de marzo y 156 del 29 de marzo, de ese año 2017, que ya constituían rompimiento del hilo constitucional). 

Forzar a la Fuerza Armada Nacional a obedecer esa trampa de asamblea nacional constituyente es traición a la “madre patria”. Después de constatar el apoyo mayoritario del pueblo a la legítima Asamblea Nacional electa en diciembre de 2015, bajo actual presidencia de su líder Juan Guaidó Márquez y presidente constitucional (e) de la República Bolivariana de Venezuela, es no solo desamor al país sino ¡traición a nuestra nación! Empezando por ser traición a la madre de quien lo haga, a su memoria, a su honor. Los responsables serán juzgados, si es que queda alguno en pie, después de la insurrección popular que luce impredecible y de “resultados irreversibles”.

Lo que sí ha quedado claro, y “sin resultados de ningún tipo hasta hoy”, es que en los intentos de un canal de salida pacífica, negociada y democrática a la crisis venezolana, por parte de distintos actores nacionales e internacionales, algunos bien intencionados incluso, es que la tiranía los ha convertido en una tragicomedia bufa, donde desde el Vaticano hasta el gobierno de Estados Unidos han quedado al desnudo. 

Ni en los peores gobiernos dictatoriales de Venezuela se hubiera concebido tal demostración de ausencia del más básico sentido de responsabilidad para con el ser venezolano que sufre, y un elemental sentido de pertenencia y amor a la patria en que se nació y ha vivido. La realidad es inocultable a todos los que con objetividad y salud mental busquen la información de lo que ocurre en Venezuela. 

El sometimiento a diferentes tipos de mafias, nacionales e internacionales, con el narcotráfico de las FARC o el ELN a la cabeza, seguidos de los negociados del narcolavado, las sucias financiadoras de legitimación de capitales, los contrabandistas de combustibles y aceites; los depredadores ecocidas por oro y demás minerales, han comprado la lealtad pervertida y mercenaria de miembros de una cúpula de “supuesto Alto Mando Militar”,  que más que por lealtad al maduro-podrido, se han convertido en cómplices necesarios de tal conspiración, apoyando la continuada invasión castrista a Venezuela. 

El debilitado Estado venezolano claudicó, sometiéndose a este nuevo Estado invasor, fallido en lo democrático y ciudadano, pero eficaz en lo criminal depredador. Sometidos en lo económico por actores e intereses del hemisferio oriental, tales como Rusia, China, Irán,Turquía, al robarse todos los empréstitos y destruir la economía bajo conducción “estratégica” castrista, nos han puesto a depender de más ayudas financieras e hipotecar nuestra soberanía. Tal sometimiento a la administración política del castrismo es traición de civiles y militares que aprovecharon tal escenario para explotar a Venezuela. Para enriquecerse, extrayendo inimaginables fortunas que nos costará recuperar, mientras quienes se creían sus hermanos mueren de hambre y enfermedades.

¡Se ha consumado este desastre!  Olvídense de dilemas falsos y discusiones estériles. De si es 187.11, R2P, TIAR o etc. La nación pierde, año tras año, decenas de miles de vidas invaluables. Muertes infames por una miseria evitable. Lactantes, niños, ancianos, mujeres, ciudadanos, mueren en esta sinrazón de la tiranía. Pobreza, hambre, enfermedades. Cientos de prisioneros políticos y destierro de muchos compatriotas son ya el resultado de una guerra no declarada. Eso fue lo que intentamos muchos evitar. Solo nos queda tomar la decisión de si aceptaremos como sobrevivientes de dentro y de fuera del territorio venezolano apenas existir, humillados bajo la tiranía castrista un año más, un mes más, un día más; o estamos dispuestos a morir luchando junto a nuestras hermanas y hermanos hasta conseguir la libertad. 

De mi parte, bajo el Título VIII, de nuestra carta magna: “De la Protección de esta Constitución” que establece en su capítulo I, artículo 333, que toda ciudadana o ciudadano tiene el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”,  junto a mis hermanos y nuestros aliados internacionales que nos han expresado su decisión de apoyarnos, y los que en la práctica lo están haciendo desde hace años; en el terreno que sea, pongo mi juramento al lado de nuestro comandante en jefe, y presidente constitucional (e) Juan Guaidó Márquez, para asumir la lucha de liberación en los términos y formas que por su legitimidad, y desde un movimiento patriótico establezca. Asumo unido a Miranda y su grito: “Muera la tiranía viva la libertad”.

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