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A finales de enero, Twitter informó en su blog que había: “Eliminado 764 cuentas de Venezuela. (…) Estas cuentas son otro ejemplo de una campaña extranjera de spam que se enfoca en temas políticos divisivos, y el comportamiento que descubrimos es similar al utilizado por las posibles cuentas IRA de Rusia”.

Vale decir que las “cuentas IRA” pertenecen a la Internet Research Agency, “conocida en la jerga rusa de Internet como los ‘Trolls de Olgino’. Esa empresa rusa, con sede en San Petersburgo, se dedica a operaciones de influencia en línea con los intereses empresariales y políticos rusos”.

Twitter sigue con que ha “eliminado 1.196 cuentas ubicadas en Venezuela que parecen estar involucradas en una campaña de influencia respaldada por el Estado dirigida a audiencias nacionales. Hemos compartido información sobre estas cuentas con nuestros colegas de la industria y continuamos investigando las actividades maliciosas que se originan en Venezuela, ambas dirigidas a audiencias en Venezuela y en el extranjero”.

En un reporte de VerifiKado informamos que: “En Venezuela, con la agudización de la crisis, han aparecido en las últimas semanas varios indicios que sugieren la existencia de laboratorios de desinformación dirigidos por el régimen de Maduro. No se trata solo de las ya mencionadas noticias falsas en torno a la ayuda humanitaria, sino que existe todo un ejército de ‘soldados digitales’ tratando de influir en las redes sociales a favor de Maduro y buscando la división en la oposición”.

Dice el reporte que los ataques privilegian a Twitter y en menor medida a Facebook e Instagram. La táctica ya ha sido denunciada en investigaciones anteriores: los usuarios se dejan pasar por antichavistas, pero en realidad buscan minar cualquier iniciativa opositora. Fingiendo ser opositores radicales, critican constantemente lo que proponen políticos como Henrique Capriles, Julio Borges o Henry Ramos Allup, que suelen generar debates divisivos de por sí.

De las cuentas suspendidas por Twitter, en cerca de 20% nunca se había escrito un solo tuit, pues solo se dedicaban a hacer retuits. Más de la mitad habían tuiteado menos de 250 veces. @ForoCandanga, con medio millón de seguidores, es la mayor de las suspendidas.

Así que hay muchas otras cuentas de laboratorios chavistas que siguen campantes, autodefinidas como “antichavistas” o “anticastristas”. Ojo con estas, porque detrás de su aparente radicalismo pro opositor hay un bot o un operador que busca desprestigiar o atizar la diatriba contra un personaje o grupo opositor (miembros de un partido político, los emigrantes, los que apoyen ciertas causas, etc.).

Continúa el reporte alegando que “otra estrategia utilizada por el chavismo es la descalificación de muchos periodistas y defensores de los derechos humanos, y en esta campaña participan no solo tuiteros sino también funcionarios públicos de tan alto rango como Diosdado Cabello, presidente de la ANC, o Tarek El Aissami”.

Breve factchecking de dos noticias de alto perfil

BBC entrevista a MaduroEl 12 de febrero se publicó la conversación que tuvo Nicolás Maduro con la periodista Orla Guerin en el Palacio de Miraflores. Vale decir que esta entrevista será estudiada en el cómo un exponente de la posverdad y de la mismísima “disociación psicótica” que los chavistas le atribuyen a la oposición.

Dos ejemplos. Guerin le preguntó a Maduro sobre la pobreza en Venezuela y, sobre todo, la crítica. De acuerdo con la ONU: “Una amplia mayoría de los venezolanos vive en la pobreza, al menos el 87% de la población, mientras que el 61% ya cayó al nivel de la miseria extrema. Y en cuanto al futuro generacional, el 55% de los niños menores de 5 años de edad sufre de malnutrición y desnutrición, que tiene un impacto negativo e irreversible en su retraso y crecimiento”.

Las cifras se pueden debatir, con un margen de 10 puntos hacia arriba o hacia abajo, pero Maduro afirmó que la pobreza extrema era de 4,4%. Las cifras de Encovi, coalición de universidades venezolanas que estudia las condiciones socioeconómicas, avalan los números de la ONU y basta recorrer el país para comprobar que lo que se ve en los barrios, en las calles y en las largas marchas de emigrantes es una triste comprobación de esta escandalosa realidad. (Pero más escandalosa es la negación y la insólita mentira de Maduro).

Otro punto que Guerin puso en el tapete fue el hecho de que más de 50 países democráticos del mundo reconocen a Juan Guaidó como el legítimo presidente (E) de Venezuela, mientras que a Maduro lo apoya una decena de países y, es bueno agregar, prácticamente todos gobernados por dictaduras. Esto es cierto, público y notorio. La respuesta de Maduro no pudo ser más disociada y desconcertante: “Se trata de unos 10 países, gobiernos, no países, gobiernos que están alineados con la política de Donald Trump”. Esta es una alteración patológica del sentido de la realidad.

Ayuda humanitaria. Las provisiones alimenticias y medicinales que se acopian en países fronterizos con Venezuela para ser distribuidas masivamente a partir del 23 de febrero, han sido cruentamente atacadas informativamente por el chavismo. Nuestro reporte lo reseña así: “Freddy Bernal, designado ‘protector del estado Táchira’ (una figura inventada por el chavismo para crear autoridades paralelas, toda vez que la gobernadora de esa entidad pertenece a las filas de la oposición), llegó a decir incluso que la Cruz Roja recomendó no ingerir esos alimentos porque no habían pasado los controles sanitarios.

Esto es falso, pues la Cruz Roja no hizo tal afirmación; al contrario su presidente, Francesco Rocca, aseguró que la organización estaba lista para repartir los alimentos en caso de que los dejaran ingresar al territorio venezolano. Con respecto a la ayuda humanitaria se han producido muchas noticias falsas, y la propia vicepresidente Delcy Rodríguez, afirmó que era cancerígena, ‘un arma biológica’, si bien no aportó ninguna prueba”.

Una vez más, la maquinaria chavista de desinformación, trolling y noticias falsas se activó, distribuyendo noticias falsificadas como la anterior. Y así seguirán, de modo que estemos pendientes porque las batallas políticas se luchan también, cada día más, en el efervescente mundo digital.