A lo largo de la historia, las diásporas han jugado un papel político fundamental promoviendo el desarrollo democrático, económico, cultural y humano en sus países de origen. Las diásporas judía, griega, armenia, cubana en Estados Unidos, Europa, y en todo el mundo, son ejemplos que ilustran la importancia política de las diásporas. Los venezolanos estamos llamados hoy a ocupar ese mismo papel.

La diáspora se refiere al «movimiento, migración o dispersión de un pueblo que se va lejos de una patria establecida o ancestral«. Con una diáspora de 3,2 millones de venezolanos en todo el mundo, según Naciones Unidas, los venezolanos tenemos 3,2 millones de oportunidades para influir y contribuir no solo en los países que nos reciben, sino también en Venezuela. Esto es especialmente así hoy, cuando el país se encuentra en una coyuntura política tan importante. La oposición democrática, representada efectivamente por Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y la única institución elegida democráticamente en Venezuela, está proponiendo soluciones y tomando decisiones que pudieran acercar el país a una transición democrática. Para que esto suceda, es necesario alinear una serie de factores, pero hay uno al que debemos prestar cada vez más atención: el poder de la diáspora venezolana.

Las diásporas pueden ayudar a los países de origen de varias maneras. La más conocida y factible de contabilizar son las remesas. Según el Banco Mundial, en la región de América Latina, los flujos de remesas aumentaron aproximadamente 9,3% en 2018 para llegar a 87.000 millones de dólares en total para el año pasado, mientras que expertos independientes calculan que los venezolanos envían alrededor de 1 billón de dólares por año a sus amigos y familiares. Hay una discusión sobre cómo estas remesas se están utilizando, o pueden potencialmente ser utilizadas por Maduro para sostener al régimen. Hay otra que debe tenerse sobre qué políticas económicas específicas o “requisitos previos” se necesitan para que estas remesas tengan un efecto positivo en el desarrollo económico del país. Algunos incluso hablan de las remesas como «una nueva etapa» en la economía de Venezuela, en caso de que se cumplan estos requisitos previos.

Más allá de las remesas, hay muchas otras contribuciones económicas que la diáspora venezolana puede aportar al país, tales como aportar capital financiero y humano, y poner lo que Hausmann llama «las redes coétnicas” o de la “diáspora» y el «knowhow» o conocimiento tácito obtenido a través de experiencia migratoria, al servicio de la reconstrucción venezolana.

Las remesas sociales, o el intercambio de “ideas, comportamientos, identidades y capital social que fluyen desde los países receptores a los países de origen” son otra forma positiva en que las diásporas contribuyen. Una vez que estos venezolanos se establezcan en sus nuevos países y aprendan nuevas formas de hacer las mismas cosas, existe la posibilidad de que estas buenas ideas y comportamientos empiecen a llegar a Venezuela. Significa ideas para reformas políticas, pero también comportamientos cívicos en algunos casos ya olvidados en nuestra sociedad venezolana.

Pero el profesor Steven Vertovec habla sobre la manera en que las diásporas pueden ejercer una influencia política más directa. Vertovec dice que »las asociaciones de la diáspora pueden cabildear en los países receptores (para promover y dar contenido a políticas a favor de sus países de origen o para hacer oposición a un gobierno en su país), influir en la política nacional (a través de su apoyo u oposición de los gobiernos en los países de origen), dar apoyo financiero y de otro tipo a los partidos políticos, movimientos sociales o a organizaciones de la sociedad civil, o patrocinando terrorismo o la perpetuación de los conflictos violentos en sus países de origen».

En este momento político particular, la diáspora venezolana puede desempeñar un papel crucial a través de acciones muy concretas:

  • Ser una voz por Venezuela, y los venezolanos, en las comunidades receptoras. Los venezolanos en cada una de las ciudades donde ahora residen tienen que volverse voceros sobre la situación actual que están viviendo nuestros compatriotas venezolanos en el país. Deben informar al ciudadano de a pie en Chile, Argentina, España, Colombia, etc., lo que está sucediendo en Venezuela hoy, y lo que debería cambiar.
  • (lobbying) o representación de intereses. Quienes tengan la posibilidad de influir en aquellos que son responsables de la formulación de políticas públicas en los países receptores deben utilizar todos los medios disponibles para persuadirlos e influenciarlos para que adopten las políticas más adecuadas para restablecer el orden democrático en Venezuela. Desafortunadamente, ahora tenemos un grupo de hombres y mujeres políticas en el exilio. Tanto ellos como cualquiera que tenga acceso a esas redes necesitan mantenerse activos para hacer avanzar la agenda de democracia y derechos humanos en Venezuela.
  • Envío de asistencia humanitaria. Los venezolanos se han estado organizando para enviar apoyo a sus compatriotas en el país. También hay mucho que hacer para apoyar a nuestros migrantes y refugiados venezolanos en los países de Suramérica. La ONG Visión Democrática, basada en Washington, DC, ha documentado que hay más de 100 ONG venezolanas en Estados Unidos que se están movilizando para enviar asistencia humanitaria a los venezolanos. Además de cada uno de los importantes esfuerzos de apoyo que se realizan todos los días sin que ninguno de nosotros lo sepamos, y que es importante reconocer, un caso muy conocido fue el de Nelson Bustamante y Luis Chataing, quienes reunieron donaciones en Miami para llevar a los caminantes venezolanos en Colombia.
  • Participando en manifestaciones. Con la exitosa organización de los cabildos abiertos en Venezuela, también se empezaron a escuchar de ejercicios similares en otros países. Chile fue un caso, y hubo manifestaciones en otros lugares del mundo. El punto es que, en cada oportunidad posible, y sin alterar el orden en nuestros países receptores, debemos salir y manifestar en nombre de la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, dijo recientemente que la diáspora venezolana ha sido exitosa en lograr que los países del mundo tomen conciencia sobre la situación venezolana. Almagro confirma que es “muy difícil para cualquier país ignorar estas voces; son voces muy fuertes y llenas de la experiencia que han vivido; definitivamente, han cambiado las reglas del juego y han logrado un apoyo mucho más fuerte de la comunidad internacional para restaurar la democracia en el país».

Lo que comenzó el 23 de enero trae una nueva oportunidad para movilizarnos pacífica y democráticamente por Venezuela. Si no se alcanza una solución democrática e institucional (¡y pronto!), deberíamos esperar más de lo mismo en términos de las políticas económicas, monetarias y sociales que han provocado que más de 3 millones de venezolanos se hayan visto forzados a salir del país. Y deberíamos prepararnos para que al menos otros 2 millones de venezolanos salgan del país en 2019, según la propia Naciones Unidas ha calculado recientemente. Sin duda, hay beneficios en tener una diáspora venezolana de 5 millones en todo el mundo, pero esperemos que este no sea el caso.

* Las opiniones son personales y no representan la posición de la OEA.