Dedico el presente artículo, gracias a la oportunidad que me brinda El Nacional, a la memoria de mi padre, Néstor González del Castillo Heinemann. Hace 23 mayos se fue hacia otras galaxias no terrenales, donde seguramente como premio al amor que demostró por su familia, por el prójimo todo, educando con el ejemplo de su rectitud y bondad, estará jugando entre galaxias de algodón de azúcar y ángeles celestiales, dando vueltas sobre estrellas de un gran mar de chocolate.

La delegación venezolana que se trasladó a Noruega respondió a una invitación de este país, que ha tomado como parte vital de su política exterior abordar complejos conflictos e intentar aportar sus capacidades y experiencias diplomáticas para la resolución de los mismos.

Cuando revisamos en qué condiciones actuales se nos planteó tal invitación, debemos, sin complejos ni concesiones a problemáticas o sensibilidades emocionales de ningún sector o persona que nos impidan razonar cuidadosamente, el  tomar una buena decisión al respecto. Lo primero es verificar que impacto o consecuencias tuvo el solo hecho de aceptar tal invitación. ¿En qué condiciones se asistió? ¿En el marco de cuáles amenazas? o de ¿cuáles oportunidades? se  pudieran derivar de la misma. ¿Cuáles costos podríamos habernos ahorrado, si esto era posible?, o ¿cuáles podríamos pagar? de continuar con una eventual segunda fase exploratoria. 

Es evidente, sobre el hecho cumplido de asistencia a dicha primera “fase exploratoria”, que la misma ha traído un primer resultado indeseable a nosotros, los libertarios, al socavar la credibilidad del planteamiento de lealtad de luchar sin abandonar las calles hasta lograr el cese de la usurpación. ¡La fortaleza espiritual de los principios y valores es lo que ha mantenido y mantiene al venezolano en resistencia, y pie de lucha!  También, por supuesto, la esperanza de la mayoría por iniciar la superación de esta tragedia humanitaria existente, con el logro del “cese de la usurpación” y el comienzo del “gobierno de transición”.

El régimen ya cobró su primera cuota de ganancia al asistir a un país democrático como Noruega, miembro de la OTAN, a mostrarse como dispuesto a entablar un nuevo dialogo, cual si fuera un régimen al que le vistiera tal talante. Un Estado fallido, criminal, desprestigiado mundialmente por corrupto, incapaz y asesino, con solo pocos países  “aliados” por más que claros, oscuros intereses, en lugar de países con los que compartirían una visión del mundo, del comercio y de la cooperación internacional. 

Decir la verdad y escucharla puede ser a veces doloroso, pero es mejor la verdad al final,  aunque haya que saber decirla, y mayor reto aún, saber escucharla. Ya algunos lectores habrán pensado: ¡Hombre, Colón, descubriste América! Se descubren muchas verdades investigando y explorando. Hay quienes afirman, por ejemplo, que “vikingos habrían explorado por las zonas más extremas de Suramérica antes que Colón”. Así es de complicada y a la vez de sencilla la historia de las cosas. Así son de complicadas aquellas que dan pie a una u otra interpretación de los hechos. 

En cuanto a lo que ahora nos atañe comprender es si una “reunión exploratoria” de este tipo se hubiera planteado sin que Noruega le hubiera informado a su aliado en la OTAN, Estados Unidos. No creo que es que se descubrió y pillaron a algunos venezolanos ocultando la asistencia a la invitación en cuestión, y en fase exploratoria en Noruega, y con sus autoridades diplomáticas. La cosa es ¿por qué y para qué hacer coincidir invitaciones a ambas delegaciones en una misma fecha?  Internamente la responsabilidad es establecer sobre cuales parámetros iniciales se viajaría o no ante una invitación a una reunión de ese tipo. 

Creo que aún, antes de continuar con los enfrentamientos entre nosotros, lo que sin duda ayuda altamente a la causa del régimen, debemos más bien plantear a los amigos vikingos, para atender en el futuro alguna invitación a sus reuniones exploratorias: que a)  El régimen demuestre su voluntad política de dejar de ser títeres del castrismo y de servir a otros intereses distintos a los de los venezolanos, por lo tanto debemos exigir al país anfitrión que primero dialogue e invite al régimen a que todo el funcionario de la tiranía de Raúl Castro  y su títeres Diaz-Canel y Nicolás Maduro, que hoy interviene en los asuntos internos de Venezuela se retire de nuestro país  b) Que en función de favorecer un clima adecuado al inicio de dicha fase exploratoria le exijan al régimen que libere todos los encarcelados, inicie el desarme de grupos paramilitares y que una comisión diplomática de Noruega como país anfitrión junto a una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visite al país para constatar la atroz violación de sus derechos humanos y civiles, y no solo de la situación de los presos políticos en Venezuela, sino de la población en general, secuestrada sin servicios médicos asistenciales, agua potable, luz eléctrica y alimentación adecuadas. Y para más colmo, ahora sin combustible. Así se iniciarían medidas de emergencia de corrección socioeconómica y de gobernabilidad a través de canales humanitarios realmente independientes, a cargo de tal Comisión Internacional de buena voluntad. Ella se iniciaría con la renuncia de Maduro y el cese de su usurpación. Como vemos, por allí podríamos empezar con buen pie una fase exploratoria de resolución de la situación, queridos amigos vikingos. 

El articulo 5 de nuestra Constitución se deberá luego tener muy presente como indispensable en la defensa de esos principios y valores cruciales del respeto a los derechos humanos y ciudadanos que empiezan con el restablecimiento de su soberanía, que en un determinado momento se expresaría refrendariamente para que dicho mandatario Juan Guaidó Marquez, por ejemplo, siga en la responsabilidad de dirigir la real transición necesaria para Venezuela, que no es de lave y listo, para que se fije alegremente en días o meses. Una elección presidencial  podria quedar colgada de la brocha, sin ninguna base firme para que se pinte bien el panorama de una efectiva recuperación nacional.

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