La pregunta es: ¿por qué el chavismo quiere elecciones adelantadas? He recopilado decenas de respuestas, muchas se acercan al trasfondo, otras lo ven de lejos y no pocas se van por la tangente. Entre estas, desde luego, las del oficialismo. Un ejemplo cimero son las declaraciones de Diosdado Cabello, quien propuso el decreto en la constituyente. Y fue aprobado, cómo no.

“Si el mundo nos aplica sanciones, nosotros realizaremos elecciones”, anunció eufórico el dirigente en una sesión de la cuestionada asamblea nacional constituyente. “Antes del 30 de abril debe haber elecciones en Venezuela para escoger al presidente. Se necesita urgentemente un manual para entender a la dirigencia opositora y a sus jefes imperiales, pasaron años pidiendo elecciones presidenciales adelantadas y ahora la verdad se les paró de frente, elecciones antes del 30 de abril, ¡a correr piojos que llegó un peine!”.

La notable internacionalista Elsa Cardozo, en artículo publicado el 26 de enero de 2018 en la revista digital Politika UCAB, citó al respecto el encabezamiento de la IV Declaración del Grupo de Lima: “Rechazamos la decisión del gobierno de Venezuela de convocar a elecciones presidenciales para el primer cuatrimestre de este año. Esta decisión imposibilita la realización de elecciones presidenciales democráticas, transparentes y creíbles, conforme a estándares internacionales y contradice los principios democráticos y de buena fe para el diálogo entre el gobierno y la oposición”. (23/01/2018).

Cabello presentó esa iniciativa ante la ANC, que inmediatamente aprobó un decreto ordenando al Consejo Nacional Electoral fijar la convocatoria para el primer cuatrimestre de este año. Sin embargo, la realización de los comicios presidenciales era uno de los puntos principales de discusión en los diálogos que el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana llevan adelante desde septiembre de 2017 en República Dominicana bajo el auspicio del presidente Danilo Medina. No obstante, esta convocatoria fue decidida unilateralmente por el chavismo y fuera de la mesa de negociación.

BBC Mundo presentó sus respuestas a algunas de las preguntas clave sobre estas elecciones en Venezuela:

1.- ¿Por qué el chavismo convoca estas elecciones ahora?

«El adelanto de las elecciones presidenciales no es sorprendente. Es lo que más le conviene al gobierno en las actuales circunstancias», dijo Carmen Beatriz Fernández, en la Universidad de Navarra, España.

La experta señaló que esa posibilidad se asomaba tras las elecciones regionales de octubre de 2017, cuando sus candidatos obtuvieron 18 de las 23 gobernaciones del país en un proceso tachado de fraudulento por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática.

Considera que al gobierno le interesa aprovechar el «desánimo» que cunde entre las filas de la oposición. «Las perspectivas económicas son muy malas. El país entró en un proceso de deterioro muy agresivo de todos los indicadores que, además, van a empeorar. Mientras más tarde se hagan las elecciones más difícil lo va a tener el gobierno», aseguró Fernández en referencia a la crisis de abastecimiento y a la hiperinflación que vive Venezuela.

Indicó la profesora que la convocatoria también es una reacción a las sanciones impuestas por la Unión Europea contra varios funcionarios venezolanos. «La alta nomenclatura chavista parecía creer que mientras estuviera en marcha el proceso de diálogo en República Dominicana ellos estaban en una especie de tregua con el tema de las sanciones internacionales, pero la decisión de la UE rompió con esa idea».

No hubo acuerdo en Santo Domingo. Caída la noche, el gobierno y la oposición estaban distanciados en el tema electoral. El aspecto más difícil en disputa fue el adelanto de las elecciones. La oposición planteó que los comicios se celebren entre octubre y diciembre, pero el chavismo no quiere ceder ni echar para atrás la decisión de hacerlas antes del 30 de abril. Tampoco está dispuesto a abrir el padrón electoral y permitir la inscripción de nuevos votantes

2.- ¿Es normal que en Venezuela se anticipen las elecciones presidenciales?

Desde la instauración de la democracia en 1958 las presidenciales en Venezuela siempre se han celebrado en diciembre. Con tres excepciones: los comicios de julio de 2000 para relegitimación de todos los poderes tras la aprobación de la nueva Constitución; en octubre de 2012, cuando Hugo Chávez buscó ser reelecto tras haber sufrido un cáncer; y en abril de 2013, para escoger al sucesor de Chávez tras su muerte en marzo de ese año. De esta forma, hacer los comicios presidenciales antes de abril se sale de la tradición política pero no de la legalidad, pues la ley venezolana no obliga a hacer las votaciones en diciembre.

3.- ¿Cómo se encuentra la oposición ante estos comicios presidenciales?

Las primeras reacciones de la oposición venezolana han sido divergentes. Así, por ejemplo, el ex gobernador del estado Lara Henri Falcón se postuló la semana pasada como precandidato y propuso que el abanderado de la oposición sea escogido por un mecanismo de consenso. Por su parte, el ex alcalde de Caracas Antonio Ledezma, quien el año pasado se exilió, advirtió que no se dan las condiciones para que la oposición participe en los comicios. En declaraciones a Radio Caracol, prohibida en Venezuela, señaló: «Sí queremos elecciones, pero unas elecciones transparentes, limpias, con veeduría internacional, no unas elecciones amañadas».

Carmen Beatriz Fernández expresó que ahora la oposición debe decidir de forma consensuada si participa o no. «Lo peor que le puede pasar es que algunos decidan acudir y otros no, que fue lo que ocurrió en las elecciones para elegir gobernadores». Advirtió, sin embargo, que en la actualidad no hay garantías para un proceso limpio. Con esa decisión las negociaciones en Santo Domingo recibieron un golpe mortal.

4.- ¿Quiénes serán los posibles candidatos?

«El único candidato presidencial por el PSUV será el actual jefe del Estado, Nicolás Maduro». Con esas palabras Diosdado Cabello pareció dar por zanjada el martes de la semana pasada cualquier discusión sobre quién sería el abanderado del chavismo. Maduro entonces manifestó su disposición a buscar la reelección, pero indicó que la decisión se tomaría en el congreso que celebraría en los siguientes días el oficialismo. Mas la ambición pudo más que la consulta.

Maduro no esperó para lanzar su candidatura, movilizar su grupo de propaganda y coacción, y hasta crearon el jingle cansino.

En las filas de la oposición no hay nada definido; suenan los nombres de Henri Falcón, Claudio Fermín, Andrés Velásquez y Henry Ramos Allup. Pero su posición es precaria todavía.

5.- ¿Cómo ha reaccionado la comunidad internacional?

El adelanto de las presidenciales en Venezuela fue cuestionado por el canciller de México, Luis Videgaray, quien denunció que la convocatoria es incompatible con la negociación en República Dominicana. «La fecha de la elección era una de las cosas más importantes que ahí se negociaban y no se había llegado a un acuerdo al respecto». El llamado Grupo de Lima –integrado por 14 gobiernos de América Latina y el Caribe– también rechazó la convocatoria. «Esta decisión imposibilita la realización de elecciones presidenciales democráticas, transparentes y creíbles, conforme a estándares internacionales, y contradice los principios democráticos y de buena fe para el diálogo entre el gobierno y la oposición», señalaron sus miembros en un comunicado.

El gobierno de Estados Unidos coincidió con estas críticas y dijo que respalda «un sistema de elecciones real, completo y justo; no la ilegítima asamblea nacional constituyente que fue confeccionada por Maduro».

El presidente Maduro ya está en campaña y nadie, ni la constituyente ni el CNE han fijado fecha para las elecciones presidenciales, cuyo solo anuncio por Diosdado Cabello, luego de decisión de la ANC, ha despertado una fuerte reacción adversa, casi unánime, en América Latina, América del Norte y la Unión Europea.

El verdadero contexto jurídico es desnudado por el Bloque Constitucional cuando expresa categóricamente la legalidad del decreto que llama a elecciones adelantadas. En sus numerales quinto y sexto señalan:

Quinto: por si lo anterior no fuera suficiente para dudar de la confiabilidad de un proceso controlado por el CNE absolutamente contrario de la independencia e imparcialidad que se aspira debe tener cualquier órgano que se presume árbitro de un evento electoral, llama la atención que la fraudulenta ANC haga un llamado para celebrar comicios presidenciales “dentro del primer cuatrimestre” del año, un día 23 de enero, habiendo transcurrido casi la totalidad del primer mes, es decir, para realizarlo dentro de un lapso máximo de 90 días. Tal llamado, al margen de la invalidez que rodean los actos de parte de quien emana el mismo, es manifiestamente incongruente con dos normas constitucionales, que si bien no señalan –como no lo hace ninguna otra– la oportunidad en que deben realizarse las elecciones presidenciales, sí establecen los márgenes convenientes desde sanos principios de racionalidad, razonabilidad y congruencias constitucional con el resto del bloque normativo vigente que regula el funcionamiento de los poderes públicos.

Sexto: la Constitución establece en el artículo 231 que el candidato elegido a la Presidencia de la República tomará posesión del cargo “el 10 de enero del primer año de su período constitucional”, y el segundo es el artículo 298, que señala que las normas legales que regulen los procesos electorales “no podrán modificarse en forma alguna (…) en el lapso comprendido entre el día de la elección y los seis meses inmediatamente anteriores a la misma”. En razón de ello, tal elección debiera realizarse dentro de los seis (6) meses anteriores al diez (10) de enero de 2019: cualquier otra interpretación distinta que se haga de tales fechas serán infundadas, arbitrarias y generadoras de graves conflictos que bien pudieran provocar vacíos institucionales por el amplio margen de inseguridad que crean.

Pero lo que han dicho pocos, tal vez olvidados, pone el dedo en la llaga: desde el mandato de Hugo Chávez, Venezuela perdió su independencia política y no es más que un protectorado de Cuba, pues ha cedido a ese país su soberanía sobre su quehacer político y económico. Para nadie es un secreto que nuestra base de datos y la institución armada están sujetas a la influencia de agentes cubanos.

Ya Moisés Naím, en un artículo titulado “La culebra se mata por la cabeza”, escribió: “Después de repetir un millón de veces que Venezuela es una dictadura manejada primero por Fidel Castro cuando Chávez y ahora por Raúl Castro con Maduro, por fin empiezo a ver que la gente habla de la dictadura castro-comunista de Venezuela. Costó mucho y sigue costando que los venezolanos lo acepten, les resulta demasiado incómodo reconocer que son manejados ni siquiera por una potencia extranjera, sino por un pobre gobierno subdesarrollado de una isla miserable.

“Raúl Castro gobierna tranquilamente. ¿Y cómo gobierna? Pues muy fácil, el periódico El Universal publicó el 16 de febrero de 2012 las declaraciones del entonces presidente Chávez, quien dijo muy orgulloso que en Venezuela había 44.804 cubanos colaborando con el gobierno. Y entonces la pregunta es: ¿en quién creen que confía más Raúl Castro? ¿En Maduro y los venezolanos o en los 44.804 cubanos especialmente seleccionados y entrenados por él que hoy hay en Venezuela? Dicen que hay cerca de 30.000 “supuestos” médicos, pero en el mejor de los casos, todavía habría 15.000 cubanos colaborando en otras áreas, notarías, registros públicos, instalaciones militares, servicios de inteligencia, etc.

“Y no se necesita ser un genio para entenderlo, ellos son el verdadero gobierno, los cerebros que han logrado que unos ineptos que apenas saben leer y escribir se mantengan 18 años en el poder. No hay que menospreciar a estos cubanos, por algo han logrado mantener una dictadura allá casi 60 años”.

También la historiadora y antropóloga Elizabeth Burgos, que conoce profundamente la cuestión cubana, dijo en entrevista con Hugo Prieto para Prodavinci (01/08/2017) que “los cubanos se han dedicado al control de las Fuerzas Armadas”. Ante otra pregunta respondió: “Lo que yo veo es que son una versión calcada de las instituciones cubanas. Por ejemplo, ceder a los militares el rubro más importante de la economía venezolana, que es la minería, es exactamente lo mismo que se ha hecho en Cuba. Es decir, lo poco de economía que existe en Cuba, el turismo, eso está en manos de las Fuerzas Armadas. Cuba es una dictadura militar y una sociedad militarizada”.

Norberto Fuentes, biógrafo imaginario de Fidel Castro, dijo a El Mundo de Madrid (11/08/17): “El aparato de seguridad cubano sostiene a Maduro”. Claro como el canto del gallo.

Así veo yo hoy el panorama: 1) Maduro surfea triunfalmente sobre una ola victoriosa desde el 30 de junio hasta el presente. Su “voto duro” (fascista) es ubicado en 15% del registro electoral, es decir, 3 millones de votantes; más 3 millones de maquinaria, suman 6 millones. 2) Los abstencionistas y los decepcionados lo hacen porque no se sienten motivados para votar, pues piensan que sus líderes fracasaron en el cambio; forman una mayoría fluida; 3) La falta de coherencia de los partidos de oposición, el decaimiento y desunión de la MUD, eliminada además como partido político; 4) No sobresale en la oposición ningún líder carismático que incentive a abstencionistas e indecisos, que anule la antipolítica de algunos líderes.

Si se superan esas desventajas, lo cual es muy posible dada la hiperinflación, es decir, el aumento descomunal de los precios que día a día devora a todos los venezolanos, menos a los de la cúpula; y la oposición, en todas sus formas, se cohesiona y se fija como meta clara y prioritaria el cambio de gobierno, será un hecho una victoria suficientemente amplia que permita el retorno a la democracia. Si el triunfo es abrumador en votos el CNE no podrá modificar las cifras, como ocurrió el 6 de diciembre de 2015. Aunque la oposición solo goce de 90 días para su campaña y organización electorales. La comunidad internacional la reconocerá casi inmediatamente.

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