Mientras más se conoce sobre la situación de los desplazados venezolanos, más conmovedoras son las historias detrás de cada uno de los que caminan en busca de una vida mejor fuera de Venezuela. El éxodo más reciente comprende principalmente poblaciones vulnerables, incluidas mujeres que viajan solas o con menores, menores no acompañados, ancianos, poblaciones indígenas. De hecho, la tendencia predominante ahora es que los venezolanos con las condiciones materiales y de salud menos favorables viajen a otros países de la región principalmente a pie y en autobús.No teniendo fondos para comprar un pasaje de avión, o para un viaje en bus, son muchos los que van a pie.

El fenómeno de «los caminantes venezolanos» se está haciendo cada vez más común.Y no hablamos de caminatas nada cortas. Haciendo 30 kilómetros a pie por día, a un venezolano le tomaría 11 días para llegar desde San Cristóbal hasta Bogotá a pie; 24 días hasta Quito y 47 días hasta Lima. El número de días puede aumentar según la edad, condición física, o si empujan un coche de bebés (si, esto es más común de lo que nos imaginamos). El número de días puede ser menor si hacen tramos en bus, o cuando los camioneros bondadosos que transitan las rutas les dan un empujón. Zapatos y medias que para muchos no son un lujo, son vitales para los caminantes venezolanos. Para amortiguar cada paso, generalmente usan más de un par de medias, a veces 4 o 5 pares. Sus zapatos también se desgastan.

La primera parte de la trayectoria de Venezuela y hacia Colombia, y partes de la trayectoria en territorio ecuatoriano y peruano incluyen temperaturas calientes. Los venezolanos desplazados necesitan alimentos y suministros de agua, así como suplementos vitamínicos, pues a menudo son víctimas de episodios de desmayos y descompensación. Como si fuera poco, partes de la trayectoria, incluido el cruce del páramo de Berlín en Colombia, Rumichaca en Ecuador y otras localidades, también incluyen terrenos extremadamente fríos con temperaturas a las que los venezolanos no están acostumbrados. Hay una gran necesidad de mantas, chaquetas de invierno, guantes de invierno y sombreros para adultos, y especialmente para niños y jóvenes que caminan con sus padres o adultos responsables. Entre muchas otras necesidades, también precisan atención médica. Debido al limitado acceso a servicios de atención médica adecuada en Venezuela, y dado el agotamiento físico asociado con estas largas caminatas, muchos necesitan no solo chequeos médicos sino también apoyo de emergencia médica en su caminata.

Se dice que de cada diez venezolanos, cinco de ellos tienen un familiar o amigo al que buscan unirse en uno de los países de destino en la región. Con una estrategia regional organizada, se les podría ayudar poniendo autobuses a disposición para transportarlos a sus destinos finales o ayudarlos a llegar cerca. Nos queda la preocupación de los otros cinco que no tienen dónde llegar, pero a muchos se les aliviaría el calvario si se les puede ayudar a reunificarse con sus familias y amigos.

Todos los esfuerzos de apoyo en el terreno cuentan. Pero cuentan también, y mucho más a medida que esta crisis toma dimensiones regionales, los esfuerzos de los países de las Américas por coordinarse en la respuesta a estos flujos de venezolanos. Ecuador ha llamado a una reunión técnica de autoridades migratorias para esta semana con el objetivo de comparar notas en el abordaje. Ecuador también llamó a una reunión para el 17-18 de septiembre de 2018, con otros 10 países (13 en total, incluida Venezuela), para discutir lo que cada uno está haciendo para abordar la crisis y asegurar una migración ordenada. Como principal foro político de la región, la Organización de los Estados Americanos también está dispuesta a apoyar estos esfuerzos regionales de coordinación. El secretario general Almagro solicitó una reunión para tratar esta materia, la misma que la presidencia del Consejo Permanente de la OEA, a cargo de Costa Rica, ya fijó para el miércoles 5 de diciembre.

Se espera que el consenso sobre la naturaleza de crisis de este desplazamiento humano, el más grande que la región ha visto, según autoridades del Alto Comisionado para los Refugiados y la Organización Internacional de Migraciones, se avance en esta reunión de la OEA. La meta también tiene que ser elevar el sentido de urgencia porque los caminantes venezolanos ya en ruta, y los que están por salir, no pueden esperar.