Carnet de la patria, CLAP, bonos, regalos, pandillas armadas, ventajismo, ocupación mediática, programa cubano, plan de la patria, generales de utilería, socialismo siglo XXI… la lista de lo que fracasa puede ser larga. Me imagino el peloteo de culpas, de “yo te lo dije”. Un peloteo que apenas aparece en los medios.

Las marchas, las muchas marchas y la mucha gente son lo que triunfa y lo que entierra.

Hay susto en las calles como si flotaran las preguntas: ¿realmente lo hicimos? y ¿ahora qué vamos a hacer?

Pero no la tenemos fácil. No solo porque el gobierno y sus paquetes aún no se han ido, sino porque la destrucción ha sido muy grande y mucha gente vegeta en la vida artificial de la de la petrofilia, esperando que le den y lo resuelvan.

Tanto para hacer que el gobierno termine de irse como para construir hay que organizarse para trabajar y producir. Hay que llevar a la gente, a toda la gente, incluidos los que ahora están con el gobierno, a organizarse y trabajar.

Los cabildos son un gran ejemplo, un gran referente: gente que se reúne y organiza en muy breve tiempo y logra sacar al país de la incertidumbre. Con ello se inicia una nueva etapa de organización, acopio de fuerza y luego de la transición hacia la construcción.

Es tarea de todos: vecinos, trabajadores, estudiantes: organizarse sin pararse a pedir afiliaciones a partidos.

El lenguaje que usa Guaidó también es un ejemplo: sencillo, directo con la disciplina para pocas tareas centrales: presidencia provisional, gobierno de transición, elecciones limpias.

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@perroalzao


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