Por Mercedes Marrero (*) 

Las ciudades y comunidades sostenibles son el escenario donde se concretan los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda de Naciones Unidas, y para su avance se requiere hacer especial énfasis en dos de ellos, la Educación de calidad (ODS4) y las Alianzas (ODS17). Sin educación no hay conocimiento, consciencia ni voluntad para comprometerse en forma sostenida con resultados medibles, y sin alianzas no es posible resolver problemas globales.

Frecuentemente el tema de la reducción de riesgos ante desastres socio naturales suele tratarse de manera aislada, lo cual es inconsistente con la condición de complejidad de la realidad, conspirando contra la posibilidad de comprender el significado del impacto de los desastres en el desarrollo sostenible y de impulsar estrategias integrales para el logro de las metas planteadas por las distintas Agendas.

Esta visión transversal del riesgo en forma holística coincide con propósito del Programa Coordinado para la Mitigación de Riesgos ante desastres -Comir UCV-, como plataforma de articulación para definir lineamientos políticos académico administrativos que son incorporados por la estructura universitaria, a través de su producción académica y funcionamiento interno, lo cual contribuye a la reducción de la vulnerabilidad del país.

La educación de calidad requiere, para que sea útil y factible, que el conocimiento que recibimos sobre diferentes aspectos para ejercer nuestra práctica profesional no sea parcelado y se haga énfasis en comprender el significado, la complejidad, la incertidumbre y los valores requeridos para fortalecer la responsabilidad, la voluntad y el compromiso. Con relación al riesgo, lo más importante es desarrollar la percepción de su existencia, de su importancia, de sus redes causales e implicaciones, para no contribuir a incrementar la vulnerabilidad a través del medio construido y de actitudes irresponsables frente al cumplimiento de normativas.

Todo lo anterior requiere ser comprendido con una visión global, que permita identificar la cadena de causas y efectos, tener presente la memoria histórica y estar consciente del rol de los actores involucrados, a fin de poder incorporar a la cotidianidad la Gestión Integral del Riesgo y la Cultura Preventiva, necesarias para lograr la sostenibilidad del desarrollo, reduciendo sus efectos negativos, lo que constituye el paradigma expuesto por Ulrich Beck en La sociedad del riesgo (1998).

Los estudios y referencias históricas nos señalan que en Venezuela las amenazas son de tipo: 1) Hidrometereológico, tales como tormentas e inundaciones; geológicas, como terremotos, y deslizamientos; 2) Epidemiológicas como el covid-19, cólera, dengue; 3) Antrópicas, de tipo tecnológico, guerras y violencia social. Los agravantes de estas amenazas son de tipo social, pues la prevención no es un valor, hay escaso énfasis ético y formativo en relación con el riesgo, la densificación de la población urbana, el aumento proporcional de la población en edificaciones informales, la falta de controles institucionales, la pobreza, desnutrición, enfermedades, desempleo, ignorancia, inseguridad, y conflictividad.

De acuerdo con los resultados de la encuesta Encovi 2023 realizada por la UCAB, la población se ha hecho más vulnerable ante amenazas físico naturales en sus hogares. Reportan que 70% de la población está en un nivel de vulnerabilidad de medio a muy alto frente al 63% que se estimaba en 2015.

En cuanto a lo cultural, es fundamental el rol de las universidades mediante su producción académica, gestión, el modelaje de su comunidad, el ejercicio profesional de los egresados y el uso de sus espacios como laboratorio social y aula viviente.

Ante esta realidad ¿Cómo hacer para que el conocimiento científico, normas, leyes, planes, acuerdos de agendas internacionales y nacionales se incorporen efectivamente a los valores que impactan y guían la conducta humana?

Una de las vías a explorar es la conexión emocional a través de la visibilización del significado de la gestión de riesgos. Nos basamos en la Pirámide propuesta por Abraham Maslow en su obra “Una teoría sobre la motivación humana” (1943) que muestra las jerarquías de las necesidades humanas que permiten alcanzar satisfacción. Para ello, una de las iniciativas de Comir-UCV, para contribuir a formar agentes de cambio y modelaje para la sociedad, es el Curso Introductorio en Ciudadanía Universitaria Resiliente -Cicur-, dirigido a toda la comunidad universitaria, dictado a través del sistema de educación a distancia. Muchas tareas por revitalizar.


(*) Dra. en Arquitectura e investigadora.


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