La militancia llamada chavista se forma con los ciudadanos que se cansaron de los malos gobierno de la cuarta república, sin mucho romanticismo y apego a los políticos, apostaron al cambio con Hugo Chávez, la figura del militar que venía con orden, seguridad y corrupción cero, es una población crítica de las malas gestiones y con facilidad para generar cambios políticos, sobre todo si quien gobierna lo hace mal.

Chávez hizo un giro inesperado a un socialismo más cercano al comunismo que le restó apoyo de la población, incluso varios miembros de las intentonas golpistas sintieron que no se habló de eso nunca antes del alzamiento, empresarios, periodistas, los notables, sin embargo el alto precios del petróleo, dinero en la calle, permitió que su modelo político no se viera tan mal y mantuvo una mayoría suficiente de votos para ganar elecciones, pero le llegó la muerte y tocó tomar decisiones políticas, una de ellas dejar a Maduro como líder de su partido.

Desde que conoció su enfermedad y aunque no lo dijera públicamente, Hugo fue asignándole en secreto otras responsabilidades de Estado a Nicolás. Fue sospechoso al entorno, ya que muchos temas que le remitía no correspondían a un canciller, decidió considerar a Maduro por encima de Diosdado, Rafael Ramírez y Elías Jaua, solo ellos sabrán cuál fue la causa de esa decisión, pero parece como un acto de traición, deslealtad o despotismo no haber consultado ante semejante escenario.

Algunos señalan que durante la capilla ardiente a Chávez se formó un grupo de políticos aduladores que llegaban al velorio con Nicolás y se iban cuando él se retiraba, dejando incluso el ataúd de Chávez solo. Estaba naciendo en ese momento el madurismo, que es otro movimiento cuya ideología es muy sencilla: “Lo que diga Nicolás”.

Desde que asumió el poder Maduro dividió al grupo de dirigentes cercano a Chávez: a Elias Jaua lo desterró del PSUV, a Rafael Ramírez lo sacó del gobierno, a Rodríguez Torres lo encarceló y torturó al manifestar sus aspiraciones presidenciales y Tareck el Aissami no vio futuro y negoció su postura, dejó de apoyar a Maduro.

En cuanto a Diosdado, este se subordinó incondicionalmente a Maduro, algunos lo han visto correr literalmente a los llamados de Nicolás, pero esa incondicionalidad y respeto no son recíprocos. Eso se observó con el caso de González López, cuando en una confusión normal con unos funcionarios lo sacó del Sebin sin dudarlo, lo sometió al escarnio de todos, pero también con el caso de Claudia Díaz Guillén y su esposo Adrián Velázquez, era del conocimiento de Maduro que ellos eran del grupo y amigos de Diosdado; sin embargo, no le importó ordenar su detención y como si Dios le hubiese avisado salieron del país, a Dominicana, luego a España y ahora por esa persecución de Maduro y también sus actos de corrupción hoy pagan condena en Estados Unidos.

 

Pero las bases del partido son diferentes, la militancia crítica que viene de abandonar a los políticos de la cuarta, apoyar a Chávez se dan cuenta de todo, se muestran cansados y molestos con el incumplimiento de promesas, la mala calidad de vida, los servicios básicos, sueldos, pensiones, en su momento manifestaron internamente que rechazaban a Maduro para la reelección y esperaban unas primarias para renovar el liderazgo, pero la cúpula roja y los cubanos no quisieron escuchar las bases, fue una traición no permitir la autodeterminación del partido, todo es impuesto, “Lo que diga Nicolás”

Ese grupo de personas que acompañaron a Chávez, están demostrando estar muy preparados, no acompañó a Maduro en su reelección del 2018, sus consultas recientes y han ido separándose del PSUV.

Tampoco apoyaron a Manuel Rosales, Capriles ni a Guaidó, a diferencia de muchos que sin evaluar nada dieron su apoyo, hoy en día tampoco se ven apoyando a Antonio Ecarri , ni a Benjamín Rausseo.

Esa militancia que llaman chavismo apoya la postura de María Corina por ofrecer determinación en la búsqueda del cambio, su demostración de desprendimiento y no existe indicios de negociar su postura por dinero, cargo o comodidad con Maduro.

Descontentos con Maduro, quieren cambio y están actualmente en todos los ministerios e instituciones, se cansaron de la cuarta república; se cansaron de Maduro, apoyan el cambio y ese grupo nunca va detrás de nadie, son la vanguardia, la primera línea, con su voto, organización, determinación y fuerza.

No hay deslealtad con Chávez, él fue desleal al no consultar una decisión como esa con las bases, conociendo que tenía altas posibilidades de morir.

Maduro ejecuta el peor gobierno de la historia venezolana.

 

 


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