Se supone que Venezuela está en plena campaña electoral. Pero aunque el régimen quiere que parezca una fiesta como en otras ocasiones, nada de felicidad hay en el ambiente, porque los ciudadanos saben que su derecho de elegir ha sido secuestrado desde hace años. Pero esto no los detiene en su intento de tratar de engatusar a los incautos, que en este caso siempre son los más necesitados.

Por ejemplo, en las propagandas que transmite el CNE por los medios nacionales evitan llamar partidos a los participantes en estos comicios. Y no será porque a los que escriben los guiones rojitos les encantan los eufemismos y los lugares comunes. Más bien la razón debe ser que la mayoría de los inscritos cayeron en paracaídas en la política. Aparecieron de repente y curiosa y diligentemente atendieron el llamado a elecciones que hizo el régimen.

Por ello debieron recibir una buena partida para la campaña, que no proviene de fondos propios ni comprobables, sino del erario público, como ha sido la costumbre de los rojitos. Esa plata va a los bolsillos de los más vivos y lo demás se usa para pagar a algunos que se benefician con pequeños contratos para montar los parapetos.

Pero el cinismo de la propaganda oficial (es decir, del CNE, aunque debería ser imparcial) llega al tope con una pieza cuya finalidad es explicar a la ciudadanía la importancia de estas elecciones. Se decidieron por crear un personaje de caricatura, algo muy apropiado porque son elecciones de comiquitas. El muñequito vestido con una franela de la bandera y un tapabocas asegura que la Asamblea Nacional es una instancia muy importante porque en ella reside el Poder Legislativo.

Asegura que los diputados son los que hacen las leyes, pero además aprueban el presupuesto de la nación y los planes de desarrollo; nombra embajadores, magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, al defensor del pueblo, al contralor y al fiscal.

¿Se puede ser más cínico? ¿No son las mismas funciones que le quitaron al Parlamento que todos los venezolanos elegimos en 2015? ¿Por qué ahora la Asamblea que resulte electa en este simulacro sí podrá ejercer sus funciones a cabalidad? ¿Porque los diputados fueron elegidos desde Miraflores?

Se creen tan poderosos que ni siquiera se preocupan en disimular su cinismo. Pero aun así, el mundo sabe que estas elecciones son una farsa.


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