La petrolera Ecopetrol -dedicada a la industria petrolera colombiana- tiene un nuevo enfoque de negocios: desarrollará nuevos proyectos fotovoltaicos que impulsarán la transición energética en ese país.

No perdamos de vista que el paradigma de la transición energética está en plena ejecución: pasando desde los fósiles, usando el puente de gas hasta renovables, de manera que utilizar electricidad en la economía proviene cada más de fuentes “verdes” y de mayor compromiso con el entorno ambiente. En América Latina el uso de electricidad en la industria representa 30% con 16,6% de las emisiones de GEI (gas de efecto invernadero) y también el uso de fósiles en el sector Transporte merecen reducir volúmenes.

Transición energética de fósiles a renovables es, como ejemplo, la construcción del parque solar San Fernando, el mayor centro de generación de energía en Colombia. Están apostando a contar con una capacidad instalada de energías renovables de 400 MW al año 2023, para que Colombia reduzca 51% de emisiones de gases de efecto invernadero en el año 2030.

Con ese giro de negocios varias ciudades del país también lanzan políticas municipales sobre renovables, Barranquilla, la bella ciudad amurallada, es la “capital energética” de Colombia. Tiene una ubicación geográfica que le permite tener promedio 7 horas de sol/día con velocidades de viento de 10/13 metros/segundo de manera que proyectos solares y eólicos bien pueden ejecutarse en Barranquilla a la par de los negocios de la petrolera de descarbonizar la economía colombiana y reducir uso de fósiles.

Colombia muestra pasos certeros y precisos en su compromiso con electrificar su economía desde las renovables. Otro ejemplo: Bogotá tendrá la mayor flota de buses eléctricos de América Latina dado que la empresa china BYD fabrica 1.002 buses eléctricos para el sistema de transporte de  Bogotá. Datos de fuentes oficiales indican que estos buses reducirán 83.433 toneladas de dióxido de carbono y 9,63 toneladas de emisiones de partículas por año, en comparación con los buses diésel lo que mejorará en gran medida la calidad de aire.

Barranquilla también toma la posta en energía renovable: organiza su propia compañía de energías renovables (fotovoltaica) a gran escala con una inversión estimada es de 134.000 millones de pesos colombianos (siendo 1 dólar como 3500 pesos colombianos) en tres años para generar la energía para uso en el alumbrado público.

Otra solución de Barranquilla es implementar paneles en los techos (las cubiertas) de todos sus edifcios públicos (más de 300 edificios públicos del distrito: hospitales, colegios, organismos de seguridad, mercados y escenarios deportivos).

Un tercer paso en su hoja de ruta a favor de las renovables es un “Memorando de Entendimiento” con Dinamarca para negocios en energía eólica costa afuera.

Cuando se hable de transición energética en Colombia, sin duda, Barranquilla es un municipio que está a la vanguardia.

Los resultados esperados serán: ahorro de 25% de las facturas eléctricas, reducción de uso de electricidad proveniente de fuente gas-petróleo, generación de 500 empleos calificados y liberación de volúmenes de gas natural para otros propósitos, además de un entorno urbano más amigable.


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