Estrellitas de mar. Foto Ludovic Charlet

Por Dr. Pablo Kaplún H, Geografía Viva

Hemos descubierto, entre el agrado y la preocupación, un blog argentino que sistematiza información ambiental internacional como pocos hemos visto hasta ahora. Siguiendo el espacio al final citado, puede encontrarse información actualizada de la problemática a nivel internacional.

La situación ambiental en Brasil es sumamente preocupante, mientras duran las cuarentenas en diferentes estados (este país al mando de Bolsonaro no ha tenido una política nacional frente al covid-19 y por ello que resulta muy vulnerable). La tasa de deforestación respecto al año pasado ha aumentado muy fuertemente o sea, ha dominado la política de encuarentenar a los funcionarios competentes de cuidar el ambiente y así los depredadores aprovecharon para hacer desastres. Esto fue particularmente preocupante hasta el mes de abril pasado. En mayo, el presidente, presionado por entes internacionales, mandó al ejército a paralizar la deforestación, contando ya con una foresta muy reducida luego de los gigantescos incendios del año pasado.

El haber enviado al ejército en vez de los organismos competentes más allá que, al parecer fue- aunque muy tardía- efectiva la operación, muestra una desinstitucionalización grave de ese país, algo que se está trasmitiendo como plaga mundial, al asumir los liderazgos nacionales personajes calificados como “antipolíticos”, tal como fue también la aparición de Trump y, en su momento, del propio Hugo Chávez, más allá de estar cada uno en extremos políticos opuestos. Más abajo abundamos sobre ello.

El blog argentino que publica la información seguida abajo abunda en detalles y reflexiona respecto a escenarios nada esperanzadores.

Cito: “La intervención humana en áreas protegidas puede generar desequilibrios ecológicos y contribuir al salto de diversos virus de animales a humanos”.

La próxima pandemia podría originarse en la selva amazónica, donde la penetración humana en el hábitat de otros animales puede generar desequilibrios ecológicos y contribuir a la aparición de enfermedades zoonóticas. Así lo advierte en una entrevista con AFP el ecólogo brasileño David Lapola, quien destaca que la “Amazonía es un gran recipiente de virus” y, al arrasarla, “estamos poniendo a prueba nuestra suerte”.

“El mayor repositorio de coronavirus del mundo”

Lapola explica que, si bien la selva amazónica aún cuenta con extensas áreas preservadas, cada vez hay más deforestación, más degradación. “Cuando generas ese desequilibrio ecológico, alteras esas cadenas y en ese momento puede ocurrir el salto del virus [de animales a humanos]”, detalla el científico.

De hecho, el ecólogo recuerda que patrones similares ya se han visto en décadas anteriores con el VIH, el ébola y el dengue. “Es una relación histórica, fueron todos virus que se diseminaron de forma muy grande a partir de desequilibrios ecológicos”, indica.

Aunque la mayoría de estos brotes se han concentrado hasta ahora en el sur de Asia y África —a menudo vinculados a ciertas especies de murciélagos—, la gran diversidad amazónica podría hacer de la región “el mayor repositorio de coronavirus del mundo”, apunta Lapola, en referencia a los coronavirus en general.

“Es otra más de las razones para que no hagamos ese uso irracional, que ahora está aumentando aún más, de nuestra Amazonía”, enfatiza.

“Es mejor no poner a prueba nuestra suerte”

En los primeros cuatro meses de este año han sido talados 1.202 kilómetros cuadrados de selva amazónica, un aumento de 55% frente al mismo período de 2019, según datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil. En este contexto, el gobierno de Jair Bolsonaro envió, a principios de mayo,  un contingente militar para realizar tareas de prevención y combate contra la desforestación ilegal y los incendios en la Amazonía.

Según Lapola, los números demostrarán si esta ha sido una estrategia exitosa, pero el caso es que el uso del Ejército “para cualquier problema” en Brasil muestra “cierta crisis institucional y el desmontaje del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama)”, se lamenta.

“Está probado que el avance de la deforestación depende de quién nos gobierna. La buena noticia es que los gobiernos son pasajeros”, subraya el ecólogo, que espera que “en una próxima gestión tratemos con más cuidado ese enorme tesoro biológico, tal vez el mayor del planeta”.

En opinión del científico, es necesario “refundar la relación de la sociedad con las selvas”, pues si bien la propagación de nuevas enfermedades desde estas zonas “es un proceso muy complejo como para preverlo, es mejor usar el principio de la precaución y no poner a prueba nuestra suerte”, concluye.

Hasta aquí la reflexión brasileño-argentina. Tristemente, debemos expresar temor por la situación en nuestro país: muy probablemente está siendo semejante a la brasileña, dado que la desinstitucionalización tiene años registrándose; el Ministerio del Ambiente, hoy de Ecosocialismo, es un cascarón vacío de lo que algún día fue el organismo antes citado. Mientras que de Brasil, al menos, recibimos información oficial sobre los avances del desastre, los venezolanos debemos conformarnos con la valentía de algunos pocos investigadores sin financiamiento y libertades muy restringidas y aprovechar las ocasiones en las cuales se realizan investigaciones internacionales por satélite que incluyen nuestro territorio, para saber cómo está el mismo. Como en Venezuela la deforestación es por minería, ni siquiera se va a mandar a militares a combatir el ecocidio.

Más grave aún, el día lunes 23 nos llega un mensaje por Whatsapp desesperado de Ye Kwana, quienes ayer protestaban en Maripa (estado Bolívar) por no tener gasolina para retornar a sus comunidades y cumplir la cuarentena o simplemente reunirse con sus familiares, tampoco la tienen para abastecerse de sus insumos más elementales.

Estrellitas de mar

Todo tragedia, todo dolor. Pero la vida siempre tiene sus noticias buenas. En los Andes, en Mérida, entre la Dirección Estadal de Educación y Geografía Viva se facilitó, a cargo de la experta en Educación Sistémica Soraya Medina,  un curso por Whatsapp que procura proporcionar herramientas a docentes para enfrentar la situación actual donde se supone los escolares reciben educación a distancia, pero en realidad, “cada familia una escuela” llega muy poco y, por el contrario, más bien no se halla cómo superar las distancias físicas, hoy impuestas por la cuarentena y está muy claro que, en estas condiciones, dictar solo contenidos no llena el vacío sentido en las familias y docentes, en un país donde 1 de cada 5 habitantes ha emigrado y se viven situaciones inenarrables, con lo cual se acumula el dolor en cada hogar. “Educar desde el ser” se llama la iniciativa y hace años sabemos que no tiene sentido ninguna educación ambiental que no tome en cuenta las realidades vividas en el alma de la gente. La propuesta es despertar conciencias, pues es desde el ser donde se debe reconstruir Venezuela…y el mundo. Pero ¿haciendo trabajo individual podremos cambiarlo? Bueno, es como la parábola de las estrellitas de mar.

Una mañana un hombre bajó a la playa y se encontró miles de estrellas de mar en la arena, ¡Qué fuerte!”, pensó, “¡todas morirán!” A lo lejos vio una pequeña figura desplazándose a gran velocidad entre el mar y la orilla, corriendo de aquí para allá. Pensó que sería un animal, pero al acercarse, comprobó: era una niña. Se le acercó y le dijo “¿Qué haces?”. Ella se detuvo un instante y respondió: “Salvo estrellas, las devuelvo al agua porque si no morirán”. El señor repuso “Tu tarea no tiene sentido, ¿no ves que son miles de estrellas?, ¡Jamás las salvarás a todas!”. La niña lo miró a los ojos y luego cogió una estrella y la lanzó con fuerza al mar: “Para esta sí tiene sentido”. Luego tomó otra y también la lanzó: “¡Para esta otra tiene sentido! Y siguió su tarea con toda su energía.

Un día dijimos: “La educación o es ambiental o no es educación” y, veinte años después, comprobamos que habíamos avanzado mucho en incorporar contenidos ecologistas en los programas escolares y viajábamos de aquí para allá en eventos opinando y procurando reformas de todo tipo, pero en uno de nuestros eventos alguien afirmó: sí, tenemos mucho más presencia en los sistemas educativos y en los medios, pero el ambiente está cada vez peor. No habíamos entendido que el cambio solo es factible si nos preocupamos por el trabajo personal, incluidos nosotros mismos.

La esperanza nunca muere, ella vive dentro de cada uno de nosotros… Y la niña siguió cogiendo y devolviendo estrellitas al mar.

Nota: El blog argentino es:http://noticias-ambientales-internacionales.blogspot.com/search/label/Amazonia


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