“Nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes”. Jorge Bucay.

Es importante la reflexión que hagamos de la empatía, de ser fiel a uno mismo, de perseguir los sueños… En fin, son algunos de los temas protagonistas de estas frases de psicología, con explicación, que nos revelan que algo no está donde debiera estar. Algo más o menos concordante —tanto con el titular de esta nota como con la cita del escritor argentino Jorge Bucay—; cosas semejantes están sucediendo dentro de la sociedad venezolana adversaria al régimen de Nicolás Maduro. Sin embargo, este antagonismo, de ser contendientes del régimen y al mismo tiempo no partidarios de la oposición, es una situación confusa que en su momento tomará el rumbo natural cuando las fuerzas políticas, sus dirigentes, diriman sus diferencias en unas elecciones primarias en las que tengan derecho a participar todos los venezolanos inscritos en el Consejo Nacional Electoral.

¿La solución, entonces, son las elecciones primarias para resolver las fracturas o dispersión entre los diversos grupos y subgrupos sociales y políticos que desean con vehemencia un cambio de gobierno en el país? En efecto, es así, no hay más alternativas que prepararse con anticipación para participar en las elecciones presidenciales previstas en la Constitución para el año 2024. Tanto los países, cuánto se ha dicho, como todas las organizaciones partidistas —quizá haya alguna excepción por allí— todos ellos coinciden en la necesidad de contarse para esa fecha. En consecuencia, si partimos del hecho real de que la situación política nacional es otra; pues, otra debe ser la estrategia para desplazar a los causantes de la destrucción, del caos y autores del éxodo que emprendieron más de seis millones de compatriotas; hoy víctimas de la xenofobia, de violaciones, de robos y crímenes, en la búsqueda de vida que se les ha negado en su propia tierra.

En consecuencia, muchas son las ventajas que se derivarán de estas elecciones para poner las cosas donde deben estar. Por una parte, el acuerdo, sine qua non, es el apoyo de todos los participantes al candidato triunfador. Todos los aspirantes a ser candidatos presidenciales tendrán obligatoriamente que recorrer todo el territorio nacional. Esto traerá como resultado una gran participación de nuestros compatriotas, que a la par se incorporarán al trabajo proselitista a favor del candidato presidencial de su preferencia.  En tal sentido, no debería presentarse problemas mayores para armar la estructura electoral; me refiero a la selección del equipo electoral, no a la parte operativa que sí es un trabajo intensamente complicado. Pero por esas cosas del destino, la semana pasada la UCAB se ofreció a organizar las primarias para las presidenciales de 2024. Este hecho, me refiero al aporte de la Universidad Católica Andrés Bello a la democracia venezolana, es de suprema importancia.

Por último, según opinión de Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la UCAB, copio: “El centro colaboraría en organizar unas primarias si esa oportunidad se nos da. Nosotros hemos estudiado mucho los temas electorales, hemos escrito sobre ello y estamos a la orden para lo que se nos pida. Si se nos pide que participemos y ayudemos a organizar, con el mayor gusto lo haremos”. Continúa: “Las primarias no deberían ser organizadas por el Consejo Nacional Electoral. En el país son muchas las personas que no confían en el Poder Electoral, lo que haría que los venezolanos no participen en las primarias”. No tengo dudas, ahora sí, para terminar, que aquellos que se aparten de estos lineamientos tendrán un futuro oscuro, poco promisor…

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