Sistema Patria
Foto archivo

Recibí llamadas telefónicas de colegas ucevistas que han querido compartir conmigo inquietudes diversas relacionadas con la plataforma “Patria”. Uno me dijo: “Tengo dos quincenas cobrando mucho menos de lo que antes cobraba, ¿a quién le reclamo? No sé quién es realmente nuestro patrono. Tengo la sensación de no pertenecer a la institución de toda mi vida”. Otro me expresó: “Dime a quién acudo, no sé qué ocurre, pero sigo sin recibir el mísero salario que antes me cancelaban”. Una tercera, toda angustiada, me comentó: “Discúlpame la expresión, no sé qué carajo puedo hacer para registrarme en ese sistema con el cual nos pagan ahora. Lo intento una y otra vez cada día, sin éxito. Un mensaje en la pantalla de mi computador me dice que ya estoy registrada. Mala señal, sospecho que usurparon mis datos”.

Esos mensajes revelan un ingrediente adicional a la penosa situación que ya han estado viviendo el profesorado y el resto del personal universitario en Venezuela. Después de la confiscación de las nóminas universitarias por el régimen, al arrebatarle a las universidades, con la imposición de la mencionada plataforma, parte de las atribuciones que les asigna la Constitución en la organización y administración de su patrimonio.

Solo queda un sentimiento de mayor desvalimiento de sus profesores, empleados y obreros, de humillación e indignación, con mayor fragilidad e inestabilidad salarial, en una relación laboral más desdibujada, con un disminuido sentido de pertenencia institucional, y además sintiéndose más vulnerables ante prácticas delictivas, usurpadoras de sus identidades, que incrementan sus incertidumbres y agravan sus ya precarias condiciones de vida.

Para colmo, como guinda del pastel, el régimen de Maduro reafirma a “Patria” como un instrumento de control y discriminación social y política, al anunciar que la vacunación contra la covid-19 comenzaría con los que estén registrados en dicho sistema. Quienes por diversas razones no puedan o decidan no registrarse en el mismo, continuarán sin la debida protección ante eventuales riesgos de contagio o muerte por el virus. Al parecer esto les importa poco a los usufructuarios del poder instalados en Miraflores.

Se produce algo así como una especie de “despatriación” nada humanitaria en nuestro propio país, al ser condenados millones de connacionales a vivir aquí, en su tierra, en situación de confinamiento y privados de ciertos beneficios que el régimen se arroga el derecho de conceder a otros, solo de manera discriminada, como dádivas a agradecer, en función de sus intereses políticos.

Da la impresión de que se quisiera revivir aquella frase, “Patria, socialismo o muerte”, que el chavismo abrazó con furor en un momento dado, y que su máximo líder cambió después repentinamente cuando se encontraba aquejado de una grave enfermedad.

¡Así estamos!

@eleazarnarvaez

 


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