Imágenes Sentinel de la Costa Oriental del lago de Maracaibo del 24/2/2024, procesadas por Eduardo Klein para evidenciar la distribución del hidrocarburo derramado. Los rectángulos oscuros en la costa, en la imagen de la izquierda, y verde oscuro en la derecha, corresponden a instalaciones de cultivos acuáticos

Por José «Pepe» Cárdenas¹

«Pescamos peces que tenemos que tirar después de querer comérnoslos, ¿por qué? Porque saben a diesel, hermano». Así se expresó José Luzardo, representante de los pescadores de El Bajo, en el lago de Maracaibo, en entrevista con Radio Fe y Alegría Noticias.

Denuncias y más denuncias se acumulan, clamando por la solución de esta y otras tragedias ambientales que aquejan nuestra geografía, intentando vencer el efecto de banalización por hastío, efecto que se produce en la opinión pública cuando esta se torna emocionalmente indiferente como reacción (¿defensiva?) ante la repetición y el avasallamiento de noticias infaustas. Si acaso hay alguna respuesta estatal, es del calibre de aquella según la cual la presencia de hidrocarburos en el mar es solo un efecto visual; o de aquella otra que propugna que no hay contaminación, pues el petróleo no se mezcla con el agua.

Estos argumentos gubernamentales comportan tal grado de irracionalidad, de absurdo, que la réplica de los denunciantes y de los afectados se hace prácticamente inútil, pues poco o nada se puede esperar de alguien que profiere tal disparate.

La acción oficial, cuando la hay, es, entonces, dispersar la atención con gestiones altamente polémicas, como la ampliación del aeropuerto de Los Roques o la cobertura del glaciar del pico Humboldt con mantos geotextiles, alegando tesis de desarrollo social o de combate contra el cambio climático.

La estrategia parece, pues, funcionar: si nunca hay respuestas efectivas, en algún momento tampoco habrá más preguntas. Como complemento, incluso a veces hay buenas noticias, como la dada a conocer por el ministro de Pesca y Acuicultura, a propósito del incremento de la producción de camarones de cultivo en las costas del lago de Maracaibo… sí: ese mismo cuerpo de agua sometido a la descarga constante de elementos tóxicos y eutroficantes.

Sabiendo que los ecosistemas no son espacios estancos, y que más bien, son un continuum de límites difusos; que lo que hagamos bien o mal en tierra tendrá ineluctables consecuencias en el mar y viceversa, confiemos en que nunca nadie tenga que cuestionar, ahora también, el sabor de los camarones cultivados en las riberas de nuestro maltratado lago.

Ambiente: Situación y retos es un espacio de El Nacional coordinado por Pablo Kaplún Hirsz

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¹ Oceanógrafo egresado en pregrado del Instituto Universitario de Tecnología del Mar de la Fundación La Salle (Isla de Margarita, Venezuela) y de la Universidad de la Bretaña Occidental (Francia) y en posgrado, de la Universidad París VI, Pierre y Marie Curie.

30 años compartidos en experiencias de investigación pesquera (Acústica para la evaluación de recursos pesqueros) y experiencias gerenciales como coordinador del Programa Warao Punta Pescador, en el Delta del Orinoco, director de la Estación de Investigaciones Marinas de Margarita, Vicepresidencia del Campus de Margarita de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales; Coordinador de Conservación Marina e Infraestructura, para el Programa de Conservación “ Andes del Norte y Sur de la América Central” de la Organización global The Nature Conservancy y de Proyectos Ambientales y Pesqueros de la Fundación para la Pesca Sostenida y Responsable de Túnidos, FUNDATÚN. Actualmente, consultor libre asociado a INTECMAR-USB y a Interalianza Consultores (Comunicaciones Estratégicas).

Autor y coautor de aproximadamente 25 artículos científicos e informes técnicos y participación en 5 libros en materia pesquera y de planificación para la conservación entre los que destacan: Klein, E. y Cárdenas, J.J. (editores). 2011. Identificación de Prioridades de Conservación asociadas a los Ecosistemas de la Fachada Atlántica y a su Biodiversidad; Novoa, D., J. Mendoza, L. Marcano y J. Cárdenas. El Atlas Pesquero Marítimo de Venezuela; Cárdenas, J. (2003). The sardine Sardinella aurita its exploitation and environment in eastern Venezuela. Editions IRD, París.


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