Mientras los productores del agro venezolano sufren el abandono y el desprecio de la usurpación, un negociado de vastas proporciones se lleva a cabo a costa del hambre de la ciudadanía. Mientras se cortan los vínculos con las cosechas cada vez más magras del campo nacional, los tratos con productores o con medianeros del exterior, a través de los CLAP, descubre monstruosas operaciones del régimen que abultan el expediente de las corruptelas.

Gracias a un elocuente y documentado reportaje de El País, importante diario español, sabemos de las operaciones realizadas por el régimen usurpador con tres empresas mexicanas, que forman parte de una trama de irregularidades que les han concedido fama de sobra en los anales de la vagabundería. Son las siguientes: El Sardinero, Rice and Beans y La Cosmopolitana, denunciadas por la comisión de graves atentados contra la salud de los clientes de México y de malos pasos en el manejo de sus negocios.

Veamos unas muestras. La Cosmopolitana es responsable de la intoxicación de 450 presos en una cárcel del estado de Jalisco, a quienes envió alimentos que les produjeron salmonela. Rice and Beans aparece en la lista de las empresas de oscura procedencia que hicieron sonoras operaciones con el gobierno corrupto de Peña Nieto. El Sardinero ha falsificado documentos en procesos de licitación que ha llevado a cabo, para que sea investigada por métodos comerciales fraudulentos. A la hora de buscar marchantes chuecos, a la hora de hacer negocios con lo peor del mercado extranjero, dieron en el blanco los gerentes del CLAP que los convirtieron en proveedores favoritos.

Ahora veamos algunas evidencias de ese favoritismo. Entre enero de 2017 y agosto de 2018, los diligentes funcionarios del CLAP les pagaron a las mencionadas empresas 75 millones de dólares por 85 millones de kilos  de leche en polvo. Durante la misma fecha, las angelicales corporaciones vendieron a Venezuela con un sobreprecio de 112%, si se compara con lo que hubieran obtenido haciendo las operaciones en México. Negocio redondo para los tratantes, desde luego, pero tan escandaloso desde la lógica habitual del comercio internacional que clama por explicaciones serias y, por supuesto, por fiscales y jueces justicieros.

Mientras tanto, gracias a estos negocios del socialismo del siglo XXI, gracias al trabajo de quienes nos han convertido en “Venezuela potencia”, el pueblo pasa hambre y los productores agropecuarios mueren de mengua.