Gobierno Portugal
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Tras las elecciones legislativas de este domingo en Portugal, que ha ganado el Partido Socialista con 37% de los votos, comienzan los trámites para formar gobierno con la intervención del presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa.

El holgado triunfo socialista, con 90% de los votos escrutados, es insuficiente para gobernar en solitario, lo que obligará al PS a buscar apoyos parlamentarios.

El proceso puede estar concluido en menos de un mes, dependiendo de la agenda de Rebelo de Sousa y de la facilidad con la que los socialistas cierren pactos para garantizar la gobernabilidad.

Estos son los próximos pasos.

El presidente marca la agenda

El primero en actuar ahora será Rebelo de Sousa. Debe convocar a los líderes de los partidos para compartir impresiones sobre eventuales alianzas y tomar una decisión sobre a quién encargar un gobierno, como establece la Constitución portuguesa.

La Carta Magna, sin embargo, no impone plazos para esta tarea. Suele ser una mera formalidad, puesto que la costumbre es que el jefe de Estado encargue el Ejecutivo al vencedor.

Una vez escuchados los líderes políticos, el presidente nombrará formalmente a un primer ministro, a partir de lo cual empezará a correr el reloj.

El Parlamento, previsiblemente a finales de octubre

En paralelo, los 230 diputados del Parlamento tomarán posesión con la primera reunión la Asamblea de la República. Allí también se procederá al nombramiento del presidente de la Cámara.

No hay plazos definidos para este procedimiento. Pero se espera que ocurra a finales de octubre.

El nuevo primer ministro tendrá 10 días para convencer

Tras el nombramiento, el primer ministro tiene un plazo máximo de 10 días para conformar su gabinete y presentar ante la recién conformada Asamblea de la República su programa de gobierno, que recoge las líneas maestras de actuación para la próxima legislatura.

Su Ejecutivo se confirmará y entrará en funciones. Siempre y cuando no se oponga la mayoría absoluta de la Cámara, es decir, 116 diputados.

Las alianzas, clave para los lazos

Con la victoria este domingo de los socialistas, pero sin mayoría absoluta, la claridad en los eventuales pactos para formar gobierno será fundamental para acotar un posible plazo en el que el nuevo gabinete eche a andar.

Un entendimiento sencillo con la izquierda con la que ya se alió hace cuatro años, el marxista Bloco de Esquerda y la CDU, formada por el Partido Comunista Portugués y Los Verdes, permitiría a António Costa empezar a trabajar con su nuevo gabinete en menos de un mes. En el más optimista de los escenarios.

Sin embargo, si los recelos persisten y las negociaciones se atascan, el calendario puede alargarse.

Es lo que ocurrió hace cuatro años, cuando la formación de gobierno se demoró dos meses, el doble de lo normal.

El entonces presidente, Aníbal Cavaco Silva, nombró inicialmente como primer ministro al conservador Pedro Passos Coelho. Pero su propuesta fracasó en la Asamblea de la República, donde la izquierda sumó mayoría absoluta para votar en contra de su programa de Gobierno.

Cuando se abre este escenario, el gobierno debe dimitir, como establece la Constitución, y el jefe del Estado abre una nueva ronda de consultas para conocer qué líder político puede reunir una mayoría estable.

En esas rondas de consultas ya no solo están incluidos representantes políticos, sino patronal y sindicatos, entre otras entidades.

Si fuese imposible formar una mayoría estable, el jefe del Estado tiene dos opciones: mantener el anterior Ejecutivo en funciones o impulsar un gobierno de iniciativa presidencial, compuesto por independientes procedentes de diferentes corrientes ideológicas.