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Los venezolanos encabezaron en 2018 las estadísticas de refugiados que obtuvieron permiso para trabajar en Brasil, según datos presentados este miércoles por el Ministerio de Justicia.

El estudio dice que de los 36.384 permisos de trabajo formal, expedidos por las autoridades brasileñas a refugiados o solicitantes de ese amparo durante el año pasado, 68,4% fue para venezolanos que han llegado huyendo de la crisis política, social y económica que enfrenta su país.

En segundo lugar en la estadística relativa a 2018 aparecen los haitianos (19%) y los cubanos (4,8%), de acuerdo con el reporte que fue presentado en una rueda de prensa por autoridades del Ministerio de Justicia.

No son los que más trabajan

Aunque los venezolanos fueron los que más permisos de trabajo obtuvieron, aquellos que realmente consiguieron un empleo formal fueron 7.181 personas, un número menor al de ciudadanos de Haití, que con 27.246 contratados encabezaron ese apartado.

El estudio refleja solamente los datos relativos a 2018, pero el número de venezolanos con trabajo formal en Brasil podría ser mayor ahora.

“Solo en los primeros meses de 2019, el movimiento de venezolanos ha sido superior a todo 2018, lo cual indica que el mercado formal de trabajo los está absorbiendo e integrando”, dijo la presidente del Consejo Nacional de Migración, María Hilda Marsiaj.

El coordinador del área de Inmigración Laboral del Ministerio de Justicia, Luiz Alberto Matos dos Santos, considera que los ciudadanos venezolanos  superarán en breve a los haitianos entre los refugiados contratados.

“El flujo de venezolanos aumenta vigorosamente desde 2016, por lo que el mercado de trabajo aún no ha respondido completamente a esa situación”, indicó dos Santos.

Atención brasileña

Hace dos años, cuando la llegada de venezolanos a Brasil aumentó abruptamente, el gobierno que entonces presidía Michel Temer puso en marcha la llamada Operación Acogida, que ha facilitado el ingreso de los ciudadanos del vecino país y ayudado en su integración.

En esa operación, mantenida por el presidente Jair Bolsonaro, que asumió el poder el pasado enero, cooperan el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados y otras agencias de ese organismo, Filippo Grandi, junto con organizaciones humanitarias de la sociedad civil.